Que las compañías tecnológicas se interesen por los servicios bancarios no es una novedad. De hecho, bigtechs como Apple o Facebook ya coquetean con las finanzas desde el pasado año en Estados Unidos, ofreciendo servicios financieros como tarjetas de crédito o pagos entre usuarios y compras en las apps, explican desde el comparador financiero HelpMyCash.com. Ahora, se ha unido a la fiesta un nuevo invitado que pone de manifiesto la creciente competencia de las compañías tecnológicas con la banca.

El pasado 26 de mayo, Samsung anunció que después de este verano daría sus primeros pasos como proveedor de servicios financieros, primeramente en Estados Unidos. Desde luego, un hueso duro de roer para el sector bancario teniendo en cuenta que Samsung es el mayor grupo empresarial surcoreano líder en la venta de smartphones a nivel mundial, según un estudio de Counterpoint.

La compañía tecnológica ofrecerá una tarjeta de débito y una cuenta corriente, productos bancarios que lanzará en colaboración con SoFi, una empresa que permite contratar servicios de banca para particulares y empresas sin ser propiamente un banco, y Mastercard, la compañía emisora de la tarjeta de débito. Samsung ha habilitado ya una lista de espera para adherirse al nuevo servicio.

Así es la tarjeta de Samsung

En la presentación de estas nuevas soluciones financieras de Samsung se hicieron públicas algunas de sus bondades, de las que, en principio, solo podrán disfrutar los usuarios de dispositivos compatibles con Samsung Pay. Desde este sistema de pagos móvil, los usuarios podrán solicitar su pack Samsung Money by SoFi, formado por una cuenta corriente y una tarjeta de débito tanto en formato virtual como físico. Ambos productos estarán libres de gastos de mantenimiento, administración, emisión o renovación. Tampoco generará costes retirar efectivo de los cajeros automáticos con la tarjeta de débito, ventajas que ya ofrece la mayoría de los bancos fintech en España, aseguran desde HelpMyCash.com.

Otro de los ganchos que está usando Samsung para atraer clientes a su nuevo proyecto es su programa de recompensas por puntos, el Samsung Pay Rewards. Estos puntos se irán generando a medida que el cliente efectúe compras con la tarjeta y, después, podrán usarse como dinero real si se alcanza un balance mínimo de 1.000 puntos.

Al darse de alta en Samsung Money desde la app Samsung Pay, los usuarios tendrán acceso a las funcionalidades de un servicio bancario tradicional: revisar los movimientos, conocer el saldo, buscar transacciones, encender o apagar la tarjeta o cambiar el PIN, entre otras acciones disponibles que Samsung revelará más adelante.

¿Qué servicios ‘techfin’ tenemos en España?

Por el momento, en España no se pueden contratar servicios de las llamadas techfin (empresas tecnológicas que ofrecen productos financieros) como los mencionados anteriormente (tarjetas o cuentas), aunque Facebook confirmó el pasado 1 de junio el despliegue en España y otros mercados de Facebook Pay. Eso sí, los monederos virtuales de los gigantes Apple, Google o Samsung ya representan en nuestro país una dura competencia para la banca, puesto que según un estudio de Universal Pay, el 53% de los usuarios hace uso de estos métodos de pago frente al 42% que prefiere pagar desde el wallet del propio banco.

La compañía de Mark Zuckerberg ofrece servicios financieros desde finales de 2019, pero solo en Estados Unidos. Concretamente, Facebook Pay, una funcionalidad que permite realizar compras en su marketplace, realizar donaciones a ONG o comprar juegos y un servicio que facilita los envíos de dinero entre usuarios sin necesidad de salir de la plataforma Messenger. Por otra parte, Whatsapp Pay ya se ha lanzado en fase de pruebas en la India y, según la compañía, podría aterrizar en varios países del mundo en 2020, al igual que la moneda digital de Facebook, la libra, proyecto que en principio iba a ver la luz a mediados de este año, aunque todo apunta a que no será lanzada hasta finales de 2020.

Apple es otra de las grandes compañías tecnológicas que se ha acercado a las finanzas lanzando su propia tarjeta de crédito en Estados Unidos en colaboración con Goldman Sachs. Tan solo seis semanas después de su lanzamiento, el banco americano informó que se habían emitido más de 10 millones de dólares en créditos para los titulares de las tarjetas. Apple Card, además de contar con unas condiciones muy atractivas, durante el coronavirus ha permitido retrasar los pagos en abril sin intereses adicionales con el fin de ayudar económicamente a sus clientes. Sin embargo, su lanzamiento en otros mercados es una incógnita, puesto que la empresa anunció solamente sus planes en Estados Unidos. Contrariamente, su socio Goldman Sachs, sí aseguró que el producto estaría disponible internacionalmente.

Siguiendo el camino de Apple y su Apple Card, el pasado mes de abril se filtró que Google planea lanzar Google Card, proyecto que podría ver la luz en EE. UU. y que tiene como objetivo crear cuentas corrientes asociadas a tarjetas de débito que puedan gestionarse desde Google Pay.

¿Y qué hay de otros titanes tecnológicos como Amazon? El gigante del comercio también le está robando mercado a la banca. En Estados Unidos, Amazon emite una tarjeta de crédito en colaboración con el banco americano Chase, además de ofrecer diversos servicios de financiación para las compras en su plataforma. En España, la compañía de Jeff Bezos tiene un acuerdo con Cofidís desde octubre de 2019 para fraccionar las compras en cuatro pagos y disponer de una línea de crédito de hasta 3.000 euros.

Los servicios ‘techfin’ complementan a la banca

¿Por qué escogeríamos estos servicios y no los de nuestro banco? La respuesta es sencilla: por comodidad, confianza en la marca y por su naturaleza digital. Las tecnológicas les llevan ventaja a los bancos en la batalla de generar un sentimiento de vinculación con sus clientes, pero de momento sus productos solo pueden aspirar a una porción del pastel, puesto que están muy enfocados en el mercado de los pagos y la financiación a particulares. Podría decirse que las bigtech podrían ser un complemento en la experiencia financiera de los clientes, pero su oferta no es completa, por ahora.