El sector turístico en España tiene una gran importancia por su contribución tanto al PIB como al empleo. El sector aéreo tienen una gran vinculación con el turismo, y junto a éste, ha sido uno de los grandes perjudicados ante la crisis económica derivada por la COVID-19.

Hay que tener en cuenta que el 82 % de los turistas que llegan desde fuera de España  a nuestro país lo hacen  por vía aérea y que , como consecuencia a la drástica caída de la llegada de turistas y a la consecuente reducción de vuelos, se han destruido en el sector aéreo español 1,2 millones entre empleos directos e indirectos.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha presentado un informe donde se muestra como la industria aérea mundial ha sufrido graves pérdidas durante el 2020. En concreto, la patronal calcula una pérdida neta global de 118.500 millones de dólares,(99.761 millones de euros) muy por encima de la previsión  inicialmente establecida.

Las esperanzas están puestas en el año 2021 pero la estimación de pérdidas netas se espera también superior a la prevista. Desde el sector de las aerolíneas se han reducido costes en un 45, 8%, pero si los ingresos no aumentan y las políticas gubernamentales no son las adecuadas las consecuencias económicas pueden ser enormes.

IATA considera imprescindible para la recuperación económica del sector de las aerolíneas  un acuerdo mundial de todos los gobiernos para la reapertura de las fronteras sin cuarentena para  facilitar que las personas puedan volar, así como la disponibilidad generalizada de una vacuna.

Por supuesto que tendrían que hablar todos los representantes políticos mundiales, pero antes de que el gobierno  español  opine a nivel internacional, tendrá que solucionar lo que ocurre a nivel nacional.

 Punto uno. El Gobierno Español no puede hablar de reapertura de fronteras a nivel global cuando se ha desentendido de la movilidad dentro del país que gobierna.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez delegó en las CCAA la potestad de establecer las restricciones en cuanto a movilidad.

Ante esta situación, cada autonomía establece sus  propios criterios , con lo que intentar realizar cualquier “ movimiento territorial”  puede resultar caótico. . La consecuencia de esto ha sido una reducción drástica del turismo nacional.

 Pero, aunque pueda resultar paradójico, una CCAA no tiene ninguna potestad para negar la entrada a un visitante europeo.   La prohibición a su entrada  sólo sería posible si España notificase un cierre de fronteras, o bien, en el país de origen, hubieran una orden de no poder viajar.

 Punto dos.  En cuanto a la disponibilidad generalizada de una vacuna a la que IATA hacía referencia para la recuperación del sector aéreo y, en consecuencia, del turístico , decir que, España, ha tenido varios planes de vacunación a las que se han ido incorporando diferentes vacunas aprobadas por la Agencia del Medicamento Europeo.No voy a entrar en las diferentes polémicas entorno a las mismas, pero no deja de sorprenderme este “baile” de farmacéuticas y vacunas. Igual que aparece una nueva, se retira una anterior puesto que parecen observarse graves efectos secundarios a su administración.

Somos un país  con aproximadamente 30 millones de personas que se tendrían que vacunar, y vemos que el gobierno vende con orgullo que en el mes de junio habrán inmunizadas 7.900.000 personas.

La estrategia de vacunación se ha establecido por el Ejecutivo a nivel nacional. Las responsabilidades de llevar a cabo esta estrategia son las CCAA que ven muchas veces con impotencia  como sus recursos no están acordes con los criterios establecidos por el Gobierno.

Recuperar el turismo nacional e internacional es básico para la economía de nuestro país, aunque el Ministro de Consumo, Sr. Garzón, considere al turismo un sector de bajo valor añadido.