Debido a la complicada situación económica que empezó a gestarse a principios de 2020, a raíz de la pandemia, no es de extrañar que cada vez más personas quieran asegurarse un mejor futuro a nivel monetario. Para tal fin hay múltiples alternativas de inversión. Elegir la más adecuada en función de cada caso no es nada sencillo, aunque por suerte existe un servicio automático que se encarga de ello.

Nos referimos al robo advisor. Estos sistemas no solo llevan a cabo una labor de asesoramiento. Por si fuera poco, también proceden a gestionar la cantidad de dinero que tú mismo decidas invertir.

Como es de esperar, no solo entran en juego los algoritmos que se emplean para ofrecer buenos resultados. Detrás de ello hay expertos en inversiones, supervisando los diversos procedimientos para que el nivel de satisfacción con el robo advisor en cuestión sea lo más alto posible.

Ello contrasta con lo bajas que pueden llegar a ser las comisiones de dicho servicio. Según el Comparador financiero Sincomisiones.info, la comisión media de un robo advisor para una inversión de unos 10.000€, no supera el 0,70% del capital invertido en la mayoría de los casos. Pero, ¿por qué son tan baratos y qué tipos de comisiones exactamente hay que afrontar en caso de utilizarlos? 

 

Tipos de comisiones

 

Una que suele pasarse por alto es la de cancelación, independientemente de si es completa o parcial. Esta última suele llevarse a cabo con bastante frecuencia. Y es que tras obtener unas ganancias, algunos usuarios optan por sacarlas junto a una parte del dinero que inicialmente se había destinado a la inversión.

Por supuesto, también hay inversores que se decantan por hacerlo con el cien por cien de la cantidad, especialmente cuando alcanzan el objetivo planteado desde un principio.

Afortunadamente, en la mayoría de casos no se cobran comisiones por cancelar el servicio prestado por el robo advisor. Aun así, conviene asegurarse de ello: consulta las bases legales del contrato para cerciorarte de que ninguna penalización se aplicaría en ese caso.

La comisión que sí está presente en todos los robo advisors es la anual, destinada a la gestión. Conviene destacar el hecho de que lo más frecuente consiste en cobrarla mensualmente. Es decir, la cantidad que derivaría de las comisiones de todo un año, es dividida entre doce para irla cobrando mes tras mes.

En los dos casos, es de agradecer una reducción del porcentaje de comisión que ciertas financieras que cuentan con sus propios robo advisor aplican a modo de recompensa. El objetivo es fidelizar a los clientes que inicialmente depositan su confianza y, tal vez, en un futuro se decanten por la competencia. Para evitar que ello suceda no dudan en disminuir un 0,02 por ciento extra tras cada año que transcurre.

Si ya de por sí estamos hablando de unas comisiones perfectamente asumibles -sobre todo si se comparan con las que plantean las entidades bancarias convencionales-, esta rebaja progresiva atrae a una gran cantidad de clientes potenciales que prefieren permanecer siempre con el mismo robo advisor. La disminución depende de cada financiera, aunque puede duplicar la cifra anteriormente mencionada.

Por otra parte, hay que mencionar que las comisiones, independientemente del tipo que sean, decrecen si la cantidad a invertir es elevada. Ello también afecta a la comisión de custodia que suele rondar el 0,2 por ciento.

Pero, ¿por qué los robo advisor son capaces de ofrecer comisiones así de bajas? El hecho de que sean tan baratos en este sentido también atrae a innumerables usuarios. La respuesta reside en el automatismo, el cual funciona por medio de algoritmos.

Al no depender de personal humano que ha de ser contratado específicamente para estas labores, las entidades financieras se ahorran una nada despreciable cantidad de dinero. A cambio, pueden reducir al máximo el porcentaje de comisión.

De esta manera, la rentabilidad a corto, medio y largo plazo es bastante mayor en comparación con otras alternativas que, tras la popularización de los robo advisors, han quedado relegadas a un segundo plano. Un claro ejemplo es el de los fondos de gestión que sí requieren labores humanas, afectando a las condiciones finales que se especifican en el contrato y que reducen las ganancias de las inversiones.

 

Afectación a los planes de pensiones

 

El aumento de popularidad por parte de los robo advisors ha acabado derivando en una guerra de comisiones en los planes de pensiones. Tanto es así que, a fecha de hoy, existe la posibilidad de dar con algunos productos de este tipo que, al ser de carácter indexado, plantean una comisión porcentual de tan solo 0,54 puntos. Ello era impensable hace un par de décadas.


Todo parece indicar que las contrataciones de robo advisors seguirán en aumento, con los beneficios que conlleva para la sociedad que cada vez tiene una mejor educación financiera.