Braojos se extiende en el valle medio del Lozoya, en el extremo noroccidental de la Comunidad de Madrid, a 81 km de distancia de la ciudad de Madrid. Pertenece a la zona de turismo de Madrid de la Sierra Norte y Valle Medio del Lozoya.

Su terreno abrupto asciende de sureste a noroeste y culmina en cumbres de Somosierra como las Tejerillas (1.738 m), Los Artiñuelos (1.724 m) o Peña Quemada (1.833 m). El municipio tiene una superficie de 24,90 km2.

Hasta el siglo XVIII son muy escasas las noticias que se tienen de su población. Los primeros habitantes fueron pastores que se asentaron, delimitando huertas en terrazas por las laderas; pero la mayoría del territorio estaba destinado a pastos para el ganado local y el trashumante. A lo largo de los siglos XVII y XVIII el cultivo del lino y la fabricación de paños llegó a tener cierto peso económico; realizados por las mujeres en el hogar. Servía para pagar con ellos el pan, la carne o los servicios del médico. Durante el siglo XIX la población y la actividad de Braojos se mantienen estables. A mediados delsigloXX el declive de la agricultura hace emigrar a muchos de sus habitantes hacia las zonas industriales de Madrid. En las últimas décadas, Braojos ha recobrado cierta vida como lugar de veraneo y de esparcimiento en los fines de semana.

En la población se distinguen dos núcleos: la zona alta, en torno a la iglesia, y la baja, alrededor de la plaza Calvo Sotelo, donde se encuentra el Ayuntamiento.

La iglesia de San Vicente Mártir es un edificio sorprendente por su nivel arquitectónico y las joyas artísticas que encierra. Su torre actual era en origen una torre defensiva de los siglos XIV-XV. La familia Vargas, grandes propietarios locales, permitió construir la iglesia junto a aquélla. Se realizó entre 1601 y 1615, y contó en su decoración con dos grandes artistas de la época, el escultor Gregorio Fernández, casado con una vecina de Braojos, y el pintor Vicente Carduccio.

La construcción, en mampostería y sillería, es de grandes proporciones. La torre, un volumen macizo de planta cuadrada, tiene a media altura un pequeño torreón adosado. En su planta baja, la capilla del Sagrario conserva una bella bóveda gótica de nervios; se venera en ella la imagen de la Virgen del Buen Suceso, una talla del siglo XII deteriorada por una lamentable restauración de 1950. El interior –paredes encaladas en blanco, hermosa techumbre de madera y coro alto– es un espacio de gran calidad. Bajo el coro, el baptisterio, con bóveda gótica, cuenta con una pila bautismal de piedra. Otros elementos de interés son el púlpito de hierro forjado y el pavimento, de losas de barro cocido. En el presbiterio, bajo la cúpula, puede verse una lápida sepulcral fechada en 1709.

La iglesia de Braojos encierra cuatro retablos de madera sobredorada de enorme valor. El central, dedicado a San Vicente Mártir, es una obra de la escuela de Churriguera, con imágenes de San Esteban y San Lorenzo, a los lados del patrón del templo, y de San Pedro y San Pablo en lo alto. El del altar lateral izquierdo del presbiterio tiene tres magníficas pinturas y una imagen de la Virgen del siglo XV. En el lado opuesto se encuentra otra de las joyas de la iglesia: un retablo de 1633, con esculturas del artista Gregorio Fernández y pinturas de Vicente Carduccio. Las imágenes de la parte alta corresponden a San Miguel, San Pedro y San Pablo; la Asunción y una orla de angelotes ocupan el centro. Debajo, en un notable relieve, la Virgen impone a San Ildefonso la casulla. Los cuatro lienzos de Carduccio, pintor de cámara de Felipe III, representan a Santa Ana, Santa Catalina, San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Frente a la puerta de entrada puede verse un retablo con las figuras de San Sebastián, San Roque, San Blas y el Ángel de la Guarda.

En la parte baja del retablo, que se encuentra frente a la entrada de la iglesia, podemos admirar unas pequeñas tablas con las imágenes pintadas de San Juan y Santiago el Mayor, obra de Pedro Berruguete El Viejo, excelente artista de finales del siglo XV.

Su interior se libró de la quema durante la Guerra Civil por intercesión de los vecinos.

Además del potro de herrar y de algunas muestras de arquitectura popular diseminadas por la zona alta, hay en Braojos una fuente monumental con abrevadero, fechada en 1902, construida en memoria de un vecino de la localidad.

A un kilómetro de Braojos, en un paraje con espléndidas vistas hacia el valle se levanta la ermita del Buen Suceso, contemporánea en su construcción a la iglesia de San Vicente Másrtir. El edificio de mampostería tiene grandes contrafuertes, un pórtico sobre columnas dóricas y una espadaña. El espacio interior de tres naves separadas por columnas dóricas, con cubierta de tirantes de madera y cúpula rematando el cimborrio es muy hermoso.

Por los alrededores de Braojos se pueden realizar interesantes excursiones. Conviene señalar tres de ellas. La primera, por el entorno del arroyo de la Cigüeñuela, atraviesa bosques de ribera y montículos con olor a tomillo. La segunda bordea la Dehesa Boyal, zona de pastos comunales; desde los parajes más altos, se divisan hermosos panoramas. Una tercera ruta sube al puerto de Peña Quemada, en plena sierra; desde el límite con la provincia de Segovia, con espléndidas vistas, se observa el pico de Peña Quemada.

Entre sus fiestas es digna de destacar la de la Pastorela que, por Navidad, recrea una danza de pastores de origen medieval, que se remonta al siglo XV y se baila en la iglesia la noche de Nochebuena, el día de Navidad, el día 1 de enero y el día de Reyes. Se representa con música, canto y baile la ofrenda de los mejores corderos al Niño recién nacido.

También tiene gran arraigo la romería a la ermita del Buen Suceso, el 8 de septiembre. La imagen de la Virgen va en procesión, sobre un carro engalanado y flanqueada por jinetes, desde la parroquia a la ermita.

Como en otros pueblos de la zona, se celebra la vaquilla coincidiendo con el Carnaval: una cabeza de toro simulada persigue a los vecinos disfrazados para la fiesta.

Información útil
Ayuntamiento.
Tel. 918 68 04 27.