En los últimos años se había puesto bastante de moda publicitar lo que se podría considerar como “comercio de proximidad”, habiéndose hecho campaña a favor del último en programas de diferentes categorías, incluidos algunos de entretenimiento, y especialmente en la televisión pública.

Este tipo de proclamas han podido calar en determinados sectores, y debido a que evocan un sentimiento producido por una voluntad de contribuir al crecimiento de la economía del país de uno, ayudando, además, a sus compatriotas productores.

Las teorías del libre mercado, no obstante, apuntan a unas conclusiones a partir de las cuales esta especie de “consumo nacionalista” resulta erróneo. Las razones a este respecto se podrían resumir en:

-Al decidir  el mayor número de habitantes de un país  no comprar los productos de otro por razones de antipatía o  de simple nacionalismo, einevitable que se produzca una reacción en los consumidores del ámbito afectado (todavía más grave si se trata de un importante socio comercial), de rechazo hacia los productos del país que ha actuado a partir de este precepto nacionalista; dando lugar a una progresiva disminución de la producción en ambos territorios, cuyo porcentaje variará en función de la dependencia mutua en las importaciones y exportaciones.

-Es probable que las políticas nacionalistas se propaguen en países proclives del ámbito cercano, y con una tradición menor o más frágil de libre mercado; produciéndose una reacción en cadena.

-Cualquier país, sea cual sea el volumen de su economía, acaba afectado negativamente por la respuesta en sus socios (a partir del principio de reciprocidad) a causa de la actitud nacionalista.

De modo que es mucho más provechosa la difusión de un consumo que no tenga en cuenta el lugar de origen de los productos adquiridos (tanto en bienes de consumo como en bienes de producción), sino la calidad y el precio. En el caso de la calidad, es difícil acceder a productos de esas características que no hayan sido fabricados en las grandes potencias industriales (Alemania, Estados Unidos…), por motivos de carácter puramente histórico y relacionados con la inexistencia de capital suficiente acumulado en los países más pobres (los bienes de equipo, productos químicos y, entre otros,  cualquier bien de consumo fabricados en Alemania destacan por ser los de mayor calidad en el mercado; precisamente por las razones señaladas, y otras como el de la estabilidad monetaria del país después de la II Guerra Mundial. Del mismo modo que sería difícil acceder a ropa barata y de calidad si se tuviera que producir en el país de origen de las marcas (un prenda de Zara les costaría seguramente el triple de lo que vale ahora si se tuviera que fabricar en Europa).

Es bueno saber que la única forma de ayudar cada uno a su país de origen, es comprando precisamente lo que sea de su preferencia, sin mirar donde se ha fabricado el producto; con lo que, además, se estará ayudando a personas de todo el mundo (a la  infinidad de asiáticos que fabrican la ropa con  que  vestimos; y gracias al trabajo de los cuales, y sobretodo a las empresas, todos podemos vestirnos), las cuales es altamente probable que consuman productos, por ejemplo, con origen España.