Era otro fútbol. Era otra manera de vivir las tardes del Domingo pegado al transistor (los más jóvenes quizá no sepan ni lo que es), por supuesto sin TV en directo y sin móviles y aplicaciones que te facilitan los resultados al segundo. Sabías que tu equipo había ganado, empatado o perdido, por la retransmisión del hombre del gol, Héctor Quiroga, Jose María García o Jose Manuel Gozalo en Radio Nacional de España , pero si querías saber cómo habían sido los goles, tenías que esperar a las 23,30 hrs de la noche para ver Estudio Estadio y ver los resúmenes de los partidos.Yo lo añoro, pero lamentablemente el fútbol y el mundo ha cambiado.

Era un 26 de abril de 1981 y todo llegaba en una liga que Real Sociedad, Real Madrid y Atlético mantuvieron un bonito duelo por el campeonato en la temporada 1980-81. A dos jornadas del final, el triunfo blanco en el derbi dejaba a los colchoneros fuera de combate y a los madridistas como la única amenaza donostiarra para alcanzar el título. Los partidos ganados dos puntos, el empate uno y la derrota cero.

La Real Sociedad afrontaba la última jornada con 44 puntos y una incómoda visita al Molinón, mientras que el Real Madrid viajaba con 43 puntos a Valladolid. Para lograr el campeonato español, el Real Madrid necesitaba ganar y que la Real perdiera, dado que el empate a puntos beneficiaba a los vascos.

Un gol anulado al Real Valladolid suponía el primer susto blanco de una tarde dominical que estaría repleta de sobresaltos. Mientras, la Real Sociedad, que disputaba su encuentro a la vez, a las 17:30 horas, se adelantaba en el Molinón tras un claro penalti a López Ufarte de Maceda. La tensión era tal que el colegiado Pes Pérez había pedido en la primera mitad que la megafonía del estadio vallisoletano no volviera a informar de los resultados que venían desde Asturias para así no inquietar más tanto a los aficionados como futbolistas. 

Dos goles al unísono y justo antes del descanso, Mesa en Gijón bajo un césped encharcado y Santillana en Valladolid aprovechando una indecisión blanquivioleta, devolvían la emoción al desenlace del campeonato. Con estos resultados la primera parte terminaba con el título momentáneo a favor de la Real Sociedad.

Para los más nostálgicos madridistas esta era la alineación de aquella tarde: Agustín; Camacho, García Navajas, Sabido, García Cortés; García Hernández, Stielike, Del Bosque, Isidro; Santillana, Juanito .

Ya en la segunda parte y en el minuto 89 se registraba un 1-3 del Real Madrid en Valladolid y el 2-1 del Sporting frente a la Real, justo la fórmula que hacía campeón a los blancos. Y eso es lo que creyó la plantilla del Real Madrid, porque las informaciones de aquel entonces, en una época sin móviles, con marcadores que eran cambiados manualmente, eran confusas pero hablaban de la victoria sportinguista, celebrada con énfasis por parte de la parroquia madridista, quienes incluso daban entrada al mítico portero Miguel Ángel en un cambio con sabor homenaje para que celebrara el supuesto título. Todavía tengo en mi retina la celebración de Juanito:

Como habéis visto García Hernández se lanzaba al césped para ser abrazado por Sabido. Para complicar más la situación, alguien confundió a Juanito al mencionar un tercer tanto del Sporting, haciendo que '7' brincara de alegría y extendiera a sus compañeros la 'noticia', preparado para cumplir la promesa que de desplazarse de rodillas hasta el vestuario. El pitido final desató la locura entre los merengues, abrazados y disfrutando del alirón más corto en la historia del Real Madrid.

La noticia del empate fue poco a poco llegando a Valladolid, convirtiéndose en un jarro de agua fría para los madridistas.
Más emociones no se podían pedir a una tarde irrepetible de fútbol auténtico donde las falsas informaciones, hasta el mítico portero vasco Luis Miguel Arconada reconocería después que a le habían dicho que el Valladolid iba ganando todo el partido.

Otras Ligas. Otro fútbol. Nada que ver con lo de hoy....pero Pucela nos debe una Liga. Se la debe a Juanito.