Se define como playboy a aquel hombre generalmente atractivo y rico que tiene frecuentes aventuras amorosas, acude a los lugares de moda y se relaciona con las clases altas de la sociedad. Porfirio Rubirosa Ariza puso nombre a este término. Comparable a Giacomo Casanova, fue el más famoso playboy del siglo XX. Así le conocieron todos. Un latín lover que ensombreció a Rodolfo Valentino. En la alta sociedad europea le conocían como Rubi. Hizo de todo, pero su especialidad era conquistar mujeres. Esa fue su gran pasión y ante la decadencia física decidió poner fin a su existencia. La leyenda explica que Ian Fleming se inspiró en la figura de Rubí al escribir sus novelas sobre el agente James Bond.

De origen dominicano, nació en San Francisco de Macorís el 22 de enero de 1909. Su padre era militar y asesor diplomático. A su padre lo trasladaron a la embajada parisina y gracias a ello conoció un mundo nuevo que le marcaría. En París empezó a relacionarse con la alta sociedad parisina. Todo era nuevo para el joven Rubi, pero aprendió rápido. Descubrió que tenía un don para seducir a las mujeres. En París perfeccionó sus carencias y ahí nació su carrera como playboy. También empezó a practicar deporte. Se hizo famoso jugando al polo.

De nuevo en la República Dominicana su vida cambió. Su padre enfermó y murió. Se había acabado la posibilidad de relacionarse con la clase bien dominicana. Sus ingresos eran mínimos. Le había prometido a su padre que estudiaría la carrera de derecho. Compaginó sus estudios con el boxeo y dando clases de francés. Sobre su vuelta a Santo Domingo después de 13 años en Paris dijo que “tenía tanto que contar que todos me buscaban, envidiaban mi libertad de comportamiento y diversión y yo, después de la existencia fácil que conocí en París, encontraba cierto placer en escandalizar a esa sociedad cerrada”.

Rubi no abandonó su gran pasión: el polo. Su vida cambió. En uno de los partidos conoció a Rafael Leónidas Trujillo, el dictador dominicano. Gracias a su poder de seducción consiguió hacerse amigo de él. No sólo lo nombró subsecretario de estado de la presidencia y de relaciones exteriores, sino que fue diputado y entró a formar parte de la élite dominicana. Esto le permitió conocer a Flor de Oro Trujillo, la hija mayor del dictador. La conquistó y, con el beneplácito del padre, se casaron en 1936. Rubi estaba en la cumbre. Como regalo Trujillo lo nombró diplomático en París. Volvía al lugar donde había aprendido todo. Sobre Rubi Trujillo dijo que “será un gran diplomático, porque tiene gracia para las mujeres y además es un gran mentiroso”.

Tras un periodo en París el matrimonio se trasladó a Alemania. Rubi continuó con sus contactos con la jet set europea. Según parece los devaneos amorosos eran constantes y llegaron a oídos del dictador Trujillo. En 1937 pactó su divorcio. A pesar de ello no perdió su relación con el dictador. Dejó Alemania y fue nombrado embajador en Argentina. La leyenda explica que Eva Perón cayó rendida en sus brazos. Otras aseguran que fue una de las pocas mujeres que se negó a acostarse con él. Sobre el particular Truman Capote escribió que “el principal atributo de Rubi es una macana café con leche de once pulgadas, tan grueso como una muñeca de hombre. Era conocido como el siempre listo”.

En 1942 se casó con Danielle Darrieux. Con esta actriz francesa convivió durante cinco años. Poco después de divorciarse se casó con Doris Duke. Era hija del magnate James Buchanan Duke. De su primera esposa consiguió un millón de dólares por divorciarse de ella. De su segunda mujer consiguió varios millones de dólares en regalos, un establo con caballos de polo, coches deportivos, un bombardeo B-25, una casa del siglo XVII en París y una pensión anual de 25.000 dólares. En 1953 se casó con Bárbara Hutton. Era una de las mujeres más ricas del mundo. Era la propietaria de los almacenes Winfield & Woolworth. En 1933 había heredado una fortuna de 150 millones de dólares. Con anterioridad se había casado con el actor Cary Grant. El matrimonio con Rubi duró 53 días al descubrir que tenía una relación sentimental con la actriz Zsa Zsa Gabor. Por aquel divorcio también consiguió una pequeña fortuna. Finalmente, en 1956, se casó con Odile Rodin, una joven actriz de 19 años que se convirtió en su viuda. Esta fueron sus esposas. Fuera del matrimonio tuvo relaciones con Jayne Mansfield, Veronica Lake, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Dolores del Río, Kim Novak, Rita Hayworth, la princesa Soraya y otras muchas anónimas. Rudi actuó toda su vida bajo este lema: “Lo único interesante para mí es el deporte, las mujeres, la aventura, las celebridades y la vida”.

A pesar de sus divorcios nunca perdió el contacto con sus ex esposas. Para conocer cómo se comportaba Rubi explicaremos una anécdota. En cierta ocasión a su esposa Bárbara Hutton se le rompió una prótesis que usaba en los dientes. El hecho ocurrió mientras cenaban. Rubi hizo una lista de cien hoteles y restaurantes en todo el mundo donde Bárbara usualmente iba o podría ir y envió a cada uno de ellos una réplica de la prótesis. Años más tarde, una vez divorciados, Bárbara Hutton sufrió el mismo accidente en otro hotel. El camarero le entregó una nueva prótesis envuelta en papel de plata.

Con Doris Duke protagonizó otra curiosa anécdota. Estaban en un hotel de Paris y Rubi se levantó de la mesa para comprarle cigarrillos. Por el camino se encontró con Manóuche, una vieja amiga y amante. Esta le convenció para ir a beber algo antes de comprar los cigarrillos. Al cabo de tres días regreso Rubi con la cajetilla de cigarros.

Poco antes de casarse con Odine Rodin probó fortuna en la Fórmula I. El 25 de abril de 1955 participó en el Gran Premio de Burdeos pilotando el Ferrari 500 y teniendo como compañero a Juan Manuel Fangio. Luego volvió a correr en un carrera que se organizó en Caracas. Ahí terminó su incursión en este mundo. Siguiendo su afán aventurero se dedicó a buscar tesoros en el Caribe. Tampoco tuvo suerte. La de Rubi había sido casarse con mujeres ricas que, tras el divorcio, lo hicieron millonario. Decía que “si tú quieres entablar una conversación con una joven que te agrade, especialmente en la calle, sólo tienes que acercártele y decirle: Por favor ¿podría usted decirme donde queda la acera de enfrente?, cosa que ella va a encontrar muy extraño y pensará que buscas un motivo tonto y hasta jocoso para conocerla. De ahí puede surgir una conversación que podría convertirse en una amistad o quién sabe, hasta en un romance”.

El aristócrata y escritor José Luis de Vilallonga -también un gran seductor - escribió sobre él que “Rubirosa tenía un truco encantador cuando hablaba con quien fuera, hombre o mujer. Parecía que el resto del mundo perdía todo interés para él”. La cronista social Elsa Maxwell afirmó que “cualquier hombre podría aprender sobre las mujeres observando a Rubirosa, porque básicamente su magnetismo es sólo cuestión de cortesía y consideración hacia todas las mujeres, jóvenes o viejas, bellas o no”. Sobre el dinero Rubi afirmaba que “la mayoría de los hombres viven para ahorrar dinero y yo vivo para gastarlo”. Teniendo en cuenta esto no nos debe extrañar que gastara dos millones de dólares anuales.

Después de su boda con Odile Rodin el general Trujillo lo nombró embajador en Cuba. No eran buenos tiempos para la isla, pues Fidel Castro había iniciado su revolución. La llegaba de Rubi conmocionó la isla por su fama de mujeriego. El playboy estaba en decadencia, pues se había enamorado de su última mujer. Cuando Castro accedió al poder Rubi tuvo que marcharse de la isla. En 1960 fue nombrado embajador en Bélgica. La suerte de Rubi acabó el 30 de mayo de 1961. Ese día fue asesinado Trujillo. La buena estrella de Rubi se eclipsó. En 1962 fue destituido de todos sus cargos diplomáticos. Sin ningún respaldo diplomático Rubi entró en decadencia. Los siguientes tres años los dedicó al polo, a su gran pasión.

A Rudi no le gustaba la decrepitud de los años. En 1965 tenía 56 años. No era un anciano y aún se conservaba físicamente bien. Sabía que tarde o temprano dejaría de encandilar a las mujeres. Su fama de playboy decaería y sería la sombra de lo que fue. Como había comentado en más de una ocasión “antes muerto que aburrido”. Estaba acostumbrado a las fiestas, al lujo, al juego de la seducción. Todo esto le divertía. Apartarse de este mundo significaba aburrimiento.

El 6 de julio de 1965, poco antes de las cinco de la madrugada, el conocido como niño bien, cogió su Ferrari 250 GT. El día anterior había ganado con sus compañeros la Coupe de la Ville de Paris. Después habían ido a celebrarlo a Maxim’s. Rubi se dirigió a la Allée de la Reine Margueritte, en el Bois de Boulogne y su Ferrari se estrelló contra un árbol. Así acababa la vida del playboy más famoso del siglo XX. Se dijo que fue un accidente. Su compañero y amigo Juan Manuel Fangio recorrió 15 veces el recorrido realizado por Rubi y aseguró que era imposible hablar de accidente. Rubi era un experto conductor. La realidad es que decidió acabar con su existencia. Sus restos mortales reposan en el cementerio parisino de Marnes la Coquette.

Rubi fue amigo de Ali Khan, J. F. Kennedy, Frank Sinatra, o Gianni Agnelli. Estuvo relacionado con la mafia. A pesar de su vida libertina se puede asegurar que su tarea como diplomático fue fundamental para ablandar las relaciones entre los Estados Unidos y la República Dominicana.