A las 5,25 de la tarde del día 14 de abril de 1943,  entre grandes aclamaciones y saludos, el Caudillo de España, Francisco Franco, llegaba a la estación del ferrocarril de Santiago Compostela, para proceder a su inauguración y de paso estrenar la vía férrea Santiago-La Coruña.

El Jefe del Estado, que vestía uniforme de Capitán General con la Laureada de San Fernando, prendida en su uniforme, fue recibido por el ministro de Obras Públicas, Alfonso Peña, Capitán General de la región Luis Solans y del Almirante  jefe del Departamento Marítimo del Ferrol Francisco Moreno.

De seguido y tras escuchar el Himno Nacional, pasó revista a una  batería del Regimiento de Artillería de guarnición en la ciudad, y a una compañía de las Milicias Universitarias, que se hallaban formadas en la explanada de la estación, acompañado del ministro de Obras. Públicas, del Capitán General de la región  Militar y del Almirante  Jefe del Departamento Marítimo del Ferrol.

Finalizada la revista de las tropas, el Caudillo Franco saludó a las  autoridades y personalidades que le esperaban  entre las que se encontraban el gobernador civil de La Coruña, jerarquías provinciales y locales. Ayuntamiento de Santiago, con su alcalde al frente, en corporación bajo mazas, Archicofradías del Apóstol Santiago y representaciones de Centros y Entidades.  Un inmenso gentío, que ocupaba por completo las escaleras de acceso a la estación y explanada contigua, recibió al Caudillo, brazo en alto, con gritos de ¡Franco!, ¡Franco!, ¡Franco! y ¡Arriba España!

De seguido, todavía en la parte exterior de la estación, el Generalísimo se dirigió hacia el lugar donde se encontraba situado un Altar. Allí se celebró la ceremonia de bendición de la nueva estación y de la línea férrea que se abría al tráfico, oficiando las preces el arzobispo de Compostela doctor Muñiz de Pablos. El Caudillo y su esposa ocuparon dos sitiales ante el altar. Terminada la ceremonia, el Jefe del Estado, con su séquito y las personalidades que le recibieron, entraron en la nueva estación y visitaron las diferentes dependencias de la misma.

1943 El Caudillo de España saluda desde el tren que le conducirá de Santiago de Compostela a La Coruña, con motivo de la inauguración de la vía férrea entre ambas ciudades.

A las seis menos cuarto de la tarde, el convoy inaugural del ferrocarril Santiago–La Coruña, se puso en marcha con destino a la capital de la provincia.

El tren estaba compuesto por seis unidades, arrastradas por la máquina número 4.002,   a cuyos mandos iba el jefe regional de Tracción de León,  Luis Rasquín.

La locomotora iba adornada con banderas y guirnaldas, así como con los escudos de España, La Coruña y Santiago de Compostela, situados en su frente. El Jefe del Estado, su esposa Carmen, su hermana Pilar, el ministro de Obras Públicas y señora, los jefes de las Casas Militar y Civil, arzobispo de Santiago y otras personalidades, ocuparon el último  vagón del convoy. El Caudillo, antes de que el tren iniciase la marcha, se asomó a una de la ventanillas y estrechó la mano de numerosas personas que le aclamaban.  

En el resto de los vagones  se acomodaron las autoridades compostelanas y coruñesas que se habían trasladado a la ciudad del Apóstol, entre las que figuraban él capitán general de la región y consejero nacional, General Solans Labedan; el almirante jefe del Departamento Marítimo del Ferrol del Caudillo, Almirante Francisco Moreno;  los gobernadores civiles de las cuatro provincias gallegas, Jefe provincial del Movimiento de La Coruña y Consejero Nacional, Diego Salas Pombo; numerosas damas, personal de Ingenieros técnicos, representaciones civiles, militares, eclesiásticas y del Movimiento.  Un equipo del Noticiario No-Do filmó numerosas secuencias del recorrido del convoy.

Tras abandonar el tren la estación de Santiago, a ambos lados de la vía y durante varios kilómetros,  grupos de vecinos y miembros de las Falanges Juveniles masculina y femenina  comarcales,  aclamaron el paso del convoy, con la agitación de sus boinas rojas y  vítores, vivas y arribas al Caudillo y a España,  y el grito de ¡Franco!, ¡Franco! ¡Franco!.

En las doce estaciones por las que circuló el  trayecto, que se encontraban profusamente engalanadas con escudos, banderas, Yugos y Flechas,  y numerosos arcos de triunfo, realizados con flores y verde, e inscripciones de agradecimiento  alusivas a la inauguración, los vecinos, autoridades, jerarquías, párrocos, niños de las Escuelas Nacionales y del Frente de Juventudes con sus maestros e instructores al frente, se situaron en los andenes para  aclamar el paso del tren en que viajaba el Caudillo. Bandas de música, grupos de gaitas regionales, muchachas de la Sección Femenina vestidas con trajes típicos regionales, disparos de bombas de palenque, repiques de campanas, continuos vivas a España y al Caudillo y el incesante grito de ¡Franco!;  ¡Franco!, ¡Franco! En algunos lugares de trayecto le fueron entregados ramos  de flores a la esposa del Caudillo.  Durante el trayecto, el Caudillo, correspondió, brazo en alto, desde la ventanilla del vagón a las muestras de adhesión popular que le dispensaron los gallegos  por toda la vía.

  1. Locomotora del viaje inaugural del convoy que unió Santiago de Compostela con La Coruña, inaugurado por el Caudillo de España, el día 14 de abril.

Mucho antes de la hora anunciada las inmediaciones de la estación de San Cristóbal de La Coruña, eran un hormiguero humano. Miles y miles de coruñeses, prácticamente toda la ciudad, unida a una gran muchedumbre venida desde los pueblos limítrofes, esperaban la llegada del  Caudillo. Todos los Sindicatos de las diferentes ramas de producción se encontraban también la estación coruñesa.

La extraordinaria afluencia de público se extendía por toda la zona adyacente a la estación, la cual se hallaba adornada con banderas Nacionales, del Movimiento, gallardetes, colgaduras y escudos de España, de la Falange, Comunión Tradicionalista y La Coruña. Varios arcos triunfales en el exterior de edificio, completaban la magnífica decoración.

La ciudad había paralizado totalmente sus actividades y aparecía engalanada en todas sus ventanas, galerías y balcones.

Era sin duda un día histórico para la ciudad de Cristal, al hacerse realidad una vieja aspiración que se había demorado 80 años. Precisamente en 1883 su Majestad el Rey Alfonso XII, el pacificador, acompañado de su esposa, la Augusta Reina Doña María Cristina habían inaugurado la estación del Norte de la Coruña, originándose así el estudio del ferrocarril de Zamora a La Coruña  a fin de proponer las comunicaciones ferroviarias que ligasen el centro de España con las costas y puertos de Galicia.

En el dictamen se decía ya entonces que no era necesario que la nueva-línea arrancase de Madrid y que muy bien podría salir del nudo vallisoletano de  Medina del Campo para dirigirse por Zamora a Orense, donde bifurcaría hacia Vigo a La Coruña. Sin embargo hasta 1916 no se tomó la decisión de poner en serio, en marcha el proyecto que colmase de verdad las justas  y  unánimes peticiones  de Galicia.

Así fue cómo nació la línea férrea conocida también con el nombre de Ferrocarril Central de Galicia, que  estaría dividido en cuatro trozos: primero, de Zamora a Puebla de Sanabría; segundo, de Puebla de Sanabria a Orense; tercero, de Orense- Santiago y cuarto, de Santiago-La Coruña. Aun tendrían que pasar diez años para el comienzo de su realización. 

El 5 de marzo de 1926, tras grandes y complicadas vicisitudes, el conde de Guadalhorce, a la sazón ministro de Obras Públicas del Gobierno que presidía el General Miguel Primo de Rivera, ordenó la urgente  construcción por parte del Estado del ferrocarril de Zamora a La Coruña, vía Orense y Santiago, principiando las obras, el día   el 26 de junio de 1927.

Durante los dos primeros años se trabajó  con intensidad, con el propósito de dar término al ferrocarril en un  plazo de cuatro años, pero los avatares políticos frustraron tan noble deseo. Con la caída del gobierno del General Primo de Rivera  y la llegada de su sustituto en la presidencia, el General Berenguer, el volumen de trabajo de la vía disminuyó considerablemente, hasta el punto de quedar reducido a la mínima importancia. Con la huida del Rey Alfonso XIII y el advenimiento de  la II República, el ferrocarril Zamora-La Coruña quedó completamente relegado al olvido, paralizándose las obras en los trozos primero, segundo y tercero, no sucediendo lo mismo en el trozo La Coruña- Santiago, gracias al altruismo de un contratista que afrontó el riesgo a costa de perder su dinero.

Al inicio del Alzamiento Nacional liberador de España, el ferrocarril continuaba paralizado, Sin embargo en 1938, en plena guerra de liberación,   el Caudillo Franco ordenó la reanudación de las obras, y en diciembre de 1938, ya eran abonadas certificaciones mensuales que importaban cientos de miles de pesetas. El Caudillo en su visita a La Coruña en junio de 1939, había prometido, la línea férrea La Coruña-Santiago, tras recibir el título de alcalde honorario y la medalla de oro de la ciudad herculina, colocando el primer raíl de la misma, en la estación de tren de San Cristóbal,

El 5 de octubre de 1939, quedaba terminada la infraestructura del trozo cuarto La Coruña –Santiago, cuyas obras de fábrica más importantes eran el puente sobre el río Tambre y el viaducto sobre el Recouro.

EÍ ferrocarril partía de Zamora a 6S9 metros sobre' el nivel del mar y finalizaba en La Coruña a 32 metros sobre el nivel marítimo.

El ferrocarril Zamora-La Coruña tuvo un coste 442 millones de pesetas. Todas las obras de fábrica, túneles y pasos superiores estaban construidos para doble vía. La  longitud  de la línea era de 456 kilómetros y 131 metros. Enlazaba en Zamora con  las líneas a Medina del Campo y de  Plasencia a Astorga. En Orense, con la de Monforte,  y en Santiago, con la de Vigo. Entre Santiago de Compostela y La Coruña fueron tendidos 114.000 metros de railes.

  1. El jefe del Estado Generalísimo Franco a su llegada a la estación del ferrocarril de La Coruña.

El ferrocarril Zamora-La Coruña tuvo un coste 442 millones de pesetas. Todas las obras de fábrica, túneles y pasos superiores estaban construidos para doble vía. La  longitud  de la línea es de 456 kilómetros y 131 metros. Enlazaba en Zamora con  las líneas a Medina del Campo y de  Plasencia a Astorga. En Orense, con la de Monforte,  y en Santiago, con la de Vigo. Entre Santiago de Compostela y La Coruña fueron tendidos 114.000 metros de railes.

Regresando a aquella jornada histórica para Galicia, el Caudillo había elegido muy bien la fecha de inauguración, 14 de abril, doce años después de la proclamación de la nefasta II república, que había sido la causante de la demora de aquella justa y necesaria obra.

En la parte interior de los andenes de la estación se encontraba formaba una compañía del Regimiento de Infantería de Zamora núm. 29, con Bandera  y unidad  de música de la 81 división; una centuria, de Milicias de F.E.T. y de las J.O.N.S; otra de la Sección Femenina de La Coruña, dos del Frente de Juventudes, masculino y femenino, así como nutridas representaciones de ex combatientes de nuestra guerra de liberación y de la División Azul, miembros S.E.U.  Guardia de Franco. También se encontraban en la estación los alumnos de los Centros de Enseñanza y Escuelas Nacionales.

A las ocho menos cuarto de la tarde, tras dos horas de viaje el tren hizo su entrada en la estación de La Coruña, entre atronadores aplausos y vítores a España y al Caudillo. Los buques surtos en el puerto hicieron sonar sus sirenas y se dispararon multitud de bombas de palenque. La emoción arrecio en el instante en que el Caudillo se apeó del Tren, siendo acogido con entusiásticas aclamaciones y gritos de ¡Franco, Franco, Franco! y ¡Arriba España!

Los muchachos y muchachas del Frente de Juventudes y de la Sección Femenina, vestidos de camisa azul, agitaron sus boinas rojas al aire. Igualmente los productores de los Sindicatos Verticales  y la inmensa multitud que se agolpaba dentro y fuera de la estación, prorrumpieron en constantes gritos patrióticos y de adhesión al Caudillo, a los que Franco contestó saludando brazo en alto.

El Caudillo fue recibido por el alcalde accidental de La Coruña Diego Delicado y la corporación municipal al completo, bajo Mazas, mandos del  Movimiento, autoridades civiles y militares, que no se habían desplazado a  Santiago, jefes de armas y Cuerpos de la guarnición, Cuerpo consular, representaciones y comisiones de la Policía Armada y Guardia Civil, Cuerpo General de Policía,  Colegios de Abogados, de Eclesiásticos, entidades sociales, culturales y deportivas, así como varios coros gallegos, cuyos componentes estaban ataviados con trajes típicos regionales.

  1. El Caudillo Francisco Franco saluda a la Bandera Nacional, a su llegada al andén de la estación del ferrocarril de San Cristóbal en La Coruña.

En el andén de la estación,  la unidad de música de la división 81 interpretó el Himno Nacional, tras lo cual el Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos  pasó revista a la compañía de Infantería que le rindió honores y tras ello, entre grandes aclamaciones y ovaciones de los miles de personas, que allí se habían dado cita, se dirigió a la salida del edificio para tomar el coche que había de conducirle a su residencia veraniega del  Pazo de Meirás.

A la noche, el ministro de Obras Públicas, Alfonso Peña Boeuf, ofreció una cena de gala en el Palacio Municipal a las autoridades y  personalidades que habían llegado a La Coruña con motivo de  la inauguración del ferrocarril Coruña-Santiago. Asistieron también la esposa del ministro, la hermana del Jefe del Estado, Pilar Franco de Jaraíz, y el jefe de la Casa Militar del Caudillo, teniente general Muñoz Grandes.

PD/ El “malvado franquismo ejecuto en un periodo de cinco años, la vía férrea Santiago- La Coruña. En breves fechas llegará Galicia el AVE, tras 21  años de espera, Sobran otros comentarios.