En estos últimos días, una vez que el momento álgido de la pandemia se ha pasado, han empezado a publicarse las previsiones del impacto económico que va a tener el colapso provocado en el sistema productivo español por esta pandilla de malhechores. De los numerosos análisis publicados hay dos que, por el prestigio de sus autores, me parecen más relevantes. Son el del Banco de España (BdE) y el del Servicio de Estudios del BBVA.

El BdE concluye que, en el escenario actual (8 semanas de confinamiento) el PIB de 2020 decrecerá, en términos reales, un 9,5% respecto al de 2019. Y añade un dato revelador: si el arresto domiciliario y la paralización provocada en la economía se prolongara a 12 semanas (en lugar de 8), la caída del PIB sería del 12,4%. El BBVA estima una caída del PIB en 2020 del 8,0%, en términos reales, algo menor que la estimada por el Banco de España.

¿Cuánto nos va a costar el Covid a los españoles?

El coste de esta crisis, acentuado por este gobierno de bandoleros incompetentes y lunáticos, tiene dos componentes: 

  • Por un lado, la pérdida de renta que vamos a tener todos los españoles; utilizando un símil vulgar, la “bajada de sueldo” que vamos a experimentar.
  • Y por otro lado, la pérdida patrimonial, el empobrecimiento repentino que vamos a sufrir, por la pérdida de valor de los activos de todo tipo.

Empecemos por el segundo: la pérdida patrimonial.

La riqueza total de las familias españolas se estima en 7 billones de euros (billones “españoles”, esto es, siete millones de millones), unos 150.000 € por español (muy desigualmente repartidos, como es público y notorio). Esos 7 billones de euros incluyen sobre todo inmuebles, en la gran mayoría de los casos la vivienda habitual, pero también activos financieros (acciones, bonos, etc.) y en algunos casos obras de arte u otros.

Pues bien, según las fuentes, los activos se depreciarán entre un 10 y un 20%. La bolsa española, por ejemplo, ha perdido un 33% desde los máximos recientes (Ibex). Si aplicamos la media del rango (15%) a la riqueza total de los españoles, resulta que perderemos de golpe del orden de UN BILLÓN de euros, unos 22.500 € por español en media. Bien es cierto que una parte de esa pérdida se recuperará, pues los activos recuperarán parte de lo perdido, pero no es posible saber ni cuanto ni cuándo.

Ahora vayamos al otro factor de empobrecimiento: la pérdida de renta.

La riqueza total que genera un país se mide con el Producto Interior Bruto (PIB), que en España durante 2019 fue de 1.244 Miles de Millones de euros, equivalente (renta per cápita) a unos 26.500 € por español (de nuevo muy desigualmente repartidos). Ese sería, en un símil vulgar, el ingreso anual medio que recibiría cada español si se repartiera por igual la riqueza total generada en un año en España[[1]].

Antes de esta catástrofe se estimaba que el PIB de 2020 crecería respecto al de 2019 un 1,8% en términos reales, lo que significa que se esperaba que el PIB de 2020 fuera de unos 1.286 Miles de Millones de euros, unos 27.500 € per cápita.

¿Qué va a pasar ahora, después del Covid?

Tomando el rango medio entre BdE y BBVA, para no irnos a ninguno de los dos extremos, el PIB de 2020 caerá respecto al de 2019 en un 9,0% en términos reales, lo que significa que será de unos 1.150 Miles de Millones de euros, unos 24.500 € per cápita, de modo que SOLO EN 2020 cada español habrá perdido por culpa de esta crisis, en media, unos 3.000 € en términos de renta.

Es verdad que ambas instituciones prevén un “rebote” en 2021 (del 6,1% según BdE y del 5,7% según BBVA), lo que podría hacer pensar que es solo cosa de uno o dos años y que a partir de 2022 o 2023 todo volverá a ser igual. NO ES EL CASO.

Si analizamos las consecuencias de la anterior gran crisis económica, la gran recesión de 2008, vemos que la pérdida de renta, en esas grandes crisis, es para siempre

El siguiente gráfico muestra cual ha sido la evolución del PIB nominal y del PIB en valores constantes[[2]] desde 1980:

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Como se observa en el gráfico, entre 2008 y 2013 el PIB bajó, tanto en términos nominales como reales, y a partir de 2013 empezó de nuevo a subir, recuperando en 2016 los niveles de 2008 y pareciendo, por tanto, que en 2016 todo volvía a ser igual que antes de la crisis. No es así, ya que si no hubiera habido crisis, el PIB hubiera seguido creciendo año tras año, por lo que en 2016 deberíamos haber tenido una “renta” del orden del 30.100 € per cápita, no los 23.700 € que tuvimos (como en 2018). Eso ya lo hemos perdido para siempre.

¿Qué pasará con la crisis del Covid?

Para no pecar de exceso de pesimismo voy a hacer un ejercicio de positivismo e imaginar que a largo plazo recuperamos los niveles de renta nominal que habríamos tenido si no hubiera habido Covid, es decir, que el Covid es solo un bache de unos cuantos años pero que en algún momento todo volverá a ser igual (no fue así en la crisis de 2008, como se acaba de ver).

Para ello, y dado que no se dispone de previsiones más allá de 2021, he hecho mi propia hipótesis de trabajo suponiendo que en 2030 volvemos a estar en unos niveles de PIB nominal similares a los que deberíamos haber tenido si no hubiera habido Covid:

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Con esas variaciones interanuales del PIB resulta una recuperación con una forma que se ha venido en llamar “de nike”, por su parecido con el logo de esa marca deportiva, y que se representa en el gráfico siguiente: 

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Si esto fuera realmente así, la perdida total para el conjunto de los españoles hasta que las cosas volvieran a ser como si no hubiera habido Covid es de unos 380 Miles de Millones de euros, unos 8.000 € per cápita.

Sumando ambos efectos (pérdida patrimonial más pérdida de renta) resulta en una pérdida total de unos 35.000 € por español, unos 1.650 Miles de Millones de euros para el conjunto de la ciudadanía.

¿Cuánto de esta pérdida se debe a la incompetencia de nuestro gobierno bolivariano?

Parece claro para cualquiera que no sea un fanático ‘sanchista’ o un devoto ‘podemita’ que la nefasta gestión del gobierno de los Picapiedra ha acentuado, y mucho, los efectos negativos del Covid sobre la economía, pero cuantificarlo no es tarea sencilla.

Desde un punto de vista económico, creo que hay tres errores de esta canalla que han hecho que la situación sea mucho peor de lo que podría haber sido:

  1. El retraso en decretar el Estado de Alarma, que ha hecho que los efectos del virus hayan sido mucho peores de lo que podrían haber sido si no hubieran esperado para tomar medidas a que pasase el maldito 8M.
  2. El alargamiento injustificado del confinamiento y del “coma inducido” de la economía, que no solo ha hecho que se pierda PIB por cada día adicional de parada, sino que ha provocado que la destrucción en el sistema productivo sea mayor y más difícil de recuperar.
  3. La falta de medidas solventes para proteger a los agentes económicos (trabajadores, empresas, autónomos, etc), y la improvisación, cambio constante de criterio y retraso en su aplicación en las pocas que se han tomado.

Tenemos dos referencias para estimar cuanto de este desastre es imputable al gobierno de incompetentes que sufrimos.

Por un lado, la del propio Banco de España, que calcula que un alargamiento del confinamiento en 4 semanas (de 8 a 12) supondría una bajada adicional del 2,9% en el PIB. ¿Cuánto habría sido la bajada en 2020 si en lugar de 8 semanas solo hubieran sido 4 o 5? ¿Un 6% o un 7% en lugar del 9,5% previsto? Nunca lo sabremos, pero es indudable que si se hubiera decretado el estado de alarma el mismo 9 de marzo, y si no se hubiera prolongado innecesariamente el confinamiento, con 4 o 5 semanas (en lugar de 8) habría sido suficiente y el impacto económico hubiera sido mucho menor.

Por otro lado, BBVA y otros analistas dan estimaciones sobre el impacto del Covid en otras economías. España va a perder casi un 11% de PIB, diferencia entre el crecimiento esperado en 2020 sin Covid (+1,8%) y el que se estima ahora post-Covid (-9,0%). En la estimación de BBVA, la zona euro perderá un 6,5% respecto a lo previsto pre-Covid, los EE.UU. un 6,4%, China un 3,8% y el conjunto del Mundo un 5,7%. Es decir, cuando todos los demás pierden entre un 4% y un 6,5%, ¡¡ESPAÑA PIERDE UN 11%!!.

Decía que nunca sabremos cuanto es culpa de esta banda de cuatreros, pero si podemos hacernos una idea: con que hubieran tenido un nivel de competencia y de responsabilidad similar a la media de nuestros socios de la UE nos habríamos ahorrado un 4% o un 5% de caída en el PIB, y en lugar de perder del orden de 35.000 € por cabeza probablemente nos habríamos quedado en 22.000 o 24.000 €. Reclamen Uds. a Sánchez y al “chepas” la diferencia, esos 12.000 € por cabeza, MEDIO BILLÓN DE EUROS para el conjunto de los españoles.

Y hablando de economía, no quiero terminar sin referirme a uno de los aspectos más dramáticos de cualquier crisis: el desempleo.

El BdE estima que, en el escenario medio, el desempleo alcanzará el 20,6% al final de 2020 y que se recuperará muy ligerísimamente en 2021, hasta el 19,1%. Ya solo los porcentajes asustan, pero asusta mucho más si se mide en número de ciudadanos que pasarán al paro: del orden de 1.600.000 trabajadores perderán su empleo, 1,6 millones de familias que ven desaparecer su medio de vida o una parte relevante de sus ingresos. Y de estos, según la estimación del BdE, solo un 7,3% (1 de cada 14) encontrarán trabajo en 2021. ¿Cuántas de esas personas podrían haber conservado su empleo si el gobierno hubiera actuado diligentemente? ¿200.000? ¿400.000? ¿600.000? … cualquiera sabe, pero seguro que hablamos de CENTENARES DE MILES.

Por favor, no sigan aplaudiendo como borregos todos los días desde su balcón: nos están arruinando; griten, pataleen y echen espuma por la boca para que se marchen de una vez y para siempre.

 

[[1]] Obviamente, en ese caso teórico, esa sería la única renta que recibirían, no es el sueldo, o la pensión que cobran más esos 26.500 € … Por otro lado, de esos 26.500 € el Estado se queda directamente, vía impuestos y cargas sociales, unos 10.400 € por español (cerca del 40%), si bien una parte de ese dinero (unos 3.600 € per cápita) vuelve a los ciudadanos vía pensiones, subsidio de desempleo, etc.

[[2]] Se utiliza el PIB en valores constantes de un año cualquiera para eliminar el efecto de la inflación. En este análisis se ha tomado como año de referencia 1980.