Dr. José María Simón Castellví es miembro de la Real Academia de Medicina de Cataluña y de la Real Academia Europea de Doctores, así como Presidente emérito de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), entre otros muchos cargos y distinciones. Como autoridad en todo lo que tenga que ver con la bioética analiza una de las noticias más importantes para la causa provida en las últimas décadas.

¿Cómo valora la reciente revocación de la famosa sentencia Roe contra Wade?

Es la primera buena gran noticia global desde que empecé Medicina en los años 80. Entonces empezaba el aborto en España y éramos pocos los estudiantes que defendíamos la vida del no nacido. A mí aquello me impactó mucho y decidí hacer algo adicional, me afilié a Jóvenes Pro Vida y a Médicos Cristianos de Cataluña. Año tras año he ido viendo cómo se popularizaba el aborto provocado con cualquier excusa. Un médico no puede aceptar eso. Estamos para ayudar a las madres y a los hijos. No para hacer eugenesia descartando a los que molestan o son discapacitados.

También he vivido el nacimiento y desarrollo de la enfermedad del sida y de sus sucesivos tratamientos. Afortunadamente, se ha avanzado mucho con investigación y ciencia. También estas son necesarias para tratar los problemas obstétricos.

¿Cómo se explica que haya tardado 50 años en revocarse?

En los Estados Unidos hay un vigoroso movimiento a favor de la vida naciente. Esto ha influido. Pero también el hecho de que unos jueces honrados no pueden decir que los que escribieron la constitución de la Unión quisieron que abortar fuera un derecho. Aquellas personas se horrorizarían con lo que está pasando hoy. En la sociedad de la época desprenderse del recién nacido era visto como un mal absoluto.

¿Qué consecuencias tiene que a partir de ahora el aborto no se considere un derecho por parte de la ley civil suprema estadounidense?

Esto ayuda a que los estados (ya hay 26) legislen en favor de la vida y se ayude a las familias a tener los hijos que conciben.

Aunque el aborto nunca puede ser moralmente lícito, ¿hasta qué punto es positivo que de momento los estados puedan aprobar legislaciones favorables a la vida humana?

Es un paso adelante como no se había visto desde hace décadas. Además, la ley tiene un valor pedagógico y espero ayude a ver a los no nacidos como verdaderamente humanos inocentes.

Una veintena de estados ya tenían normas preparadas por si el fallo iba en esa dirección. ¿Es esperanzador que hubiese este deseo de cambiar las cosas?

Hay un trabajo de años (del Espíritu Santo y de muchas personas). De hecho, allí se preparan y apoyan congresistas y senadores para que defiendan la vida y la familia. Diga lo que diga Hollywood.

Pero lo más importante de todo es que el ejemplo de Estados Unidos influencie a muchos países del mundo...

Ciertamente se trata de un país muy influyente en la cultura y las costumbres.

¿Usted cree que esta buena noticia tardará en tener consecuencias positivas en países como España?

Parece que España va siempre por detrás. Por desgracia demasiadas personas y líderes influyentes no están por la labor. De hecho, no saben lo que hacen.

Usted afirma en un artículo que con esta noticia no está todo ganado para la causa de la vida, pero es un buen comienzo.

Es un comienzo potente que nos esperanza.

También apunta en su reflexión tres soluciones para combatir el aborto provocado: buena obstetricia, buena asistencia social y con buenas oraciones.

Las tres son necesarias. Somos cuerpo y alma. y vivimos en sociedad. Con buena obstetricia (médicos que trabajaran en favor de madre e hijo) y asistencia social, las personas de buena voluntad no se dejarán abortar. Pero no hay que olvidar que algo tan horrible como arrancar a un ser humano del vientre de su madre solo se acepta si uno está lejos de Dios y cerca del demonio. Para estar cerca de Dios son imprescindibles la oración y los sacramentos.

Por último, ¿Cómo estimula esta buena noticia a seguir confiando en el Señor y ver que puede haber esperanza de cara al futuro, cuando una sociedad toca fondo, puede empezar a añorar la vuelta a los valores...?

Dios tiene una paciencia infinita para con nosotros. Nos da tiempo. En este mundo estamos de paso y de prueba. Parte importante de la prueba es tratar bien a los pobres. Y los embriones y sus madres con problemas forman parte del grupo de los pobres. Pero el tiempo de nuestras vidas terrestres no es infinito. Debemos poner en valor nuestros talentos y hacer lo que podamos.