La tradicional San Silvestre Mostoleña tuvo lugar la tarde de ayer con todas las medidas de seguridad reforzadas frente a la COVID-19 para minimizar el riesgo de expansión del virus.

Siguiendo el protocolo propuesto por la Federación Madrileña de Atletismo y aprobado por la Dirección General de Infraestructuras y Programas de la Actividad física y el Deporte, todos los participantes debieron llevar puesta la mascarilla en la línea de salida hasta iniciar el recorrido y en el momento de entrar en la meta al final de la carrera. El incumplimiento de esta medida obligatoria supondría la expulsión de la prueba.

Tanto en la línea de salida como en la de llegada, hubo hidrogeles disponibles para los corredores. En la llegada se les dio una bolsa con agua y fruta y se les distribuyó en zonas distantes para evitar aglomeraciones.

Las competiciones sucedieron de modo progresivo. A las 17:15 h fue el pistoletazo de salida para los prealevines; a las 17:25 salieron los benjamines; a las 17:40 h fue el turno de los alevines; la carrera de infantiles y cadetes empezó a las 18:00 h y, finalmente, la carrera general, en la que compitieron unos 1.500 atletas, empezó a las 18:30 h.

Los 10 primeros de cada una de las categorías optaron a diferentes premios, que en la carrera absoluta alcanzan los 250 euros para el ganador en la competición masculina y en la femenina.

El trazado de la carrera pasa por las calles Villaamil, Dos de Mayo, Simón Hernández, Agustina de Aragón, Paseo de Arroyomolinos, Juan XXIII, Paseo de Arroyomolinos, Alfonso XII, Desarrollo, Alcalde de Zalamea, Reyes Católicos, Independencia, Ricardo Medem, Andrés Torrejón, Colón, Travesía Ricardo Medem, Antonio Hernández, Cristo, Fausto Fraile y finalizará en la Plaza del Ayuntamiento.

El tráfico estuvo restringido en estas calles desde las 16:30 h a las 21:00 h y los autobuses de las líneas 1, 3, 519, 520, 521 y la 523 modificaron sus rutas para evitar los cortes y garantizar el servicio de transporte público.