Nadie se quedaría atrás, mantra y mamarrachada gubernamental. Encubre otro propósito de las psicóticas élites: todos iguales, sin distinciones de ningún tipo. Sin diferencias, uniforme y difusa melaza. La tiranía del igualitarismo. Todos iguales, todos pasando hambre. Sin distinción. Salvo los diseñadores de la plandemia.

La devastación económica presente

Autónomos, pequeñas y medianas empresas, millones de trabajadores: hundidos. Datos recientes. Adecco y Banco de España: los salarios españoles podrían reducirse entre un 10% y un 15% en 2021 por la devastación empresarial. Se producirá una inquietante caída de ingresos de aquellas que consigan sobrevivir. Y no serán muchas.

Otro dato, consultora McKinsey. Más de 85.000 empresas se han difuminado (las han difuminado, precisemos) desde febrero. El 83% son pequeños negocios con menos de cinco currelas. Una destrucción empresarial que se arrastra en el tiempo. España ha perdido más de cien mil empresas en un año: entre agosto de 2019 y 2020, casi el 7% del total. Otro dato de esta consultora. El 55% de empresas en España, derechas al cierre en septiembre de 2021 si las cosas siguen como hasta ahora. Y el 70% chaparán si todo empeora, cosa más que previsible, terminado el año que viene.

Pymes

Hacia los juegos del hambre

Poseemos menos empresas que en 2008. E incluso menos que en 2012. Menos empresas son menos empleos, menos inversión, menos crecimiento y más pobreza. Lo dicho, hambre. Y con la mala pata de tener al mando un psicópata que odia la pequeña empresa. Y favorece a sus amos de las grandes corporaciones. Y entre todos, otro objetivo de las genocidas élites: acabar, definitivamente, con la clase media. Y con nuestra humanidad. En fin.