Los depósitos de poliéster son un equipamiento industrial de gran utilidad en sectores como la logística, la industria química, la distribución del agua o la energía hidráulica. Su uso se ha extendido en las últimas décadas debido a que el poliéster es un material duradero, resistente y que garantiza una buena calidad y robustez.

La fabricación de estos elementos está adaptada a diferentes normativas comunitarias. Por ejemplo, si el uso de estos dispositivos está ligado a almacenar productos químicos, el requisito legal indispensable es cumplir con el Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos, valga la redundancia. Su fabricación sigue también normas de calidad ISO.

 

¿Qué se puede almacenar en estos grandes dispositivos?

Los usos de este equipamiento van desde el almacenamiento de productos químicos hasta servir como depósito para aguas pluviales, servir como elemento para bombear agua o bien darles otra utilidad elaborando depósitos a medida.

Almacenar productos químicos en los depósitos de poliéster es una dinámica muy habitual en la industria debido a que estos agentes pueden llegar a ser tóxicos para la salud de las personas y el medio ambiente. En este sentido, los depósitos son el lugar idóneo para conservar estos productos de manera segura por su propia naturaleza. El poliéster es un material ligero, anticorrosivo, insípido, inodoro y muy higiénico.

La cuestión de no dotar de sabor ni olor a los líquidos que almacena en su interior es uno de los motivos más evidentes que explican por qué se utilizan estos depósitos para almacenar agua. No obstante, ese no es el más relevante. En muchos territorios, el agua es un bien muy escaso. España vive un proceso de desertificación desde hace años y cada vez hay zonas más áridas con muchos momentos de sequía.

El clima seco y caluroso es una constante en buena parte del área mediterránea en la Península Ibérica. Esto hace muy necesario y positivo agua procedente de las precipitaciones, las aguas pluviales.

Posteriormente, esta agua puede ser utilizada para su tratamiento y potabilización o bien como agua de regadío, para el lavado de superficies, en explotaciones agrícolas, ganaderas e industriales o en cualquier otra actividad en la que se precise el líquido elemento.

 

Instalaciones resistentes y duraderas

El uso de depósitos de poliéster para acumular aguas pluviales implica diseñar modelos que sean muy resistentes. Algunos de ellos incluso pueden ir enterrados. Esta práctica es cada vez más habitual por estos motivos pero también por la explotación masiva de muchos acuíferos.

Un tercer uso de los depositos de poliester es como elemento para el bombeo de aguas. Este equipamiento presenta numerosas utilidades. En Poliéster Kiko son expertos en esta materia. Esta empresa, especialista en la fabricación de depósitos, cuenta con más de 15 años de experiencia, de modo que pueden actuar como asesores ante cualquier duda.

El bombeo de aguas es especialmente útil en áreas montañosas o con gran concentración de vegetación para actuar en la lucha contra incendios o, como comentábamos anteriormente, para tratar el propi agua y reutilizarla para otros usos.

Esos son los usos más conocidos de estos depósitos, aunque su funcionalidad puede ir más allá. De hecho, muchas empresas especializadas trabajan con diseños a medida que se adaptan al espacio disponible, a la función que va a tener este equipamiento y a las particularidades del terreno donde se va a colocar.

 

Tipos de depósitos según su diseño

Los depósitos se pueden clasificar según su diseño. Los más habituales son los verticales, los horizontales, los horizontales con apoyos y aquellos que van destinados a ser enterrados. También podemos hablar de cubas móviles, depósitos a medida e incluso fosas sépticas.

Los depósitos verticales son similares a los horizontales, pues su forma es cilíndrica, pero la altura tiene mayores dimensiones que la anchura. En este caso es importante que la anchura, la base, tenga suficiente espacio como para no perder estabilidad.

Si hablamos de depósitos horizontales encontramos los que presentan apoyo o los que directamente se entierran bajo la superficie. Los apoyos o las patas sirven para ganar en estabilidad. Otra opción son los depósitos cilíndricos, que son como los verticales pero suelen ser más pequeños y tienen menos capacidad para alojar líquidos.

La elección del depósito va a depender de las necesidades de cada usuario. Si optamos por depósitos verticales, la utilización del espacio en superficie será menor, y si en cambio preferimos vasos para enterrar, ganaremos metros hábiles en superficie aunque para ello necesitaremos un trabajo más costoso de instalación.