La separación de una pareja es una situación emocional y económica compleja, especialmente, si entre las partes existe una vivienda en común y estas no se ponen de acuerdo en qué hacer con ella. La venta del piso tras el divorcio es una de las soluciones más habituales, pero también la que, con frecuencia, se convierte en una fuente de problemas. Las discrepancias, habituales entre examantes y también entre familiares que se reparten casas en herencia, suele acabar en los juzgados. Pero ¿no hay una manera de evitar ir a juicio para lograr la venta? ¿Es posible y legal vender una parte de una propiedad sin la autorización del otro? A continuación, desde el comprador financiero HelpMyCash.com dan respuesta a estos interrogantes.

 

La vía judicial es costosa y lenta, pero es posible evitarla

El concepto de proindiviso, desde un punto de vista legal, no es más que el derecho parcial que tienen dos o más personas sobre la propiedad de una vivienda. Esta titularidad, en algunos casos, puede ser fácilmente divisible. Por ejemplo, si una pareja tiene en común un terreno de 500 hectáreas, en el divorcio cada uno se puede adjudicar la mitad y fin de la historia.

Pero ¿qué pasa cuando se trata de una sola vivienda? En este caso, si hay desacuerdo entre las partes para resolver esta situación de copropiedad, los exesposos pueden acudir por vía judicial y hacer un procedimiento de división de la cosa común. El asunto es que si no hay conciliación entre ambos, el proceso se alarga y será necesario pedir al juez que ordene la venta de la casa en subasta pública, a un precio muy por debajo de su valor de mercado.

Esta solución judicial, según el Grupo Hereda, puede ser lenta y costosa, ya que su resolución puede tardar entre dos y cuatro años según la comunidad autónoma e implica pagar los honorarios de los abogados y el procurador, entre otros gastos.

Pero ¿es posible evitar ir a juicio para dividir la cosa común? Sí, en algunos casos la parte que quiere vender puede acudir a una de las tantas empresas que han proliferado en los últimos años en el mercado que compran proindivisos, es decir, partes de viviendas que pertenecen a varios copropietarios y que, por diversos motivos, no se ponen de acuerdo en vender. Estas se amparan en el artículo 400 del Código Civil que establece que nadie está obligado a permanecer en una copropiedad y, por tanto, puede vender libremente su parte.

 

Vender: una solución rápida, pero con requisitos

La venta de la casa a una empresa que compra proindivisos puede ser una ventaja porque, básicamente, nos permite quitarnos el problema de encima de forma rápida, sin entrar en conflictos legales y sin gastar dinero en abogados.

Según el Grupo Hereda, despacho especializado en herencias y que también compra proindivisos a herederos en conflicto, esta es la forma más barata y beneficiosa para la parte que quiere vender, ya que además de evitar problemas y desacuerdos tenemos la garantía de obtener liquidez inmediata.

Pero ¿es todo tan ventajoso para nosotros como parece? No del todo, porque a cambio de librarnos del problema la mayoría de las empresas que compran estos pisos lo hacen por un precio que, según la compañía de proindivisos Vendoinmueble.com, puede estar entre un 20% y un 40% por debajo de su valor de mercado. Además, suele ser un requisito que la casa no tenga cargas hipotecarias o que no existan hijos en común. En este último caso, es el juez quien determina quién o qué se hace con la propiedad para velar por el interés del menor. 

Entonces ¿tanto la subasta pública como vender la casa a una empresa que compra proindivisos implica hacerlo por menos dinero? Sí. Aunque desde HelpMyCash.com no pueden determinar cuál de las dos opciones podría resultar la más rentable, debido a la cantidad de variables involucradas, lo que sí se puede afirmar es que vender la vivienda, de mutuo acuerdo, sí nos puede permitir hacerlo a un precio de mercado. Eso sí, esto pasa por alzar la bandera blanca y entendernos con nuestra expareja.