Oriol Jara (Barcelona, 1980) trabaja desde hace 20 años en radio y televisión: a los 27 era subdirector de 'Buenafuente'; después, guionista de 'Polònia' y 'Crackòvia'; ha dirigido el programa de reportajes 'El Roast de España' para Viacom (EE.UU.) y la serie de divulgación 'This Is Philosophy'; ha publicado artículos de opinión en 'Nació Digital' y 'Món Diari'; y ahora produce 'La Tarda de Catalunya Ràdio' y es profesor de la URL.

En esta entrevista reflexiona sobre su libro Diez Razones para creer en Dios.

En primer lugar, sorprende que un profesional de prestigio como usted de repente de testimonio público de su fe, publicando un libro titulado Diez Razones para creer en Dios. El hecho de que sorprenda el hecho es una señal de la paganización de la sociedad, ¿no cree?

En la Biblia (Isaías, Crónicas y Reyes) se relata el asedio asirio de Jerusalén. El ejército enemigo intenta, mediante el uso de la propaganda, convencer a los judíos de que Dios no existe. De que su fe es improbable y de la futilidad de confiar en el Señor. ¿Por qué? Porque si la gente cree en Dios es invencible. Saber que hay Dios es saber que hay cosas que están bien y cosas que están mal. Saber que hay Dios es confiar en su fuerza y no en la nuestra. Saber que hay Dios nos hace impenetrables a las modas y los caprichos y las mentiras de los enemigos. Ya sean asirios o ya sea la sociedad de consumo que nos quiere egoístas y ansiosos por el dinero. Por eso desean eliminar a Dios: porque es un antisistema. Es el amor en lugar del egoísmo.

¿Cómo fue su proceso de acercamiento a la fe?

 Intelectual. Desde los 18 o 19 años he estado leyendo textos filosóficos, teológicos, tratados de astrofísica, la Torá, la Biblia… movido por la inquietud de saber si Dios existe y, si existe, qué quiere de nosotros. Dios es una verdad tan importante, tan relevante, tan absolutamente esencial que no podemos simplemente darle la espalda desde la incultura. Desde el desinterés intelectual. Dios ES la vida. Dios ES el universo. Dios es, como apuntaba Einstein, el legislador de la realidad. Por lo tanto, hay una manera racional de acercarse a esta verdad. El cambio espiritual, de corazón, llegó 20 años después.

¿En qué medida le ayudó conocer a gigantes como el Padre Carreira?

 El padre Carreira, Antony Flew o Albert Einstein son personas cruciales para nuestra fe en la actualidad. Hoy en días somos más conscientes que nunca de la necesidad de asumir la existencia de Dios desde la razón. Dios nos hizo razonables y, por lo tanto, la razón debe ser parte de la fe. Hay pensadores brillantes que, además de fervientes creyentes son eminentes científicos. Además, sorprendentemente, hoy sabemos que la física se comporta de manera imposible según nuestros sentidos. Una partícula puede estar en dos sitios a la vez. ¿Es posible? Aparentemente no, pero la mecánica cuántica nos dice que sí. Eso convierte en factibles muchas cosas de la relación de Dios con los hombres. La omnipresencia, por ejemplo.

¿Por qué hay algo en lugar de nada?

 Por la soberana voluntad de Dios. Por su enorme misericordia. Porque mediante un mecanismo casi imposible de acciones físicas, químicas y biológicas muy precisas Dios ha creado el entorno apropiado para que exista vida inteligente y, gracias a eso, tener seres que puedan conocerle y relacionarse con Él. Si cualquiera de las fuerzas fundamentales del universo (fuerza nuclear fuerte, fuerza electromagnética, fuerza nuclear débil, fuerza de la gravedad) fuera diferente en solo un 1% no habría vida inteligente. Así de perfecta es la creación.

¿Por qué es importante que el hombre moderno se abra a la trascendencia?

 Para evitar caer en la intrascendencia. Para evitar ser un juguete en manos de aquellos que viven adorando el dinero. Saber que Dios existe nos configura como seres humanos dignos que existen no por sus méritos, sino por el amor del Creador. No podemos ser usados, esclavizados, marginados, explotados porque somos hijos de Dios y, por lo tanto, totalmente dignos. Y, por esa misma fe, no podemos usar, esclavizar, marginar o explotar a nadie. Eso significa saber que Dios existe. Una sociedad mejor, entre iguales, unidos en el amor infinito de los unos por los otros. Lo contrario es la barbarie.

¿En qué medida piensa que la confesión de su fe le puede cerrar puertas profesionales?

 No me importa lo más mínimo. Es más, consideraré un honor inmerecido si no quieren darme trabajo por hablar de Dios con la libertad con la que lo hago. Pero creo, de todos modos, que es una idea equivocada o falsa. Mi fe solo me ha reportado interés, curiosidad y afinidad de gente que cree pero que no lo comunica. Saber que Dios existe y adorarlo de corazón solo trae cosas buenas.

Diez razones para creer en Dios...10 el número del Decálogo, pero decía San Agustín que para el que no quiere creer en Dios mil razones no son suficientes y para que el que quiere creer, una es suficiente.

 San Agustín es una de las mentes más privilegiadas de la historia de la humanidad. Un absoluto genio que le dio la vuelta al pensamiento occidental en aspectos clave. Pero no vivió en nuestro siglo. Hoy en día la ciencia está acercándose radicalmente a ideas y conceptos que hasta ahora solo conocíamos por la Biblia y por la fe. Un ejemplo: la teoría del Big Bang, el descubrimiento de un cura católico, fue rechazada inicialmente por muchos físicos porque consideraban que corroboraba la Creación bíblica del universo. Hoy en día, la Creación inicial del universo está científicamente aceptada y es coherentemente bíblica. Por lo tanto, vale la pena dar razones lógicas, intelectuales, culturales a la gente del siglo XXI para que entiendan que la existencia de Dios cuadra con algo que influye mucho en sus vidas de hoy en día: la ciencia.

La hermana de Santo Tomás de Aquino le preguntó que había que hacer para ser santo. Y el aquinate respondió: quererlo.

Y amar, añado con todo mi respeto. Para mí la clave de mi cambio vital es el amor. Yo soy un desastre, una calamidad, hago cosas muy mal y debo disculparme muchas veces ante mi mujer y mi familia, pero amo más que nunca. Ese amor, que es puramente una orden bíblica de Dios, me ha hecho distinto. He dejado de hacer muchísimas cosas que hacía mal y que eran frutos reconocibles del egoísmo. Eran el ejemplo de una vida centrada en mí, en mi placer, en mi comodidad… La vida cristiana es una vida en la que centramos nuestra atención en los otros a través del amor. Amamos más aquellos que nos rodean que a nosotros mismos y eso, de manera inevitable, provoca una nueva dinámica mucho más bonita y santa.

¿En qué medida a usted le cuesta perseverar en la fe y vivir conforme a los mandamientos en un mundo que es una jungla?

 ¿Cómo vivir conforme a la Biblia? Leyéndola y amando a los otros como muestra de agradecimiento a la misericordia infinita con la que Dios nos ama. Paga un buen sueldo, cuida a los otros, no te enfades con nadie, esfuérzate en la solidaridad y ponte siempre en un lugar secundario. Sé humilde sin límites y todo lo demás vendrá solo. Dice Jesús: «El recaudador, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.”» (Lucas 18:13). Si intentamos engañarnos a nosotros mismos y actuar como si fuéramos santos o buenos nos frustraremos y caeremos en el desánimo. Somos malos, pero Dios nos ama y nos perdona a cada minuto de nuestra miseria.

¿Qué es lo que aporta este libro de nuevo entre miles y miles de libros de apologética?

 No es un libro de alta literatura, ni de teología, ni de apologética, ni de eclesiología, ni de cristología… es un libro sobre el amor. Esa es la clave. Un libro escrito por un laico que ama a Dios. Así de claro. Amo a Dios y lo explico y, además, explico que ese amor ha convertido mi vida en algo infinitamente mejor de lo que era cuando solo me amaba a mí mismo. Es importantísimo que la gente normal hable de Dios.