He sentido tristeza y vergüenza ajena al leer el programa de actos que la alcaldesa de La Coruña -la responsable de las fiestas de la ciudad- ha presentado con motivo de la fiesta de San Juan, única cita festiva, por cierto, que goza en nuestra ciudad del título de “interés turístico internacional”.

El cartel de la As. de Meigas de este año

Y además de vergüenza, he tenido la triste sensación de que los casi cincuenta años que he trabajado, junto con otros, para recuperar y potenciar la fiesta de las Hogueras coruñesas no han servido para nada, lo que me hace llegar a la conclusión de que fue un tiempo perdido que mejor me hubiera ido dedicándoselo a otra cosa.

Lo de este San Juan ha sido, además de vergonzoso, indignante. Esta señora, que de fiestas sabe lo que yo de ingeniería de montes, ha presentado un programa cutre, carente de estilo y de gusto y, por supuesto, impropio de una ciudad como la nuestra y más tratándose de una fiesta del relieve de las Hogueras de San Juan.

El Homenaje al Rey D. Alfonso IX

Realmente, al leer aquella caricatura de programa, una burda copia mala y encima con la malsana intención de contraprogramar el trabajo de la Asociación de Meigas, me produjo un gran sentimiento de pena, no por mí, sino por La Coruña que no se merece tener al frente de su Ayuntamiento ni a esta señora ni a ninguno de los que forman el gobierno municipal.

Una vez más, ha seguido, al pie de la letra, la cutre y ramplona política festiva de sus indignos predecesores que, a lo que se ve, siguen mal gobernando la ciudad, diseñando un programa festivo más propio de una aldea remota que de una ciudad de prestigio como es La Coruña. ¡Qué pena!

Leer en ese panfleto-programa aquello de “todo será de balde menos a sardiñada” es el fiel reflejo de la ciudad que esta señora desea, una ciudad ramplona, sin estilo, sin clase y sin categoría, una ciudad que, desde aquel maldito 2015, navega en unos mares de oscuridad sin parangón en nuestra historia.

La Fiesta de exaltación de la Meiga Mayor

Durante los últimos cincuenta años hemos tratado -me incluyo porque fui uno de ellos-, siempre con limitación de recursos, de elevar la fiesta de las Hogueras, logrando, sucesivamente, todos esos títulos de “Fiesta de Galicia de Interés Turístico” (2000), “Fiesta de Interés Turístico Nacional” (2003) y “Fiesta de Interés Turístico Internacional” (2015), y lo hemos hecho a base de mucho trabajo a cambio de nada, organizando casi 5.000 actos de carácter cultural, popular, deportivo y social, todos ellos “de balde”, como dice esta señora, y en ellos han participado, como actores o espectadores, miles de coruñeses y forasteros.

Miles de personas cuando todavía quemábamos la Hoguera en la avd. de Calvo Sotelo

Hemos invitado a conferenciantes de primer nivel; hemos organizado competiciones deportivas en las que participaron miles de jóvenes de nuestra ciudad, la mayoría mujeres; hemos organizado ciclos de teatro, de música, de danza, de corales; hemos convocado premios poéticos a nivel internacional; hemos montado vistosas cabalgatas a las que se sumaron números festivos nacionales de primer nivel -Cartagineses y Romanos de Cartagena, la Tamborrada de San Sebastián, los Demonis catalanes, etc.-; pasacalles, comitivas, procesiones, incluso festivales de música rock y hasta un concurso de la “Canción de San Juan”; hemos abierto exposiciones -de las Fiestas de España, del Traje festivo español, de la cerámica tradicional de Galicia, del traje tradicional gallego, etc.-; hemos organizado homenajes a las mujeres coruñesas, a María Pita, a Emilia Pardo Bazán; a las figuras más señeras de nuestra historia local; a la Bandera Nacional.

Hemos cuidado con esmero la puesta en escena de todos los actos, nuestras publicaciones, la cartelería, etc., primando siempre la elegancia y el buen gusto y evitando la ramplonería aldeana. Incluso hemos publicado trabajos sobre las costumbres y tradiciones de la noche de San Juan en Galicia, un recopilatorio de pregones, la historia de nuestra Comisión y otras publicaciones, ensalzando a figuras señeras de nuestra ciudad de las que pocos se acuerdan y que destacaron en el universo de la poesía, de la pintura, de la música.

Poseemos un acervo musical propio, sinfonías, pasacalles, valses, pasodobles, etc., inspiradas en las Meigas, en las hogueras y en la noche de San Juan.

Más de ochocientas jóvenes coruñesas fueron nombradas Meigas mayores e infantiles a lo largo de estos años.

Los Cartagineses y Romanos de Cartagena en una Cabalgata de San Juan

Nuestros actos han sido siempre serios, elegantes, dignos de una ciudad como La Coruña a la que seguimos amando pese a que nos gobierne quien nos gobierna y por la que seguimos trabajando -ahora le corresponde a la Asociación de Meigas- sin desmayo.

Qué alguien compare el programa de actos que las Meigas han organizado para este año que comenzó a desarrollarse el pasado 12 de mayo, contando con una Orquesta sinfónica; varios grupos de cámara; seis grupos de teatro; veintidós corales, tunas y grupos musicales; tres conferenciantes; siete bandas de música; seis Escuelas de Danza y ballet. Eso sin contar que, desde el pasado septiembre, las Meigas han venido organizando dos actos cada mes y, como dice esta señora, “todo de balde”.

Se han fallado los Premios “San Juan” de carácter anual. Se han organizado una Ceremonia de Proclamación de las Meigas y dos actos de exaltación, ejemplo de elegancia y de saber hacer, uno de ellos en el teatro Municipal Rosalía Castro, cuyo alquiler esta señora ha hecho pagar a la Asociación de Meigas, pese a tratarse de un acto de acceso gratuito, al contrario que a sus adláteres o a esos otros, “políticamente correctos”, que le bajan la cabeza y le dicen aquello de “amén, si señora”. Aunque, claro, para eso hay que valer y este no es el caso.

Nuestros pasacalles

No hablemos ya de las publicaciones. Qué gran diferencia entre la revista de HOGUERAS, editada por la Asociación de Meigas, de más de noventa páginas a todo color y con un cuidado diseño, y ese programilla cutre y pesetero que ha editado esta señora; igual sucede con el cartel, ramplón y miserable el del Ayuntamiento y vistoso, lleno de color y diseñado por un artista de fama nacional, el presentado por las Meigas.

Incluso si hablamos de la declaración de festivo local el día de San Juan, la iniciativa partió de la Comisión Promotora que, durante meses, se dedicó a captar apoyos y allegar firmas que, en número superior a 20.000, se presentaron en el Registro municipal y que, por cierto, aquel gobierno local formado por socialistas y bloqueros ni tan siquiera consideró.

Es más, hasta lo de sacar pecho por proporcionar madera para ser quemada la noche de San Juan en las playas, tampoco es idea suya ya que lo fue de la época de Carlos Negreira, con un antecedente que protagonizó la Comisión Promotora, años antes, cuando se dirigió a la Concejalía de Medio ambiente, solicitando se arbitrasen los medios necesarios para entregar madera para su quema en los arenales, una petición que tampoco tuvieron en consideración.  

¿De verdad esta señora cree que lo de los “obradoiros” para decorar sardinas puede servir para potenciar una fiesta de interés internacional?, ¿dónde está una atracción de primer nivel que provoque la presencia de gente venida de fuera de La Coruña?, ¿dónde está el ambiente que debe inundar la ciudad durante al menos una semana antes?, ¿sirve un programa cutre, escrito solo en gallego, para publicitar una fiesta que debe proyectarse al mundo?; ¿y para esta basura se ha deshecho de la Asociación de Meigas, tratando de borrar su historia y buscando la forma de eliminarla del mapa festivo coruñés?

Las Meigas: jóvenes elegantes que saben estar

Todavía recuerdo aquella reunión que mantuve con Carlos Negreira, tras ser elegido Alcalde en 2011. Fue una reunión productiva en la que nos preguntó cuales eran las pautas a seguir para que la fiesta fuese declarada de interés internacional. Se las dimos y cuatro años después habíamos alcanzado el preciado galardón.

Las Noches de Danza

Luego, hizo acto de presencia la indigna marea y con ella, la ciudad, se sumió en la tristeza, la oscuridad y el sectarismo y esta señora es la fiel continuadora de la obra de demoler La Coruña iniciada por aquella mala gente.

Y ahora, esta señora se atreve a decir que “vuelve el San Juan como siempre, con mucha programación” Parece que ignora que el único “como siempre” será cuando todo vuelva a como era antes del 2015 y que las Meigas recuperen el protagonismo de una fiesta que reinventaron ellas y con una vigencia de más de cincuenta años. ¿Cuántos proyectos iniciados en nuestra ciudad han aguantado cinco décadas?, ¿no llegan cincuenta años para reconocer el trabajo de un puñado de coruñeses que lograron asentar una tradición que, al principio de los 70, se moría?, ¿qué tradiciones ha recuperado esta señora?, ¿los farolillos a la veneciana que se colocaban en calles y plazas a principios del siglo XX?, ¿la suelta de globos la noche de San Juan de aquellos mismos años?, ¿la quema de hogueras en muchas calles de la ciudad que ardieron por última vez a mitad de los 60? No, señora, no. Vd. lo único que ha hecho ha sido aprovecharse, igual que sus antecesores, de un trabajo iniciado en 1970 por ese grupo de coruñeses que vilmente desprecia que es, precisamente, el que ha asentado la tradición del San Juan coruñés. Y no presuma mucho de lo de las hogueras en las playas, pues hasta eso se nos debe a nosotros cuando, en 1992, nos llevamos nuestra hoguera a Riazor y a imitación nuestra vinieron otros detrás, tanto en Riazor como en Orzán. Así que Vd., señora, no ha recuperado nada, todo el trabajo se le dio hecho para que usted pueda lucirse y presumir.  

 

El Homenaje a la Bandera

Espero y deseo que en las próximas elecciones usted pase a ser historia, historia triste, pero historia y que La Coruña aprenda que el sectarismo y el odioso rencor no pueden ser los instrumentos con los que se gobierne la ciudad.

Yo no la vote y tiene usted mi palabra -y yo la cumplo, no como otros- que no la votaré jamás y lamentaría profundamente por mi ciudad que usted volviese a salir elegida ya que La Coruña continuaría su imparable declive.