El BOE de hoy, 28 de marzo, publica la Orden SND/295/2020, de 26 de marzo, “por la que se adoptan medidas en materia de recursos humanos en el ámbito de los servicios sociales ante la situación de crisis ocasionada por el COVID-19”.

Y ante la falta de personal se adoptan tres sorprendentes medidas:

  1. La contratación temporal “de personal que se encuentre cursando el último año de los estudios requeridos y que, en consecuencia…, no se halle en posesión del preceptivo título académico o de la habitación profesional correspondiente”.

  2. El personal con dispensa absoluta de asistencia al puesto de trabajo por ejercicio de funciones sindicales deberá reincorporarse de forma temporal para desempeñar sus funciones en atención a la situación generada por el COVID-29”.

Pero no se alarmen, señores liberados sindicales, ¿o debería decir señores vividores sindicales?, que el apartado Cuarto, 3, in fine, establece que:

La reincorporación de estos trabajadores n supondrá el cede del personal sustituto que pudiera existir”.

Hablando en cristiano: “¡Tranquilos, que van a ser cuatro días, simplemente es una medida de carácter demagógico y populista!

Rápidamente podréis volver a tocaros los cataplines, a dos manos”.

Teniendo en cuenta que el ministro de sanidad ha dictado esta orden ministerial como autoridad delegada competente, bajo la superior dirección del Presidente del Gobierno (el culpable máximo de la situación, y conviene no olvidarlo), me hago dos preguntas de sentido común:

  1. ¿Cómo es posible que no se haya dictado una orden similar para todo el personal sanitario liberado, que seguramente son varios miles de personas…?

  2. ¿Tanto se resisten los “no líderes sindicales” a echar una mano…, o es que tienen miedo a infectarse…?

Además, si se reincorporan al trabajo, aunque solo fuera por unos días, más que nada para aparentar que hacen algo, y cubrir el expediente, ¡podrían aprovechar para conocer a sus representados, saber qué problemas tienen, falta de medios que padecen y sufren, etc.!