Entrevista a Fernando José Vaquero Oroquieta, autor de Biografía no autorizada del PNV

Los lectores de El Correo de España ya conocen a Fernando José Vaquero Oroquieta, autor de los libros, aquí reseñados, La Ruta del odio, De Navarra a Nafarroa y La constelación masónica.

Muy implicado en diversas iniciativas culturales y políticas de su tierra española de Navarra, mantenemos la siguiente entrevista en torno a su nuevo libro.

¿Por qué esta Biografía no autorizada del PNV? ¿No existen, ya, numerosos libros al respecto?

Existen muchos y algunos de ellos, muy buenos. Pero también los hay numerosos de carácter propagandístico que lo que pretenden es imponer como “políticamente correcta” la “leyenda rosa”, muy extendida por toda España y en el extranjero, que afirma que el PNV es un partido modélico, impoluto, ético y responsable. Por el contrario, los hechos evidencian que es un partido oportunista, desleal, carente de cualquier empatía y supremacista, no en vano para el PNV y todo el nacionalismo vasco, su razón de ser descansa en la dicotomía “pueblo vasco” –concebido a su imagen y semejanza- versus “lo español”. De hecho, el PNV es el partido más pernicioso y poderoso de la historia reciente de España; prueba de ello ha sido su “juego” con populares y socialistas durante estas últimas décadas…

¿Qué episodios históricos explica especialmente en su nuevo libro?

Además de hablar de alguno de sus precursores, describimos el racismo casi zoológico de sus fundadores, su inicial integrismo, la participación de los jeltzales navarros y alaveses en el Requeté en julio de 1936, los cientos de asesinatos perpetrados en las prisiones vizcaínas del Gobierno Vasco al año siguiente, los pactos de Santoña por los que pretendió una rendición por separado ante los fascistas italianos, sus sorprendentes contactos con los nazis en Francia a la vez que tejía una red de espías al servicio de las potencias anglosajonas, sus ya mencionadas relaciones con ETA, la inhumana política del «árbol y las nueces», su fría equidistancia moral ante las víctimas del terrorismo, sus numerosos episodios de corrupción económica…

¿Y qué personajes?

Joseph Augustin Chaho, el agente doble francés precursor del nacionalismo durante la primera guerra carlista, por supuesto; sus fundadores Sabino y Luis Arana; el mitificado lendakari José Antonio Aguirre y su amigo Telesforo Monzón, quien terminará en Herri Batasuna; el filólogo racista Federico Krutwig; el responsable de las juventudes del PN, que terminaría en ETA al igual que varios cientos de sus militantes, Iñaki Múgica Arregui; el nefasto e inmoral Xabier Arzalluz; Joseba Azkarraga, quien lidera el “retorno” de los presos de ETA hoy día…

Pero, como contrapeso de tales personajes, también hablamos de Zacarías de Vizcarra y Ramiro de Maeztu, también vascos y autores intelectuales de la Hispanidad.

¿Es usted de los que entienden que el nacionalismo es un tradicionalismo desarraigado de Dios y España?

Bueno, tal y como me plantea la pregunta, casi está hablando del nacionalismo “como religión de sustitución”… Pero no. Entre tradicionalistas y nacionalistas existen líneas rojas difícilmente franqueables: el amor a España, sus tradiciones, su historia, la búsqueda de un encaje leal con los demás españoles y el bien común. El nacionalismo rompe con todo ello, es muy “moderno”, en realidad, otro asunto es que ocasionalmente pactara, manipulara y parasitara al foralismo y tradicionalismo para ganar apoyos. En el PNV siempre han sido muy realistas, en el peor de los sentidos. Una vez conseguidos sus objetivos, dejarán a sus antiguos aliados a pies de los caballos: ya fueren, estos últimos, los milicianos socialistas que asesinaron a los derechistas en Bilbao en 1937 o sus “hijos radicales pero bienintencionados” de ETA.

¿Cómo ha logrado convertirse en un partido tan poderoso?

Oportunismo, un fascinante sentido de la oportunidad, muy buenos contactos (Vaticano, autoridades de ocupación en Francia, gobiernos anglosajones…), pero también una notable falta de escrúpulos. Prueba de ello es que ha traicionado a todos sus aliados a lo largo de la historia: a los socialistas, comunistas y comunistas en la guerra civil; a los tradicionalistas, permaneciendo impávidos cuando sus últimos representantes fueron exterminados sin piedad por sus hijuelos de ETA; a los “demócratas españoles” tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco…

En sus libros y entrevistas le gusta mucho hablar de metapolítica y de “batalla cultural”. ¿Profundiza en algunos temas relacionados con estas perspectivas?

Por supuesto. Es necesario deconstruir los mitos nacionalistas. Por ello explicamos que el mito fundador del nacionalismo, conforme la imaginación de Sabino Arana, es decir, la batalla de Padura, es simplemente una invención. También afirmamos que su postrera Liga de Vascos Españolistas fue un artificio oportunista que pretendía el debilitamiento y la destrucción última de España. Pero también explicamos la recepción de la esvástica durante unas décadas por el nacionalismo del PNV, lo que en cierto modo explica los sorprendentes contactos que mantuvo con los nazis en Francia y buena parte de sus “rasgos mentales”. Y, de más recientemente, desvelamos las falsificaciones arqueológicas de Iruña-Veleia.

El PNV, el nacionalismo vasco, ¿conseguirán finalmente sus objetivos?

La historia no está escrita. Y la globalización constituye una dificultad enorme para los nacionalismos. Aunque comparta algunos objetivos, como el caso de la agenda LGTB, en otras dimensiones son contradictorias. Por ejemplo: el euskera. A pesar los enormes esfuerzos en subvenciones, imposición lingüística, marginación del idioma español, etc., se habla menos que hace 10 años. Me remito a estudios demoscópicos muy recientes que así lo acreditan. Y guste o no, el euskera es la principal herramienta de la “construcción nacional vasca”. Otro hecho, del que se está hablando estos días, es que los jóvenes vascos que marchan al extranjero no quieren regresar a pesar de las generosas ayudas del Gobierno Vasco… La aparente tranquilidad de hoy presagia una ruptura muy próxima de la cohesión social a causa del multiculturalismo, el envejecimiento acelerado de “los vascos y vascas”, la precarización de grandes sectores sociales, etc. Pero no basta con esperar. Si queremos que la nación española sobreviva, hay que trabajar con perspectiva, tesón y sin sectarismos. Por ello reclamo, desde El Correo de España, que los patriotas españoles nos apoyen a los activistas vascos y navarros con hechos y no únicamente con palmaditas en la espalda, adquiriendo nuestros libros, acompañándonos en nuestros actos y difundiendo nuestras propuestas y actividades.

 

Una historia del nacionalismo requiere también la de ETA y su expresión política. ¿Está contemplando nuevos textos que traten estas expresiones del nacionalismo vasco?

Así es. El que hoy comentamos es el primero de una trilogía de textos, si Dios quiere, que contemplará, en el segundo de ellos, a la izquierda abertzale de ETA y, en el último, a la “construcción nacional vasca” en Navarra. De hecho, tengo ambos elaborados en un 60%. Muchas gracias.

Biografía no autorizada del PNV, Fernando José Vaquero Oroquieta, Pompaelo Ediciones, Pamplona, 2022, 220 págs.

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