La popularización de la bicicleta ha ido incrementando con el paso de los años. No es una novedad que este dispositivo,  creado en el siglo XIX y conocido entonces como velocípedo, ahora forme parte de la columna vertebral de las diferentes opciones de medios de transporte en muchas sociedades a lo largo y ancho del planeta.

En un principio, su uso no fue tan popular, pero con el paso de los años y su adaptación a las diferentes épocas ha logrado instalarse en el centro de la vida cotidiana.

Cada vez más la bicicleta se ha convertido en un medio de transporte cuyos beneficios abonan a la salud individual y colectiva de las personas. La urgente y ardua tarea de disminuir el calentamiento global, también encuentra una tregua con el uso de las bicicletas.

De acuerdo con el Barómetro de la Bicicleta en España 2019, en España la bicicleta es utilizada por alrededor de 9 millones de personas. Sin embargo, el perfil de los ciclistas cada vez más se está tornando más diverso, dado que más mujeres y ancianos comienzan a utilizar este medio de transporte con mayor frecuencia. La brecha de género en relación al uso de la bicicleta se ha aminorado entre 2009 y 2019. Asimismo, en el mismo periodo, la edad media de usuarios de bicicletas pasó de 36,5 a 41,2 años.

Las primeras cinco comunidades autónomas en el país en cuanto mayor uso de bicicleta se refiere son Andalucía, Cataluña, Madrid, la Comunidad Valenciana, y las Castillas ocupan los cuatro primeros cuatro lugares, respectivamente.

Del velocípedo a la bicicleta eléctrica

La máquina andante (Lauftmaschine) fue inventada por el Barón alemán Karl Freiherr von Drais en 1819. Este dispositivo es considerado el predecesor de la bicicleta actual Ya contaba con un manubrio y un freno, sin embargo no tenía pedales. En su momento o era un dispositivo muy popular porque su precio era muy elevado para su adquisición por la gran mayoría de la población.

Desde entonces este dispositivo ha sufrido cambios que han facilitado su uso. 50 años después de su invención, a la máquina andante se le incorporaron pedales en la rueda delantera, dado lugar al velocípedo,  al tiempo que se facilitó su producción masiva. En la actualidad todos nos podemos imaginar sin ningún problema un velocípedo con una rueda delantera de un metro y medio de diámetro. Chaplin contribuyó a su popularización. Sin embargo, es muy poco probable que en la actualidad alguien utilice un velocípedo con estas características como medio de transporte. En todo caso es más probable que se utilice un domingo a mediodía para relajarse y divertirse con esta reliquia.

Posteriormente, al velocípedo se le insertó la cadena. De esta forma el usuario impulsaría con su propia fuerza el dispositivo ganando más control sobre el mismo y previniendo accidentes. Fue tan sólo en durante el siglo XIX que la bicicleta alcanzó su última fase, la que conocemos actualmente. Pasó de ser un mero invento propio de la nobleza, a un medio de transporte para las masas, lo que igualmente pavimentó el camino para la creación de la industria de la bicicleta. A principios del siglo XX, en el ánimo de reinventarse y encontrar nuevas características para este dispositivo, a la bicicleta se le incluyó un motor auxiliar. Sin embargo, durante el auge de la industria automotriz en la década de los 50, la bicicleta perdió popularidad.

La industria de la bicicleta tuvo que adaptarse. Se crearon algunos modelos de bicicletas plegables, de forma que se fueran fáciles de transportar en el maletero del auto. Igualmente se crearon sostenes que fijan la bicicleta al automóvil.  

Hoy en día la bicicleta está sufriendo otro cambio. En el marco de la lucha contra el cambio climático y calentamiento global, la industria de la bicicleta ha tornado a un enfoque más sostenible. La bicicleta eléctrica ha ido en auge ganando terreno ante la industria automotriz en muchas ciudades europeas y del mundo también.

Reinventarse o morir

El proceso de reinvención en las diferentes industrias ha sido obligatorio. La única forma de mantenerse vigente es adaptarse al cambio. Así ha sucedido en la industria musical con la venta de casetes, cedés y su paso al formato digital. De igual forma con los VHS a los DVD, y actualmente las plataformas de streaming como ESPN Plus, HuluNetflix y HBO, por ejemplo . Incluso la industria del ocio y entretenimiento ha sabido adaptarse al vertiginoso avance tecnológico. Las tragamonedas, por ejemplo, han pasado del tradicional casino a un ámbito virtual que implica un cambio más cómodo para los usuarios, con más alternativas y mayor tiempo para pensar en estrategia.

A su vez, la industria de la manufactura también ha alcanzado importantes beneficios con la adopción y adaptación de la tecnología. Actualmente se puede ahorrar tiempo y mejorar la preción y calidad de producción con el uso de la impresión 3D. Igualmente las piezas de repuesto resultan más baratas y vuelve más baratos los costos de producción.

Pero el más cómodo de todos los avances probablemente ha sido el del teléfono, mismo que juega un rol central muy significativo en la vida actual porque asimila la función de varios dispositivos en uno solo. Incluso funciona como mapa cuando estamos en la bicicleta, o pedimos comida a través de una app. No sería descabellado pensar que en unos cuantos años, las bicicletas ya cuenten con un mapa integrado, en vez de un sujetador que permita colocar un aparato externo que nos guie en el camino.

La prueba de que adaptarse a la tecnología es más que imperativo, se encuentra en que la tecnología misma se entrecruza entre las diferentes industrias. No adaptarse al cambio es una elección que eventualmente llevará a la desaparición.