Ya no solo se trata de las sanciones que ha impuesto una importante cantidad de países a Rusia en represalia por la guerra que ha iniciado contra Ucrania… El gigante euroasiático está, ahora mismo, siendo el blanco de una gran cantidad de penalizaciones que están afectando aún más su maltrecha economía.

Por todos es conocido que las finanzas de ese país no andan del todo bien, y ahora este conflicto armado, inexplicable para quienes vivimos en esta parte del mundo, solo agrega mayor desconcierto a su actividad económica.

Y es así como, posterior a la incursión y ataque de las fuerzas rusas contra las localidades ucranianas, los países del G7 y la Unión Europea decidieron excluir a Rusia del sistema de pagos bancarios Swift para limitar la capacidad de Moscú de financiar la invasión de Ucrania.

Pero las sanciones no solo provienen de los Estados. Ahora mismo una gran cantidad de importantes marcas han comenzado a “apretar las tuercas”. Casos como el de Adidas, que anunció que no patrocinará a la selección rusa de fútbol, luego de que fuese excluida del Mundial Catar 2022, y expulsada de la FIFA y de la UEFA.

General Motors, por su parte, confirmó la suspensión del envío de mercancías a ese país. El fabricante de motocicletas Harley-Davidson detuvo sus operaciones en esas latitudes; mientras que Ford Motors informó que donará 100 mil dólares a un fondo de ayuda humanitaria para apoyar a los refugiados ucranianos.

El gigante deportivo Nike también dijo que cesa sus actividades al no poder “garantizar la distribución de sus productos” en el mercado ruso. Y otra de las grandes marcas que han anunciado su retiro definitivo es Apple, que no comercializará sus equipos en esa geografía a solicitud del viceprimer ministro ucraniano, Mykhailo Fedorov, quien pidió a la gigante tecnológica el bloqueo de sus productos y servicios a los clientes en Rusia.

Empresas de entretenimiento como Universal Pictures, Walt Disney Company y Warner Bross pausaron los próximos estrenos de sus filmes en ese país. En tanto, la plataforma de streaming Netflix comunicó que no acatará la nueva ley audiovisual de Rusia, que la obligaría a incluir una veintena de canales públicos para poder operar en el país.

Y si de redes sociales hablamos, Meta (propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp) indicó que atendiendo una solicitud de la Unión Europea impedirá el acceso a la cadena RT y a la agencia Sputnik, medios afiliados al Gobierno ruso.

Sin duda alguna, la estampida de esas marcas del mercado ruso se traduce en una pérdida incalculable de recursos económicos y financieros, que no van a poder ser resarcidos en el corto plazo. La asfixia económica, apenas se inicia, de seguro, vendrán otras. El impacto en la economía de Rusia comienza a sentirse…