Desde la llegada de la “GRAN TRAICIÓN A ESPAÑA E INCLUSO AÑOS ANTES”, se han cometido centenares de asesinatos. En muchos, por parte del Estado demoníaco, masón, liberal y comunista, enfundado con la capa de una Democracia inexistente, asesinatos vitales a personajes importantes, han sido colocados a la muchedumbre de la masa lanar española, como “ACCIDENTES” y este pueblo sin pensamiento libre, adoctrinado y servil, se lo ha creído.

En el caso del gran Almirante y Presidente del Gobierno D. LUIS CARRERO BLANCO, nacido en Santoña el 4-03-1904, fue asesinado por la ETA gubernamental y eso hasta el más tonto lo sabe.

Sin embargo, nada se dice de quienes fueron los ASESINOS INTELECTUALES, que pusieron en las sangrientas manos etarras, la “Hoja de ruta”, para cometer el magnicidio contra D. Luis, gran español, católico ferviente y patriota, además de ser la mano derecha y el hombre de confianza de su Excelencia el Jefe del Estado D. Francisco Franco.

Con el tiempo, los papeles y documentos, son desclasificados, pues después de 50 años, las gentes que aún viven, ya no lo toman en consideración, por muy terribles que estos sean.

Así se demuestra, como hace unos 2 años, la CIA desclasificó los miles de documentos sobre el Sahara Occidental Español, demostrando que el crápula huido, era espía de su Mentor, a las órdenes de los Gringos y en la figura del Masón judío de Henry Kissinguer, vejestorio canalla y enemigo número uno de España, que a sus 98 años sigue viviendo, tan ricamente.

En la Gran Traición a España, sus ciudadanos y al pueblo saharaui, los Gringos fueron los encargados de manejar los hilos y al canalla, perjuro, traidor y malnacido de Juan Carlos, un reyezuelo vividor, que ha reinado a sus anchas, por la desgracia que Franco tuvo al nombrarle a título de Rey, en lugar al Legítimo D. Jaime o a su hijo D. Alfonso de Borbón y Dampierre (Asesinado en una pista americana, “por si acaso”), padre del gran caballero D. Luis Alfonso de Borbón y Martínez Bordiú, que hoy tendría que ser nuestro Rey, no el cobarde y profanador, títere del comunismo, el republicano, masón de Felipe.

La CIA intervino en el asesinato de Carrero y Estados Unidos apadrinó al rey Juan Carlos para conducir la transición imponiendo sus intereses.

Y además aumentaba la necesidad que el príncipe Juan Carlos tenía del apoyo de Washington.

Estados Unidos establecía las condiciones de lo que iba a ser su intervención para conducir la transición después de la muerte de Franco. Todo esto y mucho más es lo que cuenta Pilar Urbano en su libro El precio del trono. Según Urbano:

“Kissinger tenía que saber porque, como presidente ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional, no debía desconocer determinadas operaciones de alto calibre político si en ellas estaba incursa la CIA“.

Y añade que el atentado era

“la utilización o dirección a distancia de unos elementos subversivos terroristas para ejecutar un magnicidio que fulminaría no sólo a un jefe de gobierno, también al sistema autoritario que él encarnaba“.

Su conclusión es que

“La CIA había intervenido en distintas fases del proyecto: propuso el objetivo Carrero, reorientó a ETA para que su plan de secuestro fuese plan de eliminación, facilitó el hallazgo casual de un lugar desde donde cometer el atentado y puso el explosivo necesario“.

Poco antes de la voladura de Carrero, Kissinger había recibido el Premio Nobel de la Paz por las tramposas negociaciones sobre la guerra de Vietnam.

Explosivo militar estadounidense. El 14 de setiembre de 1972, en un hotel de Madrid, un desconocido entregó al etarra Joseba Mikel Beñaran Ordeñana, Argala, un mensaje sin remitente. Le había dado la cita un amigo del ámbito nacionalista cuyo protagonismo permanece en la sombra. Era un sobre con una nota mecanografiada: El almirante Luis Carrero Blanco, vicepresidente del gobierno, acude todos los días laborables a la misa de las nueve de la mañana que se celebra en la iglesia de los jesuitas situada en la calle de Serrano, frente a la embajada de Estados Unidos.

Lleva muy poca protección de escolta y recorre siempre el mismo trayecto.

ETA decidió secuestrar a Carrero y Joseba Iñaki Mujica Arregi, Ezkerra, se ofreció para dirigir la operación. Se había incorporado a ETA con quinientos compañeros de las juventudes del PNV.

Según Pilar Urbano, la CIA orienta a ETA hacia Carrero a través de los servicios secretos del PNV que mantenían una comprobada relación con las agencias de seguridad de Estados Unidos desde las vísperas de la segunda guerra mundial. La conexión se establecía mediante “personas de arraigada confianza para la CIA que eran también de arraigada confianza para ETA“.

Ezkerra propone convertir el secuestro en asesinato pero se opone el jefe militar Eustakio Mendizábal Benito, Txikia. Un soplo a la policía permite el cerco a Txikia en la estación de Algorta y lo acribillan cuando intenta huir. Los etarras encuentran por casualidad el sótano que alquilan en la calle de Claudio Coello. El dueño lo tenía en abandono pero una misteriosa llamada, con una buena oferta que luego se desvanece, lo convence de ponerle el cartel de alquiler que los etarras descubren en la zona por donde buscaban. En la ruta de Carrero. Siempre la misma.

Abren un túnel desde el sótano para colocar los explosivos debajo del asfalto. El 20 de diciembre de 1973 el coche de Carrero vuela como consecuencia del efecto chimenea: una tremenda explosión vertical sin dispersiones en ataque directo contra el objetivo.

El juez Luis de la Torre Arredondo, al que le arrebataron el sumario para pasárselo a la jurisdicción militar, comprobó con los expertos que la explosión no pudo ser provocada con la dinamita que ETA dijo que había utilizado. En una entrevista para Interviú, en 1984, el magistrado llegó a decir que:

“iba teniendo la convicción cada vez más sólida de que la CIA supo que iban a matar a Carrero, que la CIA estaba detrás“.

Le ocultaron el informe con el resultado de la investigación que el Grupo Operativo de los Servicios Secretos de Información había realizado tomando muestras en el cráter provocado por la explosión. Urbano explica que, aunque ese informe sigue siendo materia reservada, veteranos agentes de los servicios secretos le han confirmado su existencia y contenido.

Lo que se había utilizado era C4, un potentísimo explosivo plástico que “sólo se fabricaba en Estados Unidos para el uso exclusivo de sus Fuerzas Armadas“.

El relato de la periodista sugiere que la CIA cambió el explosivo del túnel cuando los etarras dejaron el sótano sin vigilancia al aplazar el atentado por la visita de Henry Kissinger.

Camuflado en la delegación del Secretario de Estado, vino a Madrid el Jefe de Operaciones de la CIA, William Nelson. Con él se reunió Kissinger en su embajada después de una larga sesión con Carrero en la que le impuso el compromiso de mantener un secreto total sobre la conversación.

Urbano cuenta que en ese encuentro Carrero se mantuvo en su posición de no renegociar el acuerdo sobre la utilización de las bases militares en España si no se establecía un tratado bilateral de defensa mutua con Estados Unidos.

Y le advirtió a Kissinger que, si la OTAN no quería a España por el Régimen de Franco, no le quedaría otra posibilidad que aceptar la propuesta de Francia para compartir la fabricación de armamento nuclear.

Según Urbano, Carrero le entregó a Kissinger un informe de la Junta de Energía Nuclear explicándole que España tenía yacimientos de uranio y la tecnología francesa de la central de Vandellós para conseguir plutonio.

Los señores de los hilos.

Durante la preparación de la Operación Ogro (el asesinato de Carrero), desde el 14 de septiembre de 1972 hasta el 20 de diciembre de 1973, hubo tres cambios de director en la CIA pero se mantuvo como subdirector el general Vernon Walters. Había sido el intérprete en las visitas a Madrid de los presidentes Eisenhower (1959) y Nixon (1970). En 1971, Nixon envió a Walters con un mensaje personal para Franco.

Nixon le dijo a Walters:

“Sin democracia no pueden estar en la OTAN y con democracia pueden no querer estar en la OTAN. Hay que reforzar el estatuto de nuestra presencia en sus bases“.

Nixon le planteaba a Franco dos posibilidades:

– entronizar a Juan Carlos y quedarse al mando de las Fuerzas Armadas o

– nombrar a un presidente del gobierno que sintonice con el príncipe.

Franco nombró presidente del gobierno al almirante Luis Carrero Blanco.

Para Estados Unidos, era un obstáculo en la dominación militar.

Sin Carrero, bases sí y OTAN también.

Sin Carrero, una democracia contenida y diseñada por Washington. 

Sin Carrero, un Juan Carlos entregado a Estados Unidos como precio del trono. 

Cuando Ford visitó Madrid, el príncipe Juan Carlos le anticipó al embajador Wells Stabler lo que le iba a decir al presidente,

“que él estaba al margen de la interminable negociación de las bases y que, cuando reinara, estrecharía mucho más los vínculos con Estados Unidos porque consideraba crucial esa relación para la política exterior española“.

Pilar Urbano señala al general Walters junto a Kissinger en la Operación Ogro. En 1973, con los sucesivos cambios en la CIA, Walters ocupó durante dos meses el puesto de mando en la agencia.

Expediente JoanFliZ

https://joanfliz.blogspot.com/2016/12/cia-en-espana-elimina-carrero-blanco.html

 

Kissinger en el asesinato de Carrero

 

Henry Kissinger fue el responsable de la intervención de la CIA en el atentado y en el apadrinamiento del rey Juan Carlos

Un documento de la CIA demuestra que ayudaron a asesinar a Carrero Blanco

La CIA utilizó a ETA para asesinar en 1973 a Luis Carrero Blanco, el primer presidente del gobierno nombrado por D. Francisco Franco. La conexión de la CIA con ETA fue facilitada por el Partido Nacionalista Vasco. Un informe de los servicios secretos españoles asegura que el explosivo utilizado era C4, “fabricado en Estados Unidos para el uso exclusivo de sus Fuerzas Armadas

Ahora, y como los historiadores especulaban, se ha encontrado un documento de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense que podría señalar a Estados Unidos como uno de los causantes de la muerte de Carrero Blanco. No sería nada raro que la CIA hubiera actuado contra este importante político que llegó a ser presidente del gobierno durante la dictadura. La CIA ha realizó este tipo de intervenciones de manera habitual durante la Guerra Fría, y todavía lo continúan haciendo.

 

Según el documento, o al menos se deja caer, el organismo de inteligencia estadounidense utilizó a la banda terrorista ETA para quitarse del medio a una pieza que era un impedimento para la democratización del país. Todavía hay huecos abiertos en esta historia, pero están comenzando a cerrarse.

Juntos los dos malditos asesinos intelectuales, los mismos que montaron“La Marcha Verde”y nos robaron una tercera parte de nuestro territorio.

En ese periodo de dirección interina, Ezkerra ascendió a la jefatura en todas las instancias de decisión militar en ETA y la operación se reorientó de secuestro a asesinato.

A Ezkerra, que nunca fue acusado por el asesinato de Carrero, lo detuvieron en 1975.

Dos años después lo sacaron de la cárcel para enviarlo temporalmente a Oslo por presiones del PNV y finalmente lo acogió la amnistía general.

Se cumplen 45 años de la muerte de Carrero Blanco

Luego los Demócratas asesinos, dejaron emitir una película de la trama y asesinato del Almirante y Presidente del Gobierno, titulada: “Operación Ogro”,  que yo vi  y cuando sales del cine, parecía que los asesinos eran unos buenos chicos, valientes y ensalzados como los Libertadores de la “Dictadura”

Ahí, en este documental vi llorar a nuestro Caudillo desconsoladamente, cuando daba el pésame a su viuda, la esposa de su mejor amigo, su fiel servidor y compañero leal siempre.

Funerales por don Luís Carrero Blanco

¡DESCANSE EN PAZ ESTE GRAN CATÓLICO, FIEL, LEAL Y VALIENTE PATRIOTA, EXCELENTÍSIMO SEÑOR D. LUIS CARRERO BLANCO!