Si para algo ha servido el COVID-19 es para darnos cuenta de la importancia de los pagos inalámbricos. No solo estamos hablando de los pagos realizados a través de Internet y que han facilitado la compra online durante el confinamiento. Nos referimos, más específicamente, a las tarjetas contactless y los servicios de pago móvil que han vivido su momento más álgido en unos meses donde evitar el mínimo contacto entre personas ha sido clave para la lucha contra la pandemia.

Pero los pagos inalámbricos no solo son útiles en casos extremos como este. Antes de la crisis sanitaria actual, ya eran muchos los usuarios que veían en este sistema una forma muy práctica de pagar en tiendas y otros establecimientos. Ya no hace falta cargar con la cartera todo el día para ir a comprar, sino que basta con tener contigo tu smartphone o smartwatch. Al fin y al cabo, la mayoría de nosotros no podemos alejarnos de nuestro teléfono móvil ni cuando vamos al baño.

Así pues, los usuarios de pagos inalámbricos buscan esa rapidez que prácticamente solo es igualada por las tarjetas contactless. No obstante, éstas suelen tener un tope máximo que puedes gastar hasta que se te pida el número PIN de la tarjeta. Aunque esto le da un extra de seguridad a los pagos inalámbricos de este tipo, se pierde esa agilidad de la que hablábamos, que, sin embargo, se conserva siempre con el uso del móvil o el reloj inteligente.

En efecto, mientras que un ladrón siempre podrá hacer gastos pequeños con una tarjeta robada gracias a la funcionalidad contactless, en el caso de los pagos móvil siempre se requerirá un sistema de identificación. Suele usarse el reconocimiento facial o el escáner de huella dactilar, que son a la vez seguros y rápidos. Tiendas, restaurantes, peluquerías y otros establecimientos son conscientes de la popularidad de este sistema de pago y prácticamente todos aceptan su uso. Su popularidad ha crecido hasta el punto en que puedes pagar en casinos con Apple Pay, según la información en casinos-online.es.

Pero no podríamos hablar de pagos móvil si no fuera por Apple Pay. El servicio de pago móvil de Apple fue presentado por primera vez en septiembre de 2014, aunque no pudimos disfrutar del servicio internacionalmente hasta unos meses después. En 2020, está disponible en más de 50 países. Esta tecnología usa la NFC, o comunicación de campo cercana, para funcionar, aunque el usuario necesita también un tipo de tarjeta compatible (Visa, MasterCard, American Express…) 

En septiembre de 2019, se contabilizaron unos 441 millones de usuarios de Apple Pay a nivel mundial, aunque esta cifra podría haber aumentado desde entonces. Curiosamente, esto solo supone un 48% de los usuarios de iPhone. Y decimos solo porque su configuración es muy sencilla. En un iPhone compatible (iPhone SE o posterior), basta con añadir una tarjeta en la app Wallet incluyendo todos los datos bancarios que se nos preguntan en pantalla. Se necesitará verificación de tu banco.

Apple Pay también está disponible para el smartwatch de Apple: el Apple Watch. De hecho, todos los modelos del reloj son compatibles con este sistema de pago móvil, lo que significa que los usuarios del modelo original de 2015 también lo pueden usar. Los pagos móviles llegaron al Apple Watch también ese año, pero, teniendo en cuenta que la tecnología de Face ID todavía no es compatible con el reloj, solo puedes usar tu huella dactilar para identificarte. 

Lo mismo ocurre con los MacBooks, que por ahora también son solo compatibles con la tecnología Touch ID. Ésta llegó al portátil de Apple en 2016 al incorporarse en la barra Touch Bar del MacBook Pro. El botón Touch ID agiliza tanto el proceso de desbloqueo del ordenador como los pagos online.

De este modo, los de Cupertino se convierten en los líderes del sector de los pagos inalámbricos al que muchas otras compañías tecnológicas se han querido unir. No podía quedarse atrás Google, su gran rival, con la app Google Pay, ni tampoco Samsung con Samsung Pay. Otras aplicaciones destacables de esta industria son PayPal, Venmo, Zelle, Cash App, Facebook Messenger o WeChat en China.

En ciudades como Londres, los pagos inalámbricos ya han llegado al transporte público. Para moverse por la ciudad en metro o autobús, solo necesitas tu móvil o smartwatch con un sistema de pago móvil compatible, como Apple Pay, Google Pay o Samsung Pay. Parece impensable imaginarse un mundo en el que esta tecnología deje de crecer en número de usuarios en el futuro más próximo. La pandemia del coronavirus puede que haya sido el último empujón que necesitaba.