Ignacio Palacios Blanco. Nacido en Madrid en 1971. Sacerdote. Licenciado en Filosofía por la Universidad Pontificia Regina Apostolorum de Roma. Bachiller en Teología por el Instituto de Estudios Teológicos San Ildefonso de Toledo. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado en Dirección y Administración de Empresas por la Institución Empresarial Europea de Madrid. Bachelor of Science in Business Administration por la Universidad de Gales en el Reino Unido. Master en Humanidades Clásicas en el Centro de Humanidades y Ciencias de Cheshire (Coneccticut) en los Estados Unidos.

Miembro del Círculo de Nuevos Estudiantes de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI. Profesor de Filosofía en el Instituto de Estudios Teológicos San Ildefonso de Toledo desde 2012.

Es promotor del Congreso con motivo del 95 cumpleaños de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, que tendrá lugar en la universidad San Pablo CEU de Madrid el 26 y el 27 de octubre.

En colaboración con el CEU, los discípulos de Benedicto XVI, y la fundación Christiana Virtus han organizado un Congreso para celebrar en Madrid el 95 cumpleaños de Benedicto XVI. ¿Por qué han elegido esta fecha y cuál ha sido el motivo que les ha llevado a organizar el evento?

El 16 de Abril de 2022 Benedicto XVI cumplió 95 años de edad. Con este motivo se organizó un acto académico en la ciudad de Munich, para conmemorar tan grande efemérides. Se pensó por parte de diversas personalidades, de algunos colaboradores cercanos al Papa emérito, de los miembros de los círculos de estudiantes y estudiosos cercanos a Benedicto XVI, la conveniencia de promover otras celebraciones de dicha efemérides en diversos países. Se consideró importante promover un congreso en Madrid, por su gran influencia en todo el ámbito hispano.

El Congreso debía ser también muestra del agradecimiento, de España y de la propia ciudad de Madrid, a un Pontífice que tuvo numerosas pruebas de afecto y de cercanía hacia nuestra patria y hacia nuestra ciudad. Ciudad y nación que visitó en varias ocasiones, y en la que el Papa Benedicto XVI será recordado con gran afecto por la Jornada Mundial de la Juventud de 2011 en Madrid.

Se eligió la Universidad San Pablo CEU de Madrid por su reconocido prestigio como universidad católica, y en la realización de grandes congresos católicos. Las fechas de celebración del Congreso se acordaron con el CEU viendo el momento del año académico y cultural que más convenía para la celebración del mismo.

¿Qué supone para usted formar parte de la organización y de los ponentes?

Personalmente considero una dicha enorme y una gran responsabilidad para mí como sacerdote católico y español, poder promover un Congreso en honor de un gran Pontífice como Benedicto XVI, en la ciudad que es mi cuna y la capital de mi patria. Y un gozo inmenso el hacer posible que España y Madrid den un gracias enorme a uno de los Pontífices más grandes de la historia.

¿Qué vinculación ha tenido usted con Benedicto XVI?

En el año 2009 ingresé en el Nuevo Círculo de Estudiantes de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI. Dicho círculo se ocupa de profundizar y promover el estudio y la divulgación de la teología del Pontífice emérito, que es uno de los grandes teólogos de la historia de la Iglesia.

Cuentan con un elenco de ponentes de mucho prestigio. ¿Cómo ha sido el proceso de selección?

Elegimos a dos personalidades de origen alemán muy cercanas al Papa Benedicto: el Cardenal Müller, gran amigo y colaborador de Benedicto XVI como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y promotor de la publicación de sus obras completas (opera omnia). Y el periodista Peter Seeewald, biógrafo y entrevistador del Papa emérito, al que Benedicto XVI ha reconocido el gran mérito de conocer bien y de presentar con exactitud su persona y pensamiento al gran público.

Nos tocaba integrar a personalidades de la cultura y la Iglesia de España, de reconocido prestigio y de probada fidelidad a la Iglesia y a la Sede de Pedro, y en concreto, de cercanía hacia la figura de Benedicto XVI, que fueran a su vez buenos divulgadores.

Todos ellos han contado con el beneplácito y bendición de Benedicto XVI en el proceso de preparación del Congreso.

¿Qué balance hace del pontificado de Benedicto XVI desde una perspectiva histórica?

Esa pregunta la va a responder de una manera mucho más precisa y extensa en el Congreso el prestigioso historiador Alberto Bárcena.

Personalmente considero que el gran mérito del Pontificado de Benedicto XVI es el de haber tomado el testigo de su gran predecesor San Juan Pablo II, del que fue gran colaborador y amigo. Y el de haber subrayado algunos aspectos esenciales de la fe de la Iglesia: la centralidad de Jesucristo, la fe y la unidad de la Iglesia, la necesidad de reforma en santidad de sus miembros, la hermenéutica de la continuidad, la importancia de la liturgia y del sentido de adoración a Dios, la defensa de la verdad frente a la dictadura del relativismo, y la promoción de la familia en respuesta a la crisis planteada por la ideología de género.

En el Congreso se habla de renovación de la teología. La palabra renovación puede ser equívoca si no se explica bien. ¿Cómo se integra esta renovación en la Tradición de la Iglesia?

Toda renovación supone una vuelta o retorno a los orígenes que inspiraron la aparición de una realidad. La renovación de la teología se debe entender como una vuelta a la misión que los Apóstoles y los Santos Padres de la Iglesia confiaron a la teología. La misión de acercarse desde la razón iluminada por la fe al misterio revelado en Cristo, a través de la Sagrada Escritura y de la Tradición.

El teólogo para realizar bien su misión necesita de una vida de fe y de santidad que le ayude a acercarse al misterio de Dios, acompañado de un profundo amor a Dios y a la Iglesia, y del deseo de ser fiel al depósito que la Iglesia ha recibido de Cristo para llevar a cabo la evangelización y la salvación de las almas.

En la tarea de renovación de la teología, el teólogo deberá además ayudar a responder a los interrogantes de los hombres de su tiempo, desde el mensaje de la fe.

¿Cuál fue la aportación de Benedicto en el campo de la Liturgia?

(Ese tema lo va a tratar mi hermano Fernando Palacios, que realizó una tesis doctoral sobre el tema en Benedicto XVI).

La gran aportación de Benedicto XVI a la liturgia, ha sido la de reconocer su centralidad en la vida de la Iglesia. Benedicto XVI subrayó la necesidad de recuperar el sentido del misterio y de la adoración a Dios por medio de ella. El deseo de ser fiel a la riqueza que hemos recibido en la liturgia desde la rica Tradición de la Iglesia.

La liturgia de la que todos somos beneficiarios, de la que nos somos dueños, y que estamos llamados a cuidar y transmitir como buenos administradores.

La liturgia de la Iglesia que es a la vez una gran riqueza que debemos conocer en su diversidad de tradiciones litúrgicas que son expresión de una sola liturgia y una sola fe. Riqueza que Benedicto XVI cuidó en el Motu Proprio Summorum Pontificum, y en numerosos actos durante su Pontificado.

Por otro lado se analiza la labor del pontífice en defensa de la familia cristiana. ¿Cuál fue su labor en pro de esta célula básica de la sociedad?

Benedicto XVI promovió siempre la misión de la familia como célula básica de la sociedad y de la Iglesia, mediante sus escritos, sus numerosos discursos y la promoción de numerosas iniciativas para la defensa de la familia, sin temor a entrar en diálogo y en debate con los intelectuales y con los poderosos del mundo. Todo ello, bebiendo de la rica Tradición magisterial de la Iglesia en la materia, y en particular, desde los Pontífices inmediatamente anteriores a él. En especial, contando con la guia siempre iluminadora de la Humanae Vitae de San Pablo VI, y de la Veritatis Splendor de San Juan Pablo II.
Por último se desarrollan temas tan importantes como la unidad de la Fe de la Iglesia o la defensa de la verdad. ¿En qué medida fue un dique de contención contra lo que él mismo llamó dictadura del relativismo?

En primer lugar, lo pone de manifiesto el hecho histórico de que San Juan Pablo II confiara a Joseph Ratzinger durante tantos largos años la dirección de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y contara siempre con su sabia, prudente y cercana colaboración.

En segundo lugar, en la defensa de la verdad y en la lucha contra el relativismo siempre quedará el tesoro de su rica obra teológica, de sus numerosos discursos, conferencias e intervenciones, que siempre captaron la atención y admiración de toda la Iglesia y de la opinión pública internacional.

En tercer lugar, el tesoro del Magisterio que como Romano Pontífice ha dejado a la posteridad. Por último, creo que respecto a la defensa de la verdad y la lucha contra el relativismo, ha pasado a la historia con letras de oro y como referencia ya siempre obligada, la homilía que el cardenal Joseph Ratzinger pronunció en el funeral de San Juan Pablo II.