Todas las ciudades poseen unas señas de identidad propias, unas veces en función de sus monumentos más emblemáticos; otras por sus rincones más señeros; en ocasiones por mor de sus fiestas o celebraciones más relevantes y, en algún caso, consecuencia de la presencia reiterada de algún visitante que, aunque ajeno a ella, se convierte en algo consustancial a la ciudad misma.

Este es el caso de la Fragata de la Armada Española “Hernán Cortés” (F-32), visita habitual al puerto coruñés a lo largo de muchos veranos con motivo de la estancia en la ciudad del General Franco que disfrutaba de sus vacaciones estivales en las Torres de Meirás.

La “Hernán Cortés”, recalaba en el puerto coruñés como buque escolta del yate de representación “Azor” en el que el Jefe del Estado se hacía a la mar en las jornadas estivales de aquellos inolvidables veranos de nuestra querida Marineda.

Pero hagamos un poco de historia de esta unidad de nuestra querida Armada.

En 1938, con la guerra todavía en fase álgida, el gobierno nacional comenzó a sentar las bases de su futuro Programa Naval dirigido a reforzar e incrementar las capacidades operativas del material a flote de la Armada, como garantía de nuestra soberanía nacional y de la seguridad de nuestras costas.

Hay que considerar que, a lo largo de los años de la II República, al igual que sucediera en otras épocas, los políticos dieron, de forma descarada, la espalda a la Armada, limitando las construcciones navales a lo mínimo indispensable, más en función de la necesidad de evitar conflictos socio-laborales en las factorías de la S.E.C.N. (Sociedad Española de Construcciones Navales), que con la intención de revitalizar realmente la Armada.

Si repasamos el periodo comprendido entre 1931 y 1939, veremos que tan solo se asumió la construcción de los Minadores “Júpiter” y “Vulcano”, aprobados en marzo de 1934 y entregados a la Armada en 1937, y sus gemelos “Marte” y “Neptuno”, autorizados en julio de 1935, que causaron alta en la Lista de Buques de la Armada entre 1938 y 1939.

También de estos años datan los dos últimos Destructores de la tercera serie de larga clase “Churruca”, el “Liniers” y el “Alava”, aprobados en enero de 1936, cuyas quillas fueron colocadas, finalizada la guerra civil, en 1944, y que entraron en servicio en 1951. Así como los Cañoneros Minadores “Eolo” y “Tritón”, autorizados en igual fecha que los anteriores, enero de 1936, cuyas quillas se colocaron en 1938, siendo entregados a la Armada en 1941 y en 1943, respectivamente.

Finalmente, entre 1932 y 1933 se autorizó la construcción de tres Submarinos de la clase “D” que, sin embargo, tuvieron que aguardar a finalizar la guerra civil para concluir su construcción con la subsiguiente entrada en servicio entre los años 1947 y 1954.

No podemos considerar a los Cruceros pesados “Canarias” y “Baleares” como procedentes de un plan naval republicano ya que su construcción se autorizó por Ley de 13 de julio de 1926, durante la dictadura del General Primo de Rivera, en el reinado de Alfonso XIII.

Por ello, con la llegada del Almirante Salvador Moreno al Ministerio de Marina, en agosto de 1939, el 8 de septiembre siguiente, se promulga una Ley reservada que contempla la construcción de nuevas unidades navales. En ella se disponía la ejecución de 4 acorazados, 2 cruceros protegidos, 12 cruceros ligeros, 54 destructores, 36 torpederos, 50 submarinos, 100 lanchas torpederas y un número indeterminado de buques auxiliares, toda una quimera si tenemos en cuenta que España acaba de salir de una guerra civil lo que lo convirtió en inviable, al menos en la mayor parte de sus objetivos iniciales.

Pese a no figurar en este ambicioso Programa Naval referencia alguna a la construcción de Cañoneros, con fecha 2 de septiembre de 1941, se ordena la construcción de una primera serie de estas características, integrada por los “Pizarro”, “Hernán Cortes”, “Vasco Núñez de Balboa” y “Martín Alonso Pinzón” y, en octubre de 1943, la segunda compuesta por los “Magallanes”, “Sarmiento de Gamboa”, “Vicente Yáñez Pinzón” y “Legazpi”.

Estos buques, con un desplazamiento similar a los Destructores de la clase “Churruca”, aunque dotados de mayor armamento y menor velocidad, estaban inspirados en modelos británicos y su construcción se llevó a cabo en la factoría ferrolana del Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares que, en 1947, se transformó en la Empresa Nacional Bazán.

En el caso concreto del “Hernán Cortés”, su quilla se colocó el 15 de junio de 1943, siendo botado el 3 de agosto del año siguiente y entregado a la Armada el 18 de septiembre de 1947.

El buque, desplazaba 2.246 tn. a plena carga; con una eslora de 95,21 m.; una manga de 12,15 m. y 7,55 de puntal, con un calado de 3,78 m. Su dotación era de 251 hombres.

Disponía de dos grupos de turbinas Parson, dos calderas Yarrow y dos hélices que le proporcionaban un andar de 18 nudos, con una autonomía de 3.000 millas a 14 nudos.

Sur armamento consistía en seis cañones de 120 mm., colocados en montajes dobles, uno a proa y dos a popa; ocho cañones antiaéreos de 37 mm., en montajes dobles; tres ametralladoras antiaéreas de 20 mm.; cuatro morteros y un varadero lanza cargas de profundidad, disponiendo de capacidad para transportar una treintena de minas.

Su primer Comandante fue el Capitán de Fragata José Mª Otero Goyanes, asignándole como base el Arsenal de Ferrol.

En agosto de 1948, con motivo de la estancia de Franco y de varios Ministros en La Coruña, arribaron a su puerto el Crucero “Galicia” y los Destructores “Sánchez Barcaiztegui” y “Jorge Juan”, señalando la noticia que el “Hernán Cortés” se encontraba, con anterioridad, surto en el puerto, lo que nos lleva a suponer que ya tenía asignada, al menos desde esta fecha, la escolta naval del Jefe del Estado.

Durante sus años de vida operativa participó en diferentes maniobras y ejercicios integrado en la 1ª División de la Flota, desarrolladas preferentemente en el Atlántico y en el Cantábrico, manteniendo su base en Ferrol.

Su misión de buque escolta del Jefe del Estado, lo llevó a acompañarlo en sus visitas a San Sebastián y Santander, así como a diferentes celebraciones presididas por Franco en estos años. En mayo de 1950 dio escolta al buque de representación “Azor” en su singladura desde Barcelona al puerto italiano de Gaeta, con motivo de la visita a Roma de la familia del General Franco para ganar el Año Jubilar romano.

En 1955 el buque fue clasificado como Fragata, pasando a ostentar en sus costados el numeral F-32, con el que nosotros lo conocimos, suponemos que ya sin los dos zunchos blancos pintados en su chimenea, aunque si conservando, a ambos de su proa, muy cerca de la roda, la metopa con las armas del glorioso colonizador de Méjico que le daba nombre, una constante que se repetía en los demás buques de la serie.

Con ocasión del plan de modernización de la Armada, llevado a cabo tras la firma de tratado de colaboración Hispano-norteamericano de 1953, la “Hernán Cortés” quedó excluida y por tanto no fue modernizada. Este plan solo afectó a las dos últimas unidades construidas la “Vicente Yáñez Pinzón” y la “Legazpi”, pertenecientes a la segunda serie.

Uno de los últimos servicios prestados por este buque fue la asistencia a la III Semana Naval, celebrada en junio de 1971 en el Mar de Alborán.

La “Hernán Cortes” fue dada de baja el 2 de diciembre de 1971.

La presencia de la Fragata en nuestro puerto, generalmente atracada en el muelle del Almirante Vierna, en aquellos veranos de la década de los sesenta, cuando nosotros conservamos recuerdo de ella, advertía de la inminente llegada a la bahía coruñesa del yate “Azor” y por tanto de la presencia del General Franco entre nosotros.

En ocasiones, sobre todo cuando La Coruña constituía la segunda etapa del veraneo del Jefe del Estado, tras su estancia en el Palacio de Ayete de San Sebastián, la arribada de Franco se realizaba por el puerto de Sada y allí, en su ría, en un segundo plano, se observaban perfectamente las elegantes líneas de la “Hernán Cortés”, en permanente vigilancia y escolta del “Azor”.

Luego, a lo largo de toda la estancia de Franco en La Coruña, la dotación de la “Hernán Cortés” se convertía en huésped de honor en nuestra ciudad y sus marineros, luciendo en la cinta de sus “lepantos” el glorioso nombre del buque, pasaban a ser unos coruñeses más.

Tras la baja de la “Hernán Cortes”, fue sustituida en sus funciones de escolta del yate “Azor” por la Fragata modernizada “Legazpi” (F-42), que visitó el puerto de La Coruña, de forma ininterrumpida, hasta el verano de 1975, último en el que el General Franco veraneó en nuestra ciudad.