El momento más terrible en la historia del barrio de Vallecas fue la brutal matanza etarra con coche bomba, junto al Puente de Vallecas, el 11 de diciembre de 1995. Como tantas otras masacres etarras, todavía está bien grabada en la memoria colectiva de los españoles por más que algunos, que dicen hablar en nombre del barrio de Vallecas, quieren que no nos acordemos de ETA (aunque sí de la “represión” franquista). En la fatídica tarde de ese día, los etarras hicieron explosionar un coche bomba, un Lancia Dedra, robado en Madrid un mes antes, al paso de una furgoneta de la Armada que llevaba sus domicilios a seis trabajadores civiles del Ministerio de Defensa.

Murieron los seis funcionarios que iban en el vehículo, todos ellos civiles: Manuel Carrasco Almansa, Santiago Esteban Junquer, José Ramón Intriago Esteban, Florentino López del Castillo, Félix Ramos Bailón y Martín Rosa Valera. Las imágenes dantescas de las víctimas esparcidas y mutiladas por el suelo, junto a las llamas que salían de la furgoneta, conmocionaron a toda España. Bueno, no a toda, seguro que los grupos de extrema izquierda y sus votantes no los condenan. El funeral por las víctimas, en el que se volcó la Armada y sus marinos, emocionó a millones de españoles.

Los autores de la matanza terrorista fueron los etarras del “comando” Madrid de la época, Juan Antonio Olarra Guridi, Ainhoa Múgica, Rufino Arruabarrena y Jon Bienzobas. Bienzobas asesinaría unos meses más tarde a Francisco Tomás y Valiente, ex ministro de Justicia, en la Universidad de Madrid. Años más tarde Olarra y Múgica fueron detenidos en Francia, cuando formaban parte de la cúpula de ETA. Se les juzgó en la Audiencia Nacional en 2007. En el juicio de Olarra Guridi y Ainhoa Múgica mantuvieron en todo momento una actitud chulesca y de desprecio hacia los desgarradores testimonios de los familiares de sus víctimas de aquel día. Dijeron en vascuence que no reconocían al Tribunal. El hijo de una de sus víctimas les dijo con dignidad, mirándoles: “A pesar de que asesinéis y chantajeéis, tenemos una sociedad fuerte y vosotros solo tenéis la cárcel”.

En el lugar del atentado, se ha erigido posteriormente un monumento formado por un ancla, símbolo de la Armada Española y un monolito que recuerda a las víctimas. Periódicamente se celebran homenajes y asisten miembros de diversos partidos. Hace unos meses, en el 25 aniversario de la matanza estuvieron presentes Pablo Casado y representantes de VOX. Podemos nunca ha participado en estos homenajes a estas víctimas del barrio de Vallecas. Eso sí, luego se les llena la boca de hablar en nombre del barrio de Vallecas, llevando allí a sus turbas comunistas y proetarras, no precisamente de Vallecas, ya que abundaban el otro día, entre ellos los catalanes y vascos, como se ha publicado. Naturalmente fueron muy valientes cuando tenían a un grupo de agentes de la Policía Nacional acorralados, pero cuando los agentes, aun siendo muchos menos, iniciaron la carga, los comunistas salieron corriendo. Lo de siempre.

Vallecas nunca será de los amigos de ETA, sino de los que respetan y sienten afecto y gratitud por las víctimas del terrorismo. Vallecas es y debe ser un símbolo de respeto y cariño por las víctimas y se debe garantizar, en bien de los vecinos del barrio, la tolerancia cero con los violentos comunistas y proetarras. Se lo debemos a las víctimas de ETA.

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