Ramón Peralta es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid, autor de un repertorio muy amplio de textos universitarios y libros de Derecho Político y Constitucional, del Sistema de libertades, y de los regímenes democráticos. Pero. a nuestros efectos, es autor de un libro esencial para entender el origen del Reino de Castilla y, por tanto, del desarrollo y evolución de España como nación unitaria mediante la fusión de los reinos medievales, y de las fuentes del Derecho Consuetudinario y del sistema de derechos humanos así como de la protección a la dignidad de la persona como legado de Isabel la Católica en su testamento. Ese libro se titula Teoría de Castilla, de donde se extrae la consecuencia de que Alava fue el germen del Condado de Fernán González y, en consecuencia, del reino que se creó desde su germen.

Ramón acaba de publicar un nuevo libro que puede entenderse que es la consecuencia directa de lo que se vislumbra como proyección de Castilla en el universo que se llamó Hispanidad. El libro se titula Comunidad Iberoamericana. Formación y destino de una comunidad de naciones.

Vamos a entrevistar al autor de este libro que promete ser imprescindible en estos tiempos de descomposición y desorientación, donde los valores, patrimonio intangible heredado y tronco antropológico esquilmado, nos dejan desnudos ante nuestro pasado común. Un pasado común que define el área geopolítica descompuesta desde hace doscientos años.

E.L.G. —Explíquenos, por favor, cual es la línea directriz del contenido de su libro y por qué este libro en los momentos presentes.

Ramón P. — Quería destacar la existencia de una comunidad de naciones resultante de la acción civilizatoria de los españoles en el Nuevo Mundo. Fijémonos en que la historia americana se divide en dos épocas: la pre-hispánica y la hispánica a partir del año 1492. Existe una “supernación” o nacionalidad continental que es la denominada “Patria Grande”, formada por las nacionalidades hispanoamericanas que se constituyeron en Estados soberanos devenidos de la monarquía hispánica como su Estado matriz tras el proceso de emancipación desarrollado en las primeras décadas del siglo XIX. Los Estados hispnoamericanos no “recuperan” una independencia perdida anteriormente, sino que son nuevas naciones de índole hispana, no son, en absoluto, Estados indígenas neoaztecas o neoincas. Las nacionalidades mexicana, colombiana, chilena, argentina, etc… son patrias criollas creadas por los españoles americanos o hispanoamericanos. Estos Estados resultan de su emancipación, como decimos, del mismo modo que el hijo que se hace mayor abandona el hogar paterno para crear uno propio sin que por ello deje de perteneces a la misma familia.

 

¿Considera usted que el contenido intangible de la Hispanidad puede ser recuperado y que puede reformularse esa Comunidad de Naciones en bloque común?

Iberoamérica debe organizarse como una Comunidad de Naciones, una especie de confederación de repúblicas donde cada Estado conserva lo esencial de su soberanía pero conviniendo el establecimiento de algunas instituciones comunes en el ámbito de un mercado común. En el libro destaco la necesidad de instituir una Conferencia de Presidentes junto a la secretaría General Iberoamericana, una Corte de Justicia con jurisdicción en todos los países en materia de derechos fundamentales e, incluso crear una fuerza armada de intervención rápida para defender la integridad de los Estados miembros y su forma de gobierno republicano-constitucional frente a posibles tiranos.

Si las élites políticas, intelectuales y económicas de las naciones iberoamericanas son capaces de concretar con éxito este programa de integración, sin duda alguna que ya a mediados de este siglo XXI la Patria Grande de los hispanos, la Comunidad Iberoamericana de Naciones, sería un polo principal, un decisivo actor global en un mundo crecientemente globalizado y, como tal, se conformaría como un ámbito verdaderamente soberano, con plena autonomía en sus decisiones políticas, más próspero económicamente y ya no dependiente de otros poderes ajenos. Hablamos de un gran espacio iberoamericano de 22 millones de kilómetros cuadrados y más de 700 millones de habitantes entre Europa y América, sobre el Atlántico y el Pacífico, unauténtico Occidente hispano.

 

¿Cómo se puede lograr un espacio de convivencia y cooperación común entre los hablantes de la lengua española y portuguesa, que son hermanas de origen?

Yo hablo de una re-integración de naciones que tiene todo el sentido en un mundo en el que solo los grandes espacios políticos tendrán capacidad de decisión. Es evidente que por separado cada Estado hispanoamericano carece de soberanía real en lo político, lo económico, lo tecnológico, lo cultural. Solo reintegrando el espacio iberoamericano en sentido confederal podremos ser un actor global respetado, con capacidad de tomar sus propias decisiones, con soberanía real pues. Estados Unidos es la gran potencia que más se preocupa de que no se produzca esa integración iberoamericana, sencillamente porque fraccionando y debilitando ese espacio los yankis mantienen su predominio en Iberoamérica, siendo ellos más grandes, más fuertes frente a unos iberoamericanos divididos y debilitados.

 

¿Puede articularse un universo de habitantes que se reconozcan en una antropología común y una lengua que nos sigue identificando como españoles, que son aquellos que en el artículo 1º de la Constitución de Cádiz se intitulaban como “los de ambos hemisferios” que formaban la Nación Española?

Insisto, existe una nacionalidad continental formada por los pueblos hispanoamericanos desde Nuevo México hasta la Tierra del Fuego, que incluye desde los mexicanos al norte hasta los argentinos y chilenos al sur. Es la Patria Grande de los  hispanos caracterizada por una misma identidad etnocultural de índole criollo-mestiza, de habla española (y portuguesa en el caso brasileño) y de religión cristiana-católica.

Fíjense como en Europa se consiguió crear una Unión Europea con el acuerdo de una gran pluralidad de naciones muy diversas, con más de 30 lenguas diferentes, con precedentes de guerras muy cruentas entre las mismas, etc… Cómo no va a ser posible establecer algún tipo de integración entre los pueblos hispanos que participan de una identidad común, al final se trata de una cuestión de identidad. Las élites hispanoamericanas deben comprender lo que significa la globalización y la necesidad de articular ese gran espacio iberoamericano a partir de una especie de confederación de Estados. Si no se crea una verdadera Comunidad de Naciones los pueblos hispanoamericanos se condenan a la periferización y subordinación respecto de las grandes potencias.

 

            ¿Cuáles son, a su entender, los componentes cognitivos que aún hoy nos pueden hermanar más, a pesar de las fuerzas centrífugas y la Leyenda Negra que tanto efecto han provocado en el imaginario colectivo?

 En “Teoría de Castilla” se explica con claridad el proceso de Reconquista y Repoblación que supone el triunfo total de Castilla sobre los árabe-musulmanes que invadieron el reino visigodo de Toledo y ocuparon efectivamente al menos la mitad sur peninsular.

Los castellanos derrotan y expulsan de la península ibérica a los que consideran usurpadores árabe-musulmanes de manera que el 2 de enero de 1492 toman su último bastión, la ciudad de Granada. Y ese mismo año, en octubre, se produce el descubrimiento de América. En “Comunidad Iberoamericana” explico el proceso de hispanización de América que es el resultado de la llegada de los castellanos al Nuevo Mundo. El proceso de conquista y población de las tierras americanas viene a ser, de algún modo, la continuación de la expansión bajomedieval castellana durante la cual la mitad sur peninsular fue incorporada al reino de Castilla, poblada y reorganizada por los castellanos. Ahora, en América, durante el siglo XVI, se produce un gigantesco trasplante castellano, reorganizándose el territorio americano en base a su propio orden jurídico-político: fundación de ciudades, creación de Cabildos, Audiencias, Capitanías, difusión de la lengua castellana, evangelización. El libro “Comunidad Iberoamericana” sería una especie de continuación, la parte segunda de “Teoría de Castilla” , partiendo ahora de la relación entre castellanos e indígenas y la consiguiente creación de una nueva civilización sobre un mundo nuevo, la civilización hispanomericana.