La venta de ropa ha crecido de manera exponencial en los últimos 25 años. Los consumidores seleccionan las prendas muy de acuerdo con sus gustos y estilos, cada vez más personales, y poco seguidores de las líneas generales que se marcan por las tendencias de la moda.

Hoy puede vestirse con ropa nueva como si fuera usada, y al revés, ropa usada como si fuera nueva, mezclando estilos y tendencias, incluyendo las de modas o temporadas pasadas.

Es por ello que los consumidores buscan prendas y ropa en los lugares más insospechados, incluyendo pequeños comercios donde encuentran justo aquella prenda que le gusta o le conjuga bien con su ropero. Los roperos se han vuelto personalísimos, y hay gente que tiene un fondo de armario de ropa muy semejante con la que no varía su estilo.

Los comercios y tiendas de ropa tienen que innovar y adaptarse a estos nuevos gustos, pudiendo optar por dos estrategias comerciales: o se enfocan a un determinado tipo de público, especializándose en ese segmento, o bien optan por ofrecer prendas heterogéneas y variadas que puedan ser útiles a un variado número de clientes, intentando abarcar los diferentes estilos y tendencias más actuales.

Y estas pautas sirven tanto para el comercio a pie de calle como para las nuevas tendencias de venta online, a las que cualquier establecimiento puede irse incorporando, ya que la venta online no es solo patrimonio de los grandes. Los datos apuntan a que el comercio minorista ha ido poco a poco consolidando su recuperación a medida que ha ido avanzando la desescalada por la crisis del Covid-19. La cascada de reaperturas después del confinamiento ha ido continuando desde el mes de junio, lo que permitió al sector aumentar un 17,8% su volumen de negocio respecto a mayo, cuando ya había subido un 19,4%.

Para marcar nuestro propio territorio conveniente que nuestro establecimiento o tienda de ropa y complementos tenga su personalidad propia. Debe tener un nombre, una imagen gráfica propia y un escaparatismo cuidado, pudiendo aprenderse mucho en los cursos que organiza la Cámara de Comercio

Pero de un tiempo a ésta parte los clientes tienen en cuenta otros pequeños detalles, a parte del trato personal y la atención, o las políticas de devolución o retoques de prendas. Y una de las que están más en auge es la de colocar etiquetas para ropas personales de nuestro establecimiento en cada una de las prendas que vendemos. Una etiqueta personalizada marca la diferencia entre un establecimiento y otro.

La política comercial de etiquetar la ropa que tenemos en venta nos accede, a la vista del cliente, a otro nivel comercial. Es nuestra propia imagen de marca. Y existen además muchos tipos de etiquetas de ropa que sean exclusivamente nuestras, como las etiquetas tejidas, las etiquetas colgantes, las etiquetas que muestran las diferentes tallas y que también podemos personalizar y las etiquetas de cuidado de la ropa, con las indicaciones acerca del lavado o planchado  los materiales con los que está confeccionada.

Para poder acceder a éste tipo de servicios, debemos tener un proveedor exclusivo que nos confeccione nuestras etiquetas como Dutch Label Shop. Algo que puede conseguirse a un precio mucho menor de lo que imaginamos, ya que podemos conseguir 100 etiquetas por menos de 60 euros.

Una opción que no podemos perder de vista para nuestro negocio.