José R. Ayllón (Cantabria, 1955). Coordinador editorial de Nueva Revista. Ha sido profesor en la Universidad de Montevideo, en la Universidad de Navarra y en dos colegios. Ha escrito las biografías El hombre que fue Chesterton y Sophie Scholl contra Hitler. Autor de los ensayos: El mundo de las ideologías, 10 claves de la educación, 10 ateos cambian de autobús y Desfile de modelos (finalista en el premio Anagrama). Entre sus novelas se encuentran Querido Bruto, Etty en los barracones, Otoño azul y Vigo es Vivaldi. Sus últimos títulos son El mundo de las ideologías y Ética actualizada. www.jrayllon.es

En esta entrevista analiza su libro Qué leer cuanto antes. Algunos libros para entender la vida.

¿Por qué un libro sobre libros?

Desde hace años, la inmensa oferta de novedades editoriales resulta mareante, sepulta los títulos realmente interesantes y hace muy difícil la elección acertada. Es necesario barrer ese montón de hojarasca y mostrar las joyas que habían quedado debajo, que son muchas, un auténtico tesoro.

¿Cómo ha sido el proceso de selección entre tantos libros que se han escrito en la historia?

Mis alumnos han sido, durante décadas, el mejor banco de pruebas para saber qué autores y obras se deben recomendar. En los Top Ten hay unanimidad, pues todo el mundo reconoce que no se puede prescindir de Shakespeare y Cervantes, de Homero y Sófocles, de Dickens y Dostoievski… El problema lo plantean los escritores desconocidos para el gran público. En ambos casos justifico las elecciones, y lo hago con un entusiasmo que empuja a buscar esos libros.

¿Cuál es el denominador común de los libros que recomienda?

Con un excelente estilo, todos aportan una valiosa comprensión del mundo y de la condición humana, abierta a la trascendencia.

¿Son libros para simplemente aprender a pensar o mucho más para aprender a vivir?

Creo que ambos objetivos se complementan, pues vivir la vida implica pensar la vida, a menos que uno se conforme con la ley del gusto, con el pensamiento dominante o con ser títere de las modas. Los grandes escritores –desde Sófocles hasta Orwell- han sido siempre críticos, inconformistas, comprometidos con la mejora de su sociedad.

Cuando dice que es un libro para iluminar la caverna, ¿se refiere al mito de Platón?

Me refiero al mito platónico porque es universalmente conocido, además de verdadero: en la vida hay muchas zonas de penumbra, y los grandes escritores son precisamente los que más luz arrojan sobre la oscuridad. Estoy pensando en la luz de Antígona y Celestina, de Raskolnikov y Sonia, de Sancho Panza y Cyrano, de Ana Frank y el Principito…

¿Por qué el hombre moderno necesita ordenar sus ideas y sentimientos?

A Hamlet le abrumaban “los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne”. El orden en ideas y sentimientos debe lograrlo con esfuerzo el hombre de cualquier época, pero me temo que en la nuestra es más difícil, pues la confusión mental y sentimental parece profunda y generalizada. Cuando pregunto a mis alumnos si entienden el mundo en el que viven, su respuesta suele ser negativa. ¿Se podrían aclarar leyendo mucho? No exactamente. Pueden salir de su confusión con lecturas muy buenas, aunque sean pocas.

Por ejemplo, ¿leyendo El Quijote se puede saber como piensa Cervantes? ¿Hasta qué punto leyendo el libro de cabecera de un autor podemos comprender como pensaba él realmente?

Normalmente los autores encarnan su forma de ver la vida en sus personajes, pero esa encarnación está llena de matices y diferencias, no es mera identificación. El Principito, por ejemplo, es un alter ego de Saint-Exupéry, pero solo hasta cierto punto. Cervantes se desdobla tanto en Don Quijote como en Sancho, pero no en Rinconete ni Cortadillo. El narrador omnisciente que es Dickens nos lo pone muy fácil, pero Shakespeare se oculta celosamente…

¿Se podría decir que la ética que se desprende de los libros seleccionados está basada en la ley natural?

Sin duda. La mejor literatura siempre ha jugado limpio en el terreno ético. Ha llamado a las cosas por su nombre: mal a lo que era naturalmente malo, bien a lo que naturalmente era bueno. Y ha procurado educar la cabeza y el corazón de los lectores con ese criterio esencial. Con esa pretensión nació el teatro trágico griego, la joya de la Corona en la historia de la literatura. El mismo criterio siguieron los escritores españoles del siglo de Oro, igual que los novelistas ingleses de la época victoriana.

¿En qué medida el libro aporta una importante base de cultura general que es imprescindible conocer?

Desde hace siglos, la lectura ha sido el camino natural hacia ese cultivo que llamamos cultura. Si el Homo quiere ser sapiens, está obligado a ser legens. Las pantallas y las imágenes pueden ayudar a ese proceso, nunca sustituirlo.

De los 60 libros escogidos, si tuviese que quedarse con 5, ¿Cuáles elegiría?

Creo que no dudaría en quedarme con la Odisea (Homero), Don Quijote (Cervantes), Hamlet (Shakespeare), Crimen y castigo (Dostoievski) y El hombre en busca de sentido (Viktor Frankl).