Las criptomonedas son una realidad cada vez más presente en nuestro tiempo. Con la capacidad de descentralizar las operaciones bancarias, y con una cadena encriptada supervisada por los mismos usuarios, se trata de una revolución en mayúsculas. Una moneda digital cuyo valor, a pesar de su volatilidad, no deja de apuntar al cielo.

 

Criptomonedas en la era de internet

Desde mucho antes de que el gobierno de Pedro Sánchez planteara este junio eliminar el dinero en efectivo, las alternativas incluso a los bancos se han disparado. Tomando uno de sus más innovadores ejemplos, Bitcoin, la criptomoneda, apareció para revolucionar completamente el mundo. A grandes rasgos, se trata de una red descentralizada para albergar un sistema de pago y una moneda digital sin necesidad de recurrir a autoridades centrales, ni intermediarios. Una solución que es al mismo tiempo un frente de guerra contra los sistemas convencionales abogando por un uso de nuestra cuenta corriente más a favor de su titular.

Básicamente, se trata de una moneda virtual que opera en un medio de intercambio digital cuya utilidad es idéntica a la de cualquier moneda. Para efectuar dicho intercambio, cada usuario tiene una clave criptográfica, que debe ser verificada para ejecutar el pago, permitiendo descontar los bitcoins al comprador e ingresar la cantidad de dicha moneda al vendedor. Con ello, y aunque quepa aún profundizar en su naturaleza, es preciso buscar una plataforma segura y fácil para comprar, vender y guardar Bitcoin. En esa línea, Bitvavo es una de las principales plataformas de intercambio de Europa para comprar con transferencia o tarjeta Bitcoins, transparente y segura, y que facilita sobremanera la adquisición de Bitcoins.

 

¿Qué es el Bitcoin y cómo funciona?

Los Bitcoins, a menudo comparados con el oro, gozan de una muy buena estabilidad en el mercado, a menudo apuntando al alza, mencionando que las previsiones de febrero de este año ya situaban el Bitcoin en los 19.000€ para mayo. A pesar de que su valor fluctúe a causa de su estrecha relación con la oferta y la demanda, este tipo de activo digital está cada vez tomando más partido entre quienes apuestan por descentralizarse de los bancos convencionales. Dado que dentro de las características de esta criptomoneda entra la capacidad de no poder ser intervenidas, sin la necesidad de revelar la identidad en la compra y sin que sus cuentas puedan ser congeladas.

El motivo de la eficacia de dicha descentralización es que Bitcoin permite realizar pagos peer-to-peer (P2P), de igual a igual, con lo que aumenta la rapidez, la seguridad y disminuye los costes que acarrearía la presencia de una entidad bancaria. Para ello, Bitcoin utiliza un sistema llamado blockchain, o cadena de bloques. Este sistema consiste en una cadena de “bloques” donde se almacena información sobre el bloque anterior, que contiene las transacciones realizadas en forma de base de datos. Gracias a esta cadena, la transparencia está asegurada, ya que es accesible para cualquier persona, bajo una programación de código abierto y cuyo mantenimiento se lleva a cabo por cierto tipo de usuarios denominados “mineros”.

La función de los mineros es trabajar en la cadena de bloques para que todo funcione correctamente a cambio de Bitcoins. Su misión es la de realizar las operaciones del resto de usuarios, así como vigilar los bloques las 24 horas del día, ya que dichos trabajadores se extienden alrededor del mundo. Asimismo, los mineros se encargan de verificar las transacciones y las cuentas mediante una clave informática única para cada operación llamada hash, que requiere de la validación de al menos un 50% de los mineros. Una vez el minero valida el hash, éste se lleva unos 12’5 Bitcoins, que actualmente es de casi 8.000€.

 

Trazando un horizonte de posibilidades

Otra de las ventajas de Bitcoin es que en el sistema blockchain todo queda registrado. No sólo en el mismo libro de cuentas, sino bajo los ojos de usuarios que no operan como una entidad bancaria, sino como supervisores de un sistema descentralizado que precisa del esfuerzo comunitario virtual para optimizar su rendimiento. A ello se le suma el hecho de que emplear una criptomoneda en el medio virtual confiere a la misma la cualidad de ser una moneda global. Por tanto, su valor en el mismo sistema es igual en todas partes y, aunque no esté todavía completamente establecido, ya que muchas empresas todavía no aceptan este tipo de pago, es una interesante ventana al futuro del escenario financiero.

Pero antes de iniciarse en el innovador universo virtual de las criptomonedas como Bitcoin, cabe establecer ciertos parámetros de seguridad para el cambio de monedas. La antes mencionada plataforma Bitvavo da acceso a las criptomonedas gracias a unas tarifas transparentes y asequibles que tienen como objeto integrar a más personas en esta revolución del sector financiero. Una revolución que marcará las bases del futuro del mercado y de la que Roger Ver, inversor ángel y acérrimo defensor de la criptomoneda, piensa que es “el invento más importante en la historia del mundo desde Internet”.