España vuelve a enfrentarse a una crisis internacional debido al ingente peso que suponen para su economía las pequeñas y medianas empresas. Hasta el momento, debido al confinamiento obligado a los españoles se han destruido más de 900.000 empleos pertenecientes a pequeñas empresas y autónomos.
 
En España, a diferencia del resto de países de la Unión Europea, las empresas con un número de empleados inferior a 10 supone más del 20% del empleo del país. Este perjuicio estructural conlleva a que la supervivencia de las microempresas y pymes sea fundamental para que el país no se vea envuelto en otra crisis económica similar a la que vivió en 2008. Según un estudio realizado por la web de empleo Jobatus, estas empresas, al contar con pocos trabajadores, tienen menos productividad y en consecuencia, menos capacidad para enfrentarse a situaciones económicas adversas tales como la actual.
 
Las medianas empresas con un número mínimo de trabajadores y las microempresas, según expertos, en su mayoría están ligadas a la figura del autónomo. En España hay cerca de 1,90 millones de unidades empresariales que no tienen ningún empleado por lo que esta situación de controversia económica se aguda aún más por la escasa productividad percibida hasta el momento. Según los expertos esto no debería haberse tratado como una figura empresarial sino más bien como una opción laboral de los individuos que demandan empleo.
 
Para remediar esta situación, en 2017 el Ministerio de Economía notificó de la existencia de 130 normas que imposibilitaban el desarrollo empresarial en el caso de querer modificar la empresa en el futuro. En este informe se preveía que si España tuviera una estructura empresarial similar a la europea, más del 50% del empleo sería generado por grandes empresas y los trabajadores estarían más respaldados.  
 
A pesar de numerosas recomendaciones por parte de el FMI y la Comisión Europea de fomentar el desarrollo de las empresas y el informe redactado por el Ministerio de Economía no se tomó ninguna medida al respecto.
 
En la actualidad, el último resumen de la Seguridad Social señala que este mes de marzo se han arruinado 122.240 empresas de España dejando fuera de juego a más de 1.300.000 empleadores. En sólo 15 días, a partir de la declaración del Estado de Alarma del 14 de marzo, se perdieron casi 41.000 autónomos.