Apriorísticamente no puede fijarse un criterio general según el cual la entrega de la cesta de Navidad constituye un derecho adquirido como condición más beneficiosa, ni tampoco que, por el contrario, se trate en todo caso de una mera liberalidad de la empresa

Cuando una empresa reconoce durante años a sus trabajadores el regalo de la cesta de navidad,  sin que exista una obligación plasmada como tal en un documento o en un acuerdo suscrito con los representantes de los trabajadores, surge el problema de  resolver si estamos ante un verdadero derecho adquirido o condición más beneficiosa que se incorpora como ventaja o beneficio al nexo contractual, superando el marco normativo o convencional aplicable.

 Una  de las mayores dificultades en la aplicación de la doctrina sobre la condición más beneficiosa estriba en determinar caso por caso si se puede considerar acreditada la existencia de una voluntad inequívoca empresarial de atribuir a los trabajadores un beneficio o ventaja por encima del marco normativo  establecido, con carácter permanente y no coyuntural, de forma que se incorpore al contrato de trabajo y así resulte exigible frente al empleador y protegida frente a actuaciones de éste que la supriman o modifiquen unilateralmente.

En el contrato de trabajo existe una presunción de onerosidad y reciprocidad de las  concesiones efectuadas por la empresa, de forma que será esta última  quien deba acreditar que, pese a la concesión de un beneficio de forma dilatada en el tiempo, actuó con un mero ánimo de liberalidad,  permisividad o tolerancia.

Esta tarea será más sencilla cuando la condición más beneficiosa se rija por el principio de  trasparencia y derive de un pacto o acuerdo, o de un acto unilateral expresos, en los que se fijen con exactitud y claridad la extensión, contenido y límites de la concesión y las circunstancias que permitan a la empresa, llegado el caso,  dejar de  mantener el obsequio  de la cesta de navidad  de cara al futuro, para lo cual será útil acudir al artículo 1282 del Código Civil, que precisa  como criterio de interpretación de los contratos,  para juzgar  la intención de los contratantes, atender  a los actos de éstos, coetáneos y posteriores al contrato.

 En el caso de los trabajadores de  Fujitsu  Technology Solutions la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo nº 791/2019 consideró que, como quiera  la cesta de navidad venía siendo entregada desde el origen de la actividad  productiva,   sin solución de continuidad, año tras año, no podía negarse que en ese acto de la empresa se aprecian las notas definidoras de la controvertida condición más beneficiosa. No sólo se trataba  de una entrega de manera regular, constante y reiterada todos los años, sino que resultaba  patente que tal ofrecimiento se hacía con plena y consciente voluntad de beneficiar a los trabajadores de la plantilla, a todos, sin excepción ni condicionamiento. El reparto de la cesta de Navidad no se producía  por una mera tolerancia de la empresa, pues es evidente que, dado el  importante volumen de la plantilla, esa entrega suponía  un desembolso económico que necesariamente tiene y debe ser aprobado y financiado, y, además, exige una determinada actividad de organización y logística, pues la empresa debe determinar el número de cestas que necesita, adquirirlas en el mercado y organizar su distribución o el sistema por el que las cestas lleguen a manos de cada uno de los trabajadores.

 

 En el caso de los trabajadores de Transcom Worldwide Spain, la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo nº 761/2018,  afirmó que no estamos ante una mera liberalidad de la empresa, sino ante un derecho adquirido,  a tenor de las siguientes circunstancias: se entregó durante 9 años consecutivos incluso aumentándose cada año a los nuevos empleados lo que, en época de crisis, es un indicio contrario a la liberalidad; la empresa tenía que hacer una gran inversión económica y también un gran esfuerzo logístico para su entrega. El dato principal que avaló su decisión de considerar estamos ante una condición más beneficiosa  era el  hecho de que la cesta de Navidad se venía  entregando sin solución de continuidad desde el año 2007 a los trabajadores en número superior cada año a los 3.200, y se había  mantenido pese a que esa cifra se incrementó hasta alcanzar las 4.297 cestas en 2012 y superar las 5.000 en 2013, en lo que supone una manifestación de la voluntad de la empresa de mantenerla y extenderla a los nuevos trabajadores pese al importante incremento de su número.

En suma, se estaba  ante una condición de trabajo que estaba incorporada al contrato de los trabajadores afectados y, por ende, obligaba a la parte acreedora de dicha prestación -la parte empleadora- como parte del contenido de dicho contrato ex art. 3.1 c) ET y 1091 del Código Civil.

En su más reciente sentencia abordando esta temática,  la nº 869/2020, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo deja bien claro  que el derecho a reclamar la cesta de navidad prescribe en el plazo de un año (artículo 59 del Estatuto de los trabajadores) contado  desde el momento que se deja de entregada  o abonada.