Blindada en el tiempo la Historia y el eterno pasado por donde transitan las sombras, confidentes encarnadas en la voz insondable que deletrea la existencia que se vuelve a revelar en la memoria, que se filtra en el recuerdo que crece hacia dentro.
Mutar y transfigurarse delineando una visión caleidoscópica, panorámica, que le confiere un orden.
Total es su identificación con la ciudad, su fiel guardián, él es Celedón...
 
Aunque no está totalmente clara su procedencia ni historia, es Celedonio Anzola y García de Andoáin. Vino al mundo en 1796 el 25 de septiembre en Zaldueño. Con 21 años recaló en Vitoria, hombre de buen carácter, albañil de profesión. Es el más popular de los personajes de las fiestas de esta ciudad, pilar identitario.
 
Los amigos que crearon el personaje de Celedón fueron nueve "blusas": José Luis Isasi (el primero que interpretó a Celedón); Jesús Jiménez; Javier de Azpiazu; José María Sedano; José Luis Madinabeitia; José Pérez de San Román; Mario López de Guereña; Luis Mari Sánchez; Amado López de Ipiña; para celebrar las fiestas de la Virgen Blanca crearon un muñeco que bajaría por una cuerda colgado de un paraguas abierto desde la torre de la iglesia de San Miguel hasta la Plaza de España, (actualmente el final de trayecto esta situado en la Plaza de la Virgen Blanca), tras lanzar el "chupinazo", a las seis de la tarde. Después recala en el balcón del que saldrá reencarnado en persona.
Camina entre la concurrencia de asistentes hasta llegar al balcón de la iglesia, lugar en el que pronuncia un vehemente discurso, quedando así inauguradas las fiestas de la Virgen Blanca y animando a los presentes a que disfruten de las mismas.
Todo esto amenizado por la Banda Municipal de música de Vitoria.
Este año se cumplen 65 que se lleva a cabo esta tradición.
La primera vez que se realizó la cuerda se rompió  aunque quedó en una mera anécdota, todo se llevó a cabo con normalidad.
 
De forma hipnótica esculpido sobre el olvido el alma me da un ultimátum. Lazos conectados, instalados sobre la raíz del dolor y las desheredadas heridas que no han cicatrizado, exactas en su inexactitud, irrevocablemente solas.
Tañen las campanas que desconstruyen los códigos del pasado y del futuro, alfombrada hibridación del antes y el ahora, esto es el latido de la ciudad de Vitoria...
 
Físicamente Celedonio representaba muy bien el prototipo de hombre vasco, vestía la típica "alavesa", blusa larga blanca.
Se han hecho diferentes estudios sobre este personaje. Celedonio contrajo matrimonio con Gertrudis-Rufina Díaz de Argandoña y enviudó con 33 años. Se casó en segundas nupcias en 1829 el 2 de septiembre con Nicasia Pérez de Albéniz.
Murió en 1866 el 13 de noviembre y fue enterrado en el cementerio de Santa Isabel.
 
Deshuesar la luz de la luna donde los límites del firmamento se superponen. Volver a la piel de la esperanza meticulasamente erigida sobre los labios de las mariposas. Reflejarse en el espejo de su pasado y poner rostro a la efervescencia encriptada y los conceptos predefinidos.
Mapa trazado en clave de cartografía del silencio colectivo e individual.
El olvido como reconocimiento, lugar de reencuentro, promesa cierta... Estas son las entrañas de las fiestas de la Virgen Blanca...