Roberto López Ufarte nació en Marruecos, pero enseguida el desierto del Sáhara se transformó en la playa de La Concha de San Sebastián. Y allí encontró su oasis particular con un balón en los pies. Y el Real Unión de Irún fue su trampolín a la Real Sociedad. Antes de los 18 ya alcanzó su mayoría de edad como futbolista, debutando en la catedral. Antes el príncipe Rainero lo bautizó como pequeño diablo. Y diabluras hizo durante más de una década en la Liga española y en la selección. Ganó dos Ligas con la Real, gesta que el equipo donostiarra no ha podido superar. Se define como un jugador de cantera y cree firmemente en ella, porque un jugador de la cantera nunca te va a dejar tirado.

Usted jugó en el Real Unión de Irún y muy joven todavía, con 17 años fue fichado por la Real Sociedad y debutó en Primera en 1975. Debió ser para usted un sueño hecho realidad, ¿no es así?

Yo jugaba en la playa de la concha de San Sebastián con un equipo de Irún y a los 15 fiché por la Real Unión de Irún. Con 15 años ya jugué con los mayores, que estaban en Tercera División y a los 17 ya me fichó la Real Sociedad. Lógicamente cuando estás aquí viviendo estás pensando en poder llegar al primer equipo. No fue fácil, pero al final mi sueño se hizo realidad.

¿Pensaban ustedes, los jugadores, a mediados de los 70 de que aquella Real Sociedad podía hacer historia? ¿Llegaron a soñar entonces con que podían ser campeones de Liga?

Debuté con la Real Sociedad a los 17 años justo después de un torneo en Mónaco con la selección española juvenil en donde el príncipe Rainero me apodó el pequeño diablo. Preguntó en francés que quién era ese pequeño diablo. Justo al volver ya debuté con la Real Sociedad con 17 años en Bilbao. Perdimos 2-1, pero lo importante para mí ese día fue haber debutado en primera. En esos momentos yo no pensaba que podíamos ser campeones de Liga alguna vez, pero según iban pasando los años y teniendo una hornada de buenos jugadores, poco a poco veías que puedes luchar contra equipos grandes como Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid....y el Sporting de Gijón, que estaba arriba esos años aunque no ganaba las Ligas. Poco a poco hicimos un gran equipo, que dio sus frutos.

La temporada 79-80 fue increíble, se mantuvieron ustedes imbatidos casi todo el Campeonato y rozaron el título pero finalmente se impuso el Real Madrid. ¿Aquello fue un estímulo para volver a intentarlo con más fuerza al año siguiente? ¿Donde se perdió aquella Liga, en el famoso partido de Sevilla o en el del Bernabéu, donde acabaron empatando, tras haber ido ganando todo el partido?

Esa temporada fue seguramente en la que mejor jugamos al fútbol. Metimos muchos goles y estuvimos 32 partidos imbatidos, más los 6 de la temporada anterior sumaron 38. Eso hizo que durante mucho tiempo nadie pudiese superar esa marca de tantos partidos sin perder. Es verdad que al final el Real Madrid se impuso, pero lo cierto es que en ese partido que fue contra el Sevilla en su casa, Bertoni acabó con nuestras ilusiones. Yo ese partido no lo jugué porque tuve un cólico nefrítico, que a la postre me hizo pasar por el quirófano por un problema de riñón congénito. Yo esa semana estuve ingresado y mis compañeros al venir a verme me preguntaban si me iba a recuperar para el domingo, parecía que me necesitaban. Fue casualidad que el único partido que no jugué fue el único partido que la Real perdió. Posiblemente conmigo también se hubiese perdido, pero estábamos en una dinámica muy positiva y por lo tanto ese partido estando todos creo que lo hubiésemos sacado adelante.

¿Cómo consiguieron ustedes no hundirse moralmente, seguir creyendo en ustedes mismos y ser capaces de ser campeones al año siguiente, en la 80-81, en el mítico partido del Molinón? ¿Fue el mítico gol de Jesús Mari Zamora en el 89 el momento más feliz de su vida y de la de sus compañeros?

Tras el partido de Gijón declaré que fue el día más feliz de mi vida. Es verdad que luego hubo muchos acontecimientos felices como el nacimiento de mis hijos y muchas cosas que son tan importantes o más que ganar una Liga. Pero es verdad que en ese momento comenté que ganar con la Real Sociedad un título de Liga era la felicidad completa. Es cierto que en esa Real Sociedad se tenía que dar.

Nos dijo Carlos Santillana, el gran delantero del Madrid de la época, que ustedes no eran un equipo basado en la fuerza sino más bien eran un equipo muy técnico, con unos jugadores de gran calidad, ¿comparte usted esa apreciación?

Carlos Santillana siempre nos dijo que eramos un equipo muy fuerte, muy noble...El decía también que Gorriz fue el jugador que mejor le había marcado porque no daba una patada y se las quitaba todas de cabeza. Eramos un equipo muy equilibrado, de fuerza y técnica, y por eso fuimos campeones.

Al año siguiente volvieron a ser campeones. Usted volvió a ser un goleador muy destacado. ¿Cómo recuerda aquella segunda Liga?

Las dos Ligas son tan importantes como las 12 temporadas que yo estuve en la Real Sociedad. La segunda Liga fue para reafirmar que no fue casualidad ganar una Liga y también ganamos la Supercopa y al final casi con el mismo grupo de jugadores ganamos también la Copa del Rey. Fue un buen equipo que tuvo continuidad y sobretodo hay que destacar que no tuvimos muchas lesiones. Siempre jugaba el mismo 11, que la gente se sabía de memoria.

Usted estuvo en el Mundial 82, ¿por qué cree que las cosas no salieron bien?

Del Mundial 82 tenemos todos un triste recuerdo. Antes de jugar el Mundial ganábamos todos los partidos amistosos con cierta facilidad, varios por goleada, pero llegó el Mundial y los jugadores no estuvimos a la altura y tampoco la planificación fue la más acertada porque nos llevaron al Pirineo y allí estábamos con un grado o dos bajo cero y cuando llegó la hora de jugar en Valencia estábamos con 40 grados. Llegó un momento en el que las piernas nos pesaban a todos. Recuerdo que algunos jugadores como Gordillo lo decían especialmente, que no eran capaces de hacer las carreras que hacía durante la Liga.

En 1983 estuvieron ustedes a punto de culminar una época de ensueño con la Copa de Europa. El sueño se frustró en una polémica semifinal contra el Hamburgo alemán. ¿Cómo recuerda aquella temporada en la Copa de Europa?

Contra el Hamburgo sabíamos que iba a ser un partido complicadísimo, pues nosotros estábamos con varias bajas de jugadores muy importantes y aún así fuimos capaces de plantarles cara. Yo recuerdo que ese Hamburgo tenía jugadores excepcionales. En casa empatamos y allí les asustamos porque nos pusimos por delante con un gol de Diego. Luego estuvieron asustaditos hasta que le dieron la vuelta. En el gol de la victoria de ellos tuvimos la sensación de que estaba en fuera de juego, pero en aquellos tiempos no había VAR y por lo tanto subió al marcador. El Hamburgo pasó y acabó ganando ese año si no me equivoco.

¿Cree que tiene más mérito lo que consiguieron ustedes que los éxitos del Athletic de Bilbao en esa misma época, al ser San Sebastián una ciudad más pequeña, con menos poderío económico que el que tradicionalmente ha tenido Bilbao?

Los méritos son iguales para todos. El Athletic tiene una filosofía que gusta a mucha gente. La Real Sociedad tiene una parecida. La Real Sociedad saca más jugadores de su propia cantera que el Athletic, pero cada uno elige su modelo. Nada es criticable, todo es bueno, todo es válido.

Actualmente la Real Sociedad en estos momentos posiblemente sea el equipo que mejor juegue al fútbol y vamos a ver hasta donde puede llegar. Tiene jugadores importantes, ya consagrados, que han ganado en madurez y eso hace mucho a pesar de ser un equipo joven. Hay partidos que el año pasado no se ganaban y este año se están consiguiendo ganar y fácilmente además. Por lo tanto vamos a ver hasta donde aguantan las fuerzas y si la Real puede revalidar un título.

Usted estuvo presente en la Copa del Rey de 1987. Después jugó en el Atlético de Madrid y en el Betis. Después ha estado usted vinculado a proyectos solidarios en Almería. Da la impresión de que usted sigue siendo una persona muy querida en toda España. ¿Lo cree usted también?

Sí, me da la sensación que la gente me quiere, me reconoce...no tanto como si hubiese estado en el Madrid o el Barcelona. Cuando voy por España me conocen, por Galicia la gente me conocía, por Andalucía, donde tengo vinculaciones familiares, mucho más...La gente en general me reconoce y me quiere. Tras estar muchos años el la Real me quiso Menotti para el Atlético, dentro del proyecto Gil. Hacia el 82 tanto el Madrid como el Barcelona me quisieron fichar. En el Madrid querían una delantera con Juanito, Santillana y López Ufarte. Y Maradona me quería a su lado en el Barcelona.

Lo del proyecto solidario de Almería salio bastante bien, pero no hemos tenido la posibilidad de volverlo a hacer y muchas veces echo de menos estar al lado de quién lo necesita.

¿Cómo era como entrenador y como persona Alberto Ormaechea, fue el gran artífice del éxito?

Sí, Alberto Ormaechea fue el gran artífice del éxito. Él sacó el máximo rendimiento de cada uno. A mí no me exigía que chocase con un tanque, pero sí que llevase la batuta del equipo. A Celayeta y a los defensas les exigía que fuesen defensas de verdad y que subiesen cuando tenían que subir. Él buscó un equilibrio en el equipo y nosotros eramos un conjunto muy equilibrado. Teníamos un gran portero como Arconada, una defensa muy dura, centrocampistas con gente que corría y que luchaba y a Zamora, el medio más técnico de todos. Era mi socio en la banda izquierda. Y arriba Idígoras y Satrústegui eran dos torres que nos facilitaban muchas veces el trabajo, mandando el balón arriba y sabiendo que ellos la iban a coger siempre. Era un equipo muy equilibrado. Luego llegaron Beguiristain, Baquero, Uralde, Larrañaga...Para mí Ormaechea fue una especie de segundo padre.

¿Cómo eran sus relaciones con los jugadores del Real Madrid?, ¿Aquella rivalidad se trasladaba a lo personal?

Con los jugadores del Real Madrid fuera del campo nos llevábamos bien...Santillana, Juanito, Stielike, Miguel Ángel...eran gente encantadora. Luego en el campo, sobretodo Juanito, se transformaban. Pero todos teníamos mucha simpatía hacia Juanito porque era un hombre que lo daba todo y era muy solidario fuera del campo. Entre los jugadores de fútbol nos llevamos bien generalmente. Luego cada uno defiende lo suyo en el campo y ahí ya no hay amigos.

Actualmente vuelve a haber una Real Sociedad que invita a soñar. Mikel Oyarzabal le considera a usted cómo una referencia. ¿Qué piensa de él y de la actual Real Sociedad?

Esta Real Sociedad es el equipo que, bajo mi punto de vista, mejor juega al fútbol en estos momentos. Ha mantenido el toque de balón, la verticalidad...intentan tener posesión de balón...y además aciertan de cara a la portería contraria. También es un equipo muy equilibrado con una buena defensa, en el centro tenemos a un Merino excepcional, a Silva... y arriba hay mucha pólvora con Isak, Portu y Oyarzabal.