Estamos en la fiebre del oro moderno, las criptomonedas. Ya no es necesario ir a una mina para sacar con esfuerzo un par de gramos de oro, porque casi cualquier persona puede montar su propia mina (llamada granja en este medio) en casa y obtener criptos sin esfuerzo.

No todos optan por este método para ganar algo de dinero con este auge, sino que deciden comprar criptomonedas baratas con futuro y esperar a que suba lo suficiente el precio para obtener las máximas ganancias. ¿Pero esto es todo lo que importa en este mundo de las monedas digitales?

Algunos creen que es la punta del iceberg. Hay un futuro por delante para las criptomonedas, más allá de ser un medio que se ve ahora a simple vista como una mina de oro moderna.

La tecnología detrás de ellas permite hacer transferencias internacionales con relativamente bajas comisiones y tiempos, descentralizar las finanzas y tener una transparencia absoluta en las transacciones. Son características llamativas para querer una mayor presencia de criptos.

Factores para creer en el futuro de las criptomonedas

Existe un público considerable en el mundo económico que sugiere la futura transición a una economía basada en la criptografía, aunque el escepticismo sigue presente. Se han hecho avances hacia este posible futuro si lo comparamos con el progreso que han tenido las criptomonedas desde hace 10 años.

¿Realmente esta sociedad criptográfica tiene futuro? Por ahora, al menos se piensa que existe el potencial para cambiar la forma en la que las personas ahorran y venden activos. Además, existen algunos factores que inciden directamente en este futuro en el que la criptografía tiene cabida en la economía global:

El crecimiento continuo

Tanto los usuarios como el volumen y número de las transacciones y la plataformas han crecido de una manera no prevista en el mundo de las criptos. Al inicio, había mucha desconfianza en el medio y pocas personas eran las que utilizaban las criptomonedas con regularidad, ya que parecía demasiado complicado.

Sin embargo, la comunidad ha crecido, trayendo consigo a una gran cantidad de nuevos usuarios. Sitios como Cardaniers se han encargado de difundir información básica para los principiantes, además de servir de canal de noticias del mundo de las criptomonedas. Esta popularidad también ha venido de la mano de la gran cantidad de nuevas plataformas de intercambio.

Así, las criptos dejaron de ser un mito para comenzar a verse como algo viable para el público general. El número de transacciones ha subido considerablemente, al igual que los montos involucrados. A su vez, esta confianza ha dado paso al desarrollo de nuevas plataformas y la integración de nuevos usuarios, en un ciclo de retroalimentación.

La regulación y la maduración

Con el crecimiento, también ha venido la regulación. Las reglas estatales se han ido afinando con el paso de los años para adaptarse a este entorno que se veía como salvaje y descontrolado en un inicio. Gracias a esto, se aceptan con más frecuencia como método de pago, y se han dado integraciones interesantes en la banca en algunos países.

Como resultado, el medio ha madurado de la mano de estos conjuntos de reglas cada vez más claros. Las leyes han logrado regular, mas no controlar, las criptomoneda a su vez que éstas han podido ajustarse en estas regulaciones. La confianza de las instituciones ha servido como piedra angular para esta nueva etapa.

Por otro lado, incluso si el público que no confía demasiado en el sistema de las criptomonedas, puede integrarse a él sin tanto miedo a través de la institución financiera de confianza. Por lo tanto, las regulaciones también funcionan como una puerta de apertura, y no tanto como impedimentos.

La digitalización

El punto más fuerte de los partidarios de las criptomonedas como parte del sistema financiero es la era digital: parece ser el siguiente paso lógico que las transacciones pasen a estar aún más integradas con la tecnología, una de las bases de la existencia de las criptomonedas.

En algún momento de la historia pasamos de utilizar la sal al dinero en piedra, y de allí al oro. Uno de los motivos es que los reemplazos simbolizan un valor de forma más precisa, aunque también se vuelve más duradero el propio medio en el que se refleja ese valor. Las cripto son especialmente buenas en esto último.

Nosotros sabemos todo el recorrido que tiene una moneda gracias a que queda registrado. Además de ser un sistema completamente transparente, la red sirve como medio para guardar la cripto. En cambio, medios físicos como el oro (y los mismos billetes) son fáciles de dañar o de perder, por lo que el valor se convertiría en cero.

Los detractores de este futuro tienen a favor que el valor de las criptos es variable. Sin embargo, también existen las stable coins, cuyos valores son fijos, tal como su nombre lo indica. Es cierto que se vuelve difícil utilizar las monedas digitales en general como un método de pago por este factor, pero no implica que sea imposible.