Para mí, Franco no sólo ha sido el Capitán victorioso de una Cruzada, que en frase de los comunistas constituye el acontecimiento número uno de la política mundial, sino el símbolo de resistencia y supervivencia de las naciones frente al propósito de sojuz­garlas y destruirlas, bien sea por el capitalismo financiero internacional, bien sea por la revolución marxista y apátrida.

Por lo mucho que en sentido vario nos enseña la apasionante y aleccionadora biografía del Caudillo, y por lo que representa y seguirá representando para España -signo universal de contradicción y embanderamiento, mientras sepa conservarse fiel a sí misma- yo personalmente, y también en nombre de mis amigos, ahora que Franco -el hombre- ha muerto, frente a Franco, como símbolo, vuelvo a gritar con más fe y entusiasmo que nunca: ¡Viva Franco!