1) El eje del mal olvida que un régimen antidemocrático, el de Cuba, está muy cerca de los Estados Unidos y fomenta y coadyuba a la implantación de otros similares en Hispanoamérica. Recuérdese lo que ocurrió en Chile, y en los países como Argentina, Uruguay, Perú y los centroamericanos en que la guerrilla hizo verdade­ros estragos, como lo que hoy continúa haciendo en Colombia. El Foro de Sao Paulo, que hoy ha cambiado de lugar, es una prueba de que, por otro lado, el régimen de Venezuela, con Chávez al frente, coopera con el de Cuba, para la implantación de regímenes comunistas en aquel continente.

El derecho y hasta el deber moral a la injerencia en otras naciones de que ha hablado el magisterio pontificio, debiera haber apelado para intervenir militarmente con mayores razones que en el caso de Irak, donde la intervención ha sido ilegal, ilícita, inmoral, injusta e innecesaria.

2) Las reacciones frente a los fusilamientos y sentencias han sido mínimas y vergonzosas. No puede olvidarse que, al menos en parte, se haya debido a que algunos de los que se han manifestado contra las mismas, fuera de Cuba, haya calificado, con falta grave a la verdad, a Fidel Castro, de fascista.

3) Me consta que Armando Valladares se duele del silencio del Papa sobre el tema. No creo que el Papa no condene esta política inhumana de Fidel Castro, sino que ha de hacerlo, y con toda claridad, en el momento en que, por razones pastorales, lo crea más oportuno. Estimo que Juan Pablo II, en su visita a Cuba, le hizo muy serias advertencias, que, por lo que acontece, no han servido de nada.

4) Se han comparado los fusilamientos y condenas del régimen castrista con lo que se han producido en España. Es incongruente la comparación porque en Cuba los mismos han sido dictados por considerar delitos muy graves, lo que no es otra cosa que una discrepancia política, mientras que, en España, tanto en el régimen anterior, como en el actual, las condenas se han dictado para sancionar actos terroristas de asesinatos, homici­dios y extorsiones de consecuencias innumerables de todo orden.