El Museo Picasso-Colección Eugenio Arias continúa con el programa expositivo que acerca al visitante obras de otras instituciones dedicadas a Picasso, La pieza invitada, con un plato de loza procedente del Museo Picasso de Antibes, Tête de faune (Cabeza de fauno), iniciando así la primera colaboración con esta institución internacional de referencia sobre la obra del pintor.

Durante su estancia en Antibes, Picasso produjo una parte fascinante de su obra tras ser invitado por el conservador del Castillo de Grimaldi de esa localidad a utilizar sus salas como taller. Este plato de loza blanca pintada y decorada con la cabeza de un fauno, forma parte de las obras que reflejan el reencuentro del artista con la cultura mediterránea que lo acunó, y una vuelta a la naturaleza y los mitos de la antigüedad que inundaron sus pinturas de faunos, sátiros y otras criaturas mitológicas.

A partir de 1946, época en que conoce al matrimonio de ceramistas Ramié en Vallauris, Picasso expresa su atracción por el mundo antiguo también mediante esta técnica, representando a menudo faunos con grandes rostros solares.

Picasso transforma el objeto mediante la intervención pictórica, adaptando la imagen a las inflexiones del soporte, respetando su estructura. Así, la superficie ovalada se convierte en la plaza que contiene la cara del fauno, cuyos cuernos siguen el relieve del borde elevado decorado con una pincelada de trazo rápido y ritmo libre. 

En los fondos del Museo Picasso-Colección Eugenio Arias, hay varias obras que hacen alusión a la temática del fauno, representado en cerámica, libros y dibujos