Apreciados lectores, quiero agradecer a El Correo de España, la posibilidad que me brinda de forjar esta nueva sección entrada en la Hispanidad, lo que ha representado en el mundo, lo que significa en nuestro proceso de actual crisis para reencontrar nuestra identidad y en el llamamiento a nuestras Españas de ultramar a no dejarse devorar por el mundialismo bajo sus múltiples disfraces y engaños. La Hispanidad, para nosotros, no ha de ser un mero sentimiento o un recuerdo nostálgico, donde reposar nuestras lágrimas por tiempos pasados más gloriosos.

El fin natural de la idea de Hispanidad en convertirse en idea política que forme una comunidad real. Por ello, el despertar hispanista que sentimos animarse en muchos hermanos, acabará moldeando una conciencia: los principios fundacionales de nuestra historia han de tener un lugar preponderante en el mundo entero. Posiblemente, este renacer sea lo único que pueda librarnos de una dictadura mundialista. Y por eso, también esta sección se combinará con artículos de análisis geopolítico, pues el mundo hispano debe establecerse en un tablero mundial como una pieza fundamental y no como un mero peón.

Por eso, este primer contacto con los lectores, quiero recuperar el discurso de clausura de la Jornada de Afirmación Hispánica, celebrada en Barcelona en la vigilia del 12 de octubre de 2020.

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