Cuando comenzó la segunda ola de Covid hace un año, había pocas dudas: todo lo digital, electrónico y remoto adquiría un papel protagonista. En primer lugar, trabajar a distancia se convierte en una nueva forma laboral que conformaría un nuevo tiempo para toda la industria. Pero con el fin de la emergencia pandémica, que ahora parece haber comenzado definitivamente, la historia vuelve a cambiar y se debe ver si se dan pasos atrás en la digitalización generalizada que se había implantado en muchos campos a una velocidad frenética.

En este sentido, lo que está sucediendo en Nueva York es ejemplar. El trabajo físico, "en presencia" para poner más nítido el foco, parece estar en grave peligro. De hecho, los profesionales y miles de empleados están volviendo a la rutina normal y cotidiana, al tamtam matutino, a la alternancia de turnos, sin olvidar a los tediosos atascos que hacen perder muchas horas valiosas de tiempo. Pero no todo el mundo está preparado y, de hecho, muchos también estaban dispuestos a recortar su salario para vivir una vida laboral más flexible y manejable desde este punto de vista. En definitiva, apostando todo por la transición digital. El trabajo inteligente y la revolución que podría sobrevenir, por ahora, parece quedarse en una mera declaración de intenciones que no se consolidará.

El teletrabajo empieza a diluirse

Incluso en el mundo de la administración pública española, de hecho, la "vieja" normalidad está recuperando los espacios que la pandemia le había quitado de repente. En este sentido, se esperaba una dirección indicada por los gobiernos nacionales: era necesario abordar la nueva realidad tangible creada por el virus. El trabajo inteligente, por otro lado, ha sido maltratado como si fuera un producto Covid y, por lo tanto, reciclable en la primera oportunidad útil. Un experimento socioeconómico quizás no suficientemente valorado, como ha sucedido en otros sectores que hoy en día se pueden considerar íntegramente online.

Uno de los que ha sufrido esta reconversión con acierto y es ejemplo para otros campos es el de los casinos online. Se puede decir que esta rama de la industria se ha vuelto predominante y que ha basado todo su éxito íntegramente en el frente digital, gracias al éxito de los juegos en vivo y con crupieres de verdad. Listo para ser embellecido también por la llegada de la red 5G. En una inspección más cercana, el sector de los juegos en línea podría haber brindado muchas ideas para un futuro diferente y para una realidad postpandemia "nueva" real.