Ernesto Morales nació en 1974 y comenzó su carrera artística en Buenos Aires, donde vivió hasta 2006 cuando se mudó a Europa. Después de un período inicial en Paris, estableció su estudio en Italia, inicialmente en Roma y desde 2011 en Turín.

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Su carrera artística internacional lo llevó a realizar exposiciones en museos, galerías y ferias de arte en diferentes países, incluídos Estados Unidos, Italia, Francia, Alemania, España, Hungría, China, Singapur, Malasia, Tailandia, Polonia, Argentina, Brasil, México y Uruguay.
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Entre 2009 y 2019 representó a los gobiernos de Italia, Argentina y Uruguay con una serie de importantes exposiciones personales celebradas en varios museos.
En 2019, participa con una exposición con motivo de la 58 Bienal de Venecia.
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Hemos logrado que el artista nos escriba desde el corazón su carta abierta, describiendo sus vivencias, sus impresiones y su día a día desde la ciudad que se ha convertido en su inspiración artística,Turín, y ahora, en su refugio frente al Coronavirus, en plena Piazza San Carlo, desde donde afronta el momento más duro de su vida y de su carrera artística. Y así nos lo cuenta en un relato absolutamente conmovedor, que, sin ninguna duda, nos ayuda a sentirnos aún más cerca de nuestros vecinos italianos, en quienes ahora nos vemos tan identificados. Ernesto Morales, en su estudio, rodeado de pinceles, de  colores en espera de nuevos trazos, nos ha dedicado todas sus reflexiones, en un ejercicio doloroso para él, pero con el logra acercarnos la realidad que se vive en Italia, y que quizás, desde aquí, hemos visto con demasiada lejanía.
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Queridos amigos de España:
Parece increíble como la vida cotidiana, no sólo de una persona o de una familia sino de un país entero, se pueda trasformar tan rápidamente. Como la realidad, cuando quiere, nos pone delante caminos inexplorados, y a veces muy dolorosos.
Recuerdo todavía cuando el 7 de febrero pasado volvía a Italia desde Nueva York, donde había apenas concluido una exposición de mi obra, y al llegar al aeropuerto de Milán, nos controlan la fiebre a todos los pasajeros. El virus estaba, (se creía en ese momento), sólo en China, por lo tanto eran solamente medidas de precaución.
Una semana después, cuando ya estaba en la ciudad de Torino donde vivo desde hace ya varios años, después de haber dejado Buenos Aires en el 2006, comienzan a detectarse los primeros casos de Coronavirus en el norte de Italia, a una hora y media de mi ciudad. Desde ese momento la situación se precipitò velozmente, sin control. Tras varios días de desconcierto y de no comprensión aún de lo que estaba sucediendo, se cerraron como prevención todas las instituciones educativas,( porque los niños y jóvenes se sabe, pueden ser asintomáticos pero grandes trasmisores del virus), se recomendó también aislar a los ancianos, (las personas más vulnerables en el caso de contraer la enfermedad), y se dispuso a la zona donde estaban reproduciéndose los contagios en cuarentena total.
Luego, muy rápidamente, los números crecieron llegando a la situación actual donde el virus se ha difundido en toda Italia con más de 16.000 contagios y más de 1.000 muertes a día de hoy, donde en zonas del norte de Italia los hospitales están llegando al colapso y se tienen que improvisar sitios de internación y jerarquizar a quien se puede curar. Ya que la gravedad crece dia a dia,el gobierno decretó el miércoles para toda Italia la cuarentena completa, prohibiendo a los ciudadanos salir a la calle,( sino sólo por motivos muy justificados, y dejando tan sólo abiertos los servicios indispensables, supermercados y farmacias). Ya sabemos que el virus se trasmite muy fácilmente y rápido a través del contacto o la cercania entre personas, por lo tanto aislarse de los otros es la única herramienta que  hoy tenemos para combatirlo mientras se espera que llegue rápido una cura. 
La ciudad de Torino hoy tiene sus calles desiertas, la gente camina, ( tal como ha indicado el decreto de gobierno) , a más de un metro de distancia, las pocas miradas que se pueden encontrar en la calle cuando uno sale a comprar algún alimento denotan temor, precaución o desconfianza, y estrés mental. Hay desabastecimiento de mascarillas y
desinfectantes.
En lo personal, a mi llegada de Nueva York, tenía que concentrarme en la preparación de varias muestras programadas en Italia y en otros países europeos para los próximos meses. Poco a poco, cada uno de estos proyectos, con más de un año de trabajo detrás, comenzaron a anularse hasta nuevo aviso. El mundo cambia y no siempre nos avisa, antes de hacerlo, no estamos generalmente preparados para aceptar este tipo de cambio.
En este dificil contexto social, donde encontrarse con un amigo a tomar un café, parece una empresa de un siglo atrás, y donde mis proyectos para los próximos meses han sido cancelados y por lo tanto también todo el trabajo que tenía planificado en mi estudio hoy ya no es válido, se vuelve muy difícil entender cómo seguir adelante. Cómo hacer espacio en
la propia mente, para pensar con lucidez, para calmar el río,( que ahora es un temporal), de pensamientos que siguen su curso a pesar de nuestra voluntad. Después de los primeros días de aislamiento, y de estar conectado solo con las terribles noticias que en cada momento informan los medios, decidí comenzar a venir unas horas a mi estudio, que dista a sólo a un kilómetro de casa, lugar donde sabía que me esperaban
mis pinceles, colores, libros, mis espacios que cotidianamente vivo y que me ayudan a crear mis mundos. Pensaba que necesitaba una certeza, y esa la encontraria en mi amor por el arte y la necesidad de la pintura. Tras preparar como siempre mis materiales, traté de ponerme a pintar una nueva obra, pero no pude. Al dia siguiente, traté entonces de retomar unas telas inconclusas que habia dejado atrás, pero tampoco pude. Me fuí dando cuenta de que seguía relacionado a mi mundo antes del Coronavirus, cargado de interesantes proyectos, obras que realizar, viajes y muestras por preparar.
Pero ninguno de esos planes estaban hoy en pie, la vida cambió completamente las cartas de juego. Mi prioridad ayer era hacer una gran obra, una bella muestra, construir un buen diálogo con el público que sigue mi trabajo. La prioridad hoy es no enfermarse, continuar viviendo, por amor a sí mismo y por amor a los otros.  Por los ancianos, que si se enferman vivirían una situación muy grave, y por los niños, que son el futuro. y que continuarán nuestra senda, el camino que nosotros les podremos dejar. 
Para honrar a los miles de médicos, enfermeros y voluntarios que hoy arriesgan su vida por curarnos. 
La vida cotidiana hoy. parece asumir la forma del caos y del desconcierto, tal vez nosotros nos hemos olvidado que todo está interconectado, hasta los microorganismos o virus casi invisibles se conectan a nosotros, a nuestra vida, y modifican nuestro nuestro ecosistema. Hemos conquistado la posibilidad de poder elegir,( recuerdo cuando era niño). durante la dictadura argentina, mientras que ahora no poder elegir lo que queremos hacer con nuestro tiempo y nuestro cuerpo es una dura prueba para nuestra psique y para nuestro humor. Ataca nuestro estilo de vida contemporánea. 
Pero hay que aprender a vivir en este nuevo contexto, saber aceptar la realidad que se impone y protegerse y cuidar a los que están cerca, para ponerse de pie una vez que la tormenta pase. En ciertas ocasiones la supuesta inacción se vuelve acción, potente y transformadora.

En mi estudio, trato ahora de abrir ese libro que me esperaba desde hace mucho tiempo. Descubro que había también otros allí detrás, que había olvidado y que me esperaban para algún día. En vez de pintar con pincel tomo un lápiz y dibujo cosas sin sentido aparente. Me doy la libertad de mirar más allá de lo que se me aperece en primer plano. Descubro la luz que se filtra entre las hojas del árbol que tengo delante de mi ventana, y veo que esa luz contiene muchos colores. Veo en el balcón de enfrente un niño que con un juguete en mano, mira el sol que allá lejos en el horizonte comienza a transformar el atarceder. Pienso que se acerca la primavera y con ello el florecer de la vida. La primavera decían algunos filósofos griegos, renueva la naturaleza, el amor, los deseos. Ayuda al renacer de la vida. Y por eso tenemos que estar listos para recibirla. Tenemos que estar de pie para cuando llegue. A veces, situaciones de profunda crisis pueden ser la ocasión para descubrirse de nuevo, para recordarse quién es uno, para ocuparse de los propios talentos, para observarse y observar a los otros. Para apagar el rumor de fondo y escuchar el sonido de nuestro interior.
Creo que será como decía el poeta Tagore, que la flor se esconde en la hierba, pero el viento difunde su perfume. Hoy, nosotros, para protegernos, nos quedamos solos en casa, pero nuestra energía invisible y nuestras ganas de vivir, nos hacen sentir más unidos. Ustedes en España y nosotros aqui en Italia. De frente a la vida, no hay distinción de cultura ni de geografía, estamos todos interconectados, nos necesitamos fuertes y con coraje.
 
Ernesto Morales - 13-IV-2020
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Ernesto Morales
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