Los depósitos, a diferencia de lo que ocurre con las cuentas y las tarjetas, están soportados por contratos de duración definida, por lo que el nuevo banco deberá respetar las condiciones de todos los plazos fijos contratados en ambos bancos. Por lo tanto, seguirían con la misma rentabilidad hasta la extinción de su contrato.

Eso sí, en el momento de renovar el producto, se aplicarían las nuevas condiciones presentes en el banco resultante de la fusión. No obstante, dado que CaixaBank retiró sus depósitos hace tiempo y Bankia oferta depósitos de escasa o nula remuneración, las consecuencias que podrían acaecer con este tipo de producto de ahorro serían mínimas.