Hasta 2018 en España había ya más de 17,5 millones de hogares con fibra óptica hasta la vivienda (FTTH); más que Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntos.

Ya en 2018 España se había convertido en el país con el mayor número de viviendas con cobertura de fibra óptica, con el 77% de los hogares del país hasta ese año, y tras haber alcanzado el 63% en 2016.

Lo que ha diferenciado el proceso de configuración y despliegue de la red española de fibra óptica ha sido el hecho de haberse apostado a nivel nacional mayormente por el tipo de conexión de mayor robustez y calidad, esto es, la FTTH; una tecnología mediante la cual cada vivienda se conecta directamente con la central telefónica (a diferencia de conexiones como la FTTC y la FTTB, en las cuales la fibra óptica llega únicamente hasta el bloque de viviendas, para distribuirse posteriormente a los hogares mediante el cable tradicional). Para contraponer la situación en España con la de países como Suecia, Rusia y Rumania, en los ámbitos precitados predominan las conexiones en que los hogares se conectan a sus respectivos puntos de distribución por medio de cable de cobre.

Hemos de subrayar el hecho de que la gran calidad del internet en España se debe a la participación y gestión en el despliegue de esta infraestructura de Telefónica, uno de los líderes mundiales (y 2ª compañía de Europa) en telecomunicaciones. La multinacional española (que ya es líder en países como Alemania y el Reino Unido con su marca O2) ofrece el servicio de internet de mayor estabilidad de conexión del mundo, el cual ha resultado esencial para todas aquellas empresas que merced a un esfuerzo descomunal han podido salvar su actividad (y, por ende, los puestos de trabajo de millones de ciudadanos) tras la instauración del confinamiento anticonstitucional el pasado mes de marzo. El mantenimiento de la actividad de forma telemática ha requerido de una conexión robusta capaz de suportar sobrecargas en la red, y gracias a lo cual las empresas españolas han podido desempeñar sus labores sin experimentar caídas de conexión.