La Iglesia de Santa Ana

La Iglesia de Santa Ana se encuentra situada en la Plaza de la Constitución. Data del Siglo XVII, es de planta rectangular y de una sola nave. Su cubierta es de estructura vista de cerchas de madera.

Destaca en su interior un relieve del siglo XVI y un retablo de 1734.

 

La Plaza de la Iglesia

La Plaza de la Iglesia de Madarcos junto con la Iglesia de Santa Ana, el Ayuntamiento y la Plaza de la Constitución constituyen el centro del casco urbano.

El Potro de herrar

El Potro de herrar de Madarcos es una construcción típica de los municipios de la Sierra Norte de Madrid, seña de identidad inequívoca de la tradición ganadera de estos pueblos. Su origen se remonta a la Edad Media y algunos de ellos se han venido utilizando hasta bien entrado el siglo XX. El potro era utilizado por los vecinos para inmovilizar a los animales y así herrar a las cabellerías y practicarle determinadas curas al ganado.

El potro de herrar se componía de los siguientes elementos:

— Monolitos de piedra clavados firmemente en el suelo y que construyen el soporte fundamental del resto de la estructura. Hay otras piedras menores cuya misión es la de servir de apoyo a la pata doblada del animal y facilitar el trabajo del herrero.

— El yugo de madera (también llamado ublo), donde se sujetaba la cabeza del animal.

— Los travesaños de madera donde se ataban las cinchas de cuero que contribuían a inmovilizar aún más al animal.

Reloj Solar

Este reloj de sol, es uno de los elementos más significativos del pasado agrícola y ganadero de Madarcos. El reloj de sol está marcado con unas muescas que señala las distintas veces, y en medio tien un palo que produce la sombra.

La vez era el tiempo de uso por cada vecino del agua de la reguera (canal natural acondicionado por el hombre que recoge el agua de los arroyos y manantiales). Estas veces se distribuían en espacios de tiempo de la siguiente manera; mañana, trasmañana, siesta, tarde y noche. Estos tiempos eran controlados por cada vecino, teniendo su tribunal de aguas en la iglesia, donde se dirimían los pleitos derivados de su uso.