La pandemia dejó muchos retos para las empresas. Uno de ellos es el crecimiento, aun después de tiempos tan difíciles como el del confinamiento. Durante varios meses no solo las personas tuvieron que permanecer en sus hogares para evitar cualquier contagio de coronavirus, sino que algunas compañías en el mundo se vieron obligadas a reducir sus operaciones y otras a cerrar sus puertas.

Pero lo cierto, y aunque obvio, la operatividad es lo único que puede garantizar el crecimiento de las empresas. Por eso, si bien no muchas pudieron crecer como añoraban en 2020, sí lograron, tomando medias y estrategias funcionales, mantenerse en pie. Ahora, el objetivo es no solo compensar ese crecimiento que faltó, sino también seguir haciéndolo en el tiempo.

Los consumidores deben ser siempre el principal objetivo de cualquier negocio que busque mantenerse activo y en desarrollo. Deben tratar de establecer una relación de conciencia y lealtad, a fin de que no prefieran irse con la competencia.

Ese es un proceso que solo se consigue manteniendo un canal de comunicación abierto, en el cual los consumidores puedan expresar sus inquietudes sobre los productos que les ofrecen, escuchándolos y tomando los correctivos que sean necesarios. Al final, de las compras que hagan esos clientes es que se podrá crecer.

Así como ese es el principal punto, las compañías también deben mantener a su capital más importante: los empleados. Nada se hace con ser el primero del mercado, el que tiene la estrategia más certera, la tecnología de punta si no se tiene a un personal capacitado y comprometido con el trabajo.

Hay que mantener a los empleados motivados, seguros y hablarles siempre con transparencia. Si no es tiempo de contratar personal nuevo, sí se puede hacer un esfuerzo para mantener cautivo al que se tiene.

También es clave optimizar los recursos de la empresa. Sobre todo, si se viene de un período de contracción como el que supuso el confinamiento por la pandemia. Si bien el crecimiento siempre será la meta final, no se debe llegar a ella forzando los procesos ni provocando algún problema que pueda, en el futuro, causar contratiempos más difíciles de resolver.

Hacer alianzas es también una buena manera para crecer, pero hay que hacerlo de forma sensata y realista. No se puede pensar en expandirse hacia afuera, antes de hacerlo a lo interno. Es conveniente estudiar, por ejemplo, el portafolio de productos a fin de considerar si es hora de refrescarlo y ofrecer algo nuevo. O bien agregarle elementos diferenciadores a los que ya dispone la empresa; o crear algo desde cero.

Una nueva idea siempre impulsa el crecimiento…