La rentabilidad de los depósitos bancarios se ha hundido durante los últimos años. La política monetaria impuesta desde el Banco Central Europeo, que tan bien ha venido a los hipotecados, ha causado estragos en este producto de ahorro.

En diez años, la rentabilidad de los plazos fijos españoles ha caído un 98%. Así lo refleja la serie histórica del Banco de España: hace una década, la rentabilidad media de estos productos era del 2,74% (septiembre de 2011) y unos años antes, en 2008, llegó a superar el 5%. Sin embargo, en septiembre de este año, fue del 0,05%.

En la práctica, esta rebaja supone un duro golpe para el bolsillo del ahorrador más conservador, que ahora necesita invertir cien veces más que antes para ganar lo mismo. Si hace poco más de una década la banca pagaba de media 500 euros brutos por cada 10.000 euros invertidos a un año, ahora los intereses se reducen a cinco euros. Para ganar la misma cantidad que antes, habría que invertir un millón, explican fuentes del comparador de productos financieros HelpMyCash.com, que han analizado cuáles son los mejores depósitos para combatir la inflación.

Algunos bancos comercializan, desde hace tiempo, depósitos sin rentabilidad o, directamente, los han descatalogado. La situación es tan crítica que varios bancos ya penalizan a los ahorradores trasladándoles los tipos negativos o mediante comisiones de custodia de saldo si sobrepasan cierto límite y no mantienen un grado mínimo de vinculación con la entidad.

Las bajas rentabilidades de los depósitos han provocado que cada vez tengan menos aceptación. Durante los últimos diez años, su saldo vivo se ha reducido en un 80%. Gran parte de ese dinero ha ido a parar a las cuentas, sin embargo, estos productos tampoco son rentables, por lo que no sirven para hacer crecer los ahorros. Una preocupación para muchos ahorradores que ven como su dinero no se rentabiliza mientras la inflación se dispara.

Los ahorradores se hacen más pobres

Muchos consumidores ahorraron durante el confinamiento. Sin embargo, el incremento de la inflación y el hecho de dejar los ahorros en cuentas corrientes sin rentabilidad está dañando el patrimonio de algunos hogares, advierten los expertos de HelpMyCash.

El incremento de los precios es uno de los principales enemigos de los ahorradores. El problema de la inflación es que mientras los precios se incrementan, los ahorradores pierden poder adquisitivo si su dinero no crece al mismo ritmo; tienen menos capacidad para adquirir bienes y, además, su dinero se devalúa. Es decir, se hacen más pobres. Pero, actualmente, con una inflación galopante (el pasado mes de octubre se situó en el 5,5%, la cifra más alta de los últimos 29 años) y un tipo de interés medio de los plazos fijos cercano al 0%, los depósitos no son capaces de asumir el impacto que tiene el alza del IPC.

Lagarde, presidenta del BCE, ha afirmado que el incremento de la inflación es una coyuntura temporal que se revertirá el próximo año, de ahí que por ahora no tenga intención de subir los tipos de interés oficiales de la UE, instalados en el 0% desde 2016. Una maniobra que perjudicaría a los hipotecados, pero que presumiblemente incrementaría la rentabilidad de los productos de ahorro.

Por ello, muchos ahorradores se plantean comenzar a invertir, con el riesgo que eso implica. Apostar por los fondos de inversión, la bolsa o por otros activos más exóticos, como las criptomonedas, puede ayudar a esquivar los efectos de la inflación y puede servir para diversificar los ahorros. Pero la realidad es que igual que se puede ganar, se puede perder.

Además, estos activos cuyo capital no está garantizado pueden no ser adecuados para aquellos ahorros que se vayan a necesitar a corto plazo o para el llamado colchón de emergencia, al que se recurriría en caso de un imprevisto, señalan desde HelpMyCash. “En estos casos, el objetivo suele ser preservar el capital”, añaden.

¿Dónde están los depósitos más rentables?

Aquellos ahorradores que se nieguen a renunciar a la protección con la que cuentan los plazos fijos pueden encontrar mejores oportunidades en otros países de la UE. Algunos bancos europeos admiten ahorradores españoles y pagan rentabilidades cercanas al 1% TAE, muy superiores a las de los productos españoles, con la ventaja de que también están protegidos por un fondo de garantía. No permiten esquivar totalmente los efectos de la inflación actual, pero como mínimo permiten suavizarlos y perder menos poder adquisitivo.

Además, actualmente ya no hace falta llenar una maleta con fajos de billetes y cruzar la frontera para abrir un depósito en Italia, Francia o Portugal, por ejemplo. Un par de clics por Internet y una simple transferencia (las transferencias SEPA suelen ser gratuitas en muchos bancos) son suficientes. La plataforma online Raisin ha revolucionado este sector. Con más de 550.000 clientes a nivel global, Raisin da acceso a los españoles a más de medio centenar de plazos fijos europeos, todos ellos contratables por Internet, en español y protegidos por un FGD comunitario.