Hace un par de décadas, parecían impensables muchos de los avances tecnológicos con los que contamos hoy en nuestra vida cotidiana. Dos de los ámbitos tecnológicos que han sufrido una mayor expansión y evolución recientemente son la robótica y la inteligencia artificial. Y, una vez estén completamente instalados, el impacto de ambos marcará un antes y un después en nuestra sociedad.

La incertidumbre y el recelo hacen que haya opiniones encontradas con respecto a estas tecnologías mientras unos defienden las infinitas posibilidades que éstas ofrecen, otros temen los efectos nocivos que pueden traer consigo para la sociedad. Y ninguna de estas opiniones va desencaminada, ya que hemos visto cómo otro tipo de tecnologías han traído tanto efectos positivos como negativos, generalmente asociados a un mal uso o abuso de éstas.

Camino a la adaptación

Que la sociedad de hoy en día depende de la tecnología, es un hecho. Ya sea en mayor o menos medida, está presente en nuestro día a día, desde que nos despertamos hasta que nos volvemos a acostar, pero la clave está en propiciar un uso responsable y ético.

Es fundamental no subestimar el poder de estas nuevas tecnologías y empezar a prepararnos desde edades tempranas. Y no sólo para su uso, sino para entender el funcionamiento de éstas.

La educación en tecnología desde edades tempranas juega un papel fundamental, y hay herramientas muy potentes para ello: desde la utilización de dispositivos como Raspberry Pi y otros softwares de robótica y programación, hasta sistemas de inteligencia artificial como IBM Watson o Teachable Machine.

Efectos en la vida personal

Tanto los robots como programas y aplicaciones inteligentes invaden nuestro día a día pasando prácticamente desapercibidos. Desde Chatbots y asistentes personales (Siri o Alexa), hasta aspiradores automatizados que controlamos desde nuestro móvil, son elementos que mejoran nuestra vida cotidiana y han llegado para quedarse.

También, la aparición de las tecnologías cognitivas puede jugar un papel fundamental en el ámbito de la salud y el bienestar de las personas. Son tecnologías del campo de la inteligencia artificial que pueden realizar funciones propias de humanos: visión, aprendizaje, procesamiento del lenguaje o reconocimiento facial y de voz. Es posible ver esta tecnología aplicada para el cuidado de personas con discapacidad o ancianos.

Pero es fundamental mantener unos límites claros y no dejar que estas tecnologías se adentren de más en la vida personal y privada de los individuos.

Efectos en la vida laboral

Una de las características clave del impacto de los robots, es que éstos no necesitan descansos, ni vacaciones, ni incentivos laborales, entre otras muchas otras condiciones que el personal humano requiere. Pero, por otro lado, un robot nunca podrá equipararse a un humano, ya que las emociones, ambiciones y vínculos afectivos son irremplazables, y éstos afectan sobremanera en la eficacia y eficiencia de un trabajador.

Está claro que, dependiendo del sector, los robots tendrán un impacto diferente. Por ejemplo, en industrias donde la automatización el clave (como las cadenas de montaje o software testing), pueden suponer una competencia fuerte a la mano de obra humana, ya que las empresas se beneficiarán con la implementación de maquinaria con algoritmos de aprendizaje automático y otros tipos de robots para aumentar la productividad. Por otro lado, se presenta la oportunidad de sustituir al hombre en tareas de riesgo, como la industria química o la minería, lo que sería un avance positivo.

Sectores donde los robots tendrían menos impacto son los relacionados con la gestión de personas, interacciones sociales o creatividad. Se pueden aplicar ciertas tecnologías para automatizar ciertos procesos, pero nunca para sustituir el componente humano. Además, se estima que el personal humano podrá centrarse en tareas más creativas y comunicativas.

El objetivo principal de esta fusión humano-tecnológica, es encontrar el equilibrio entre la interacción humana y la implementación de ciertas tecnologías para hacer los procesos más seguros y eficientes, nunca el de reemplazar la mano de obra humana. También se verá la aparición de nuevos puestos de trabajo que antes no existían, por lo que se trata más de una evolución en el ámbito laboral y empresarial, más que la sustitución por parte de estas tecnologías. La clave está en la cooperación.