A las cinco de la tarde del día 8 de agosto de 1945 el Caudillo de España, Francisco Franco, llegaba al Arsenal Militar de El Ferrol para presidir la botadura de cuatro nuevos buques de la Armada Española. Le acompañaban el general jefe de la Casa Militar, teniente general Moscardó; ministro de Marina, almirante Regalado; capitán general de la VIII región, teniente general Los Arcos; presidente de las Cortes  Españolas, Esteban Bilbao; almirante Bastarreche y otras personalidades.

En la Puerta Nueva rindió honores al Jefe del Estado una compañía de Infantería de Marina con Bandera, escuadra de Gastadores y banda de música, a la que el Caudillo pasó revista, acompañando por el Capitán General del Departamento Marítimo Almirante Manuel Moreu Figueroa, quien le había cumplimentado a su llegada. Tras la revista, la Compañía que rindió honores desfiló ante el Generalísimo.

Seguidamente el Jefe del Estado se trasladó hacia la zona del astillero donde tendría lugar el acto de botadura de los nuevos navíos de la Armada 

Tanto durante el trayecto como en la Puerta Nueva, el Caudillo fue objeto de clamorosas manifestaciones de adhesión y vítores, sucediéndose los gritos de ¡Franco, Franco, Franco!, que se reprodujeron  a su llegada a la tribuna presidencial situada junto a las proas de las nuevas naves.

Inmediatamente comenzaron las maniobras preparatorias para la botadura  de los cañoneros. Los nuevos cuatro buques de la Armada pertenecían a la clase “Magallanes“, y llevarían los nombres de Magallanes, Sarmiento de Gamboa, Vicente Yáñez Pinzón, y Legazpi. Estos dos últimos buques serían modernizados en 1960

Sus principales características eran: Desplazamiento: 2246 tn (los modernizados quedarían en 2123 tn). Eslora: 95,2 mts. Manga: 12,1 mts. Calado: 3,8 mts (3,7 mts tras su modernización). Serian dotados de los siguientes medios sensores: Radar: MLA-1b 2-D aéreo. SPS-5B de superficie. Sonar: QHB-a de casco. Dirección de tiro: Mk52 con radar Mk26. Mk51

Armamento: 6 cañones DP de 120 mm/50 NG48 (3 × 2). 8 cañones AA de 37 mm/80 (4 x2). 4 morteros. 1 varadero para cargas de profundidad. 30 minas. Posteriormente los dos modernizados serían provistos de  2 cañones DP de 127 mm/38 Mk30. 4 cañones AA Bofors de 40 mm/70. Canastas Mk 4 para torpedos ASW Mk 32 325 mm. 2 Erizos Mk 11 ASW.  8 morteros Mk 6. 2 varaderos Mk 9 para cargas de profundidad, así como con un generador de ruidos Mk5 Harp para guerra electrónica.

Propulsión: 2 calderas Yarrow, 2 turbinas Parsons. 2 hélices. Potencia: 6.000 cv. Velocidad: 19 nudos. Dotación: 255 Jefes, Oficiales, Suboficiales y Marinería.

Buque de la Armada Española Sarmiento de Gamboa. Uno de los navíos botados en 1955.

A las 5'20 de la tarde se deslizaba hacia la ría de el Ferrol  el ”Magallanes”, del que fue madrina la señorita María Luisa Dávila, hija del ministro del Ejército Fidel Dávila. Al deslizarse el buque por la grada y al hacer su entrada en el mar, numerosas embarcaciones hicieron sonar sus sirenas y la multitud prorrumpió en vítores y gritos de ¡Arriba España!, saludando brazo en alto y con pañuelos al nuevo buque de guerra.

A las 5'30 entró en la mar el “Vicente Yáñez Pinzón”, siendo apadrinado por la señorita Moreno, hija del ex ministro de Marina, el caballero Laureado de San Fernando Almirante Salvador Moreno Fernández. Se reprodujeron las manifestaciones de adhesión entre el público y la banda de música de Infantería de Marina interpretó el Himno Nacional, que la multitud escuchó en posición de firmes y con el brazo en alto.

A las 5'50 recibía las aguas bautismales de la ensenada del Arsenal ferrolano el cañonero “Sarmiento de Gamboa”, del que fue madrina la señorita Emilia Heras, hija del almirante jefe de la Jurisdicción Central de la Armada, y a las 6'02 de la tarde salía al mar el cañonero “Legazpi” del que  fue madrina la señorita María González Llanos, hija del ingeniero director de la Factoría ferrolana, don José María González-Llanos, que fue quien dirigió la maniobra del lanzamiento de los buques. Bendijo los cañoneros el obispo auxiliar del arciprestazgo de Santiago, don José Souto Vizoso.

La Empresa hizo entrega de diversos regalos a las madrinas de los nuevos navíos. Entre aclamaciones el Caudillo abandonó la tribuna y se dirigió a la sala de Gálibos del Arsenal, donde sería servido un vino español.

Al abandonar el Generalísimo la sala de gálibos se sucedieron otra vez las fervorosas muestras de afecto de los ferrolanos. El Caudillo, que iba presidir en el parque municipal del Ferrol, una fiesta en honor de los obreros y empleados de la factoría ferrolana, mostró deseos de navegar unos instantes por la ría ferrolana. Embarcó en un remolcador de la Armada, acompañado por su esposa e hija, capitán general del Departamento Marítimo, almirante del Arsenal, Capitán General de la VIII Región Militar, Gobernador Civil de la Coruña, ingeniero director de la Factoría ferrolana, José María González-Llanos y otras autoridades. El Caudillo comprobó los nuevos buques en el agua y felicitó efusivamente a González-Llanos por las nuevas cuatro unidades de la Armada.

Después del paseo por la ría, que llegó hasta la zona de los Castillos,  el Caudillo y acompañantes, tras desembarcar, se dirigieron, por las principales calles de la ciudad al Parque Municipal. Este se encontraba abarrotado  de público que, al darse cuenta de la presencia del Jefe del Estado, le hizo objeto de un recibimiento apoteósico con gritos de ¡Franco!  ¡Franco!

El Generalísimo ocupó un lugar bajo un templete del parque, elegantemente engalanado, donde se podía leer una salutación que decía: “Saludo a Franco, ¡Arriba España!”. Allí junto al alcalde de la ciudad y las otras autoridades militares y civiles disfrutó agradablemente de la fiesta, que constituyó un gran éxito de la corporación municipal organizadora del festejo. En un instante de la fiesta, el alcalde de El Ferrol regaló al Jefe del Estado  una artística guía oficial de la ciudad, que contenía en sus más de 200 páginas,  lo más sobresaliente de la  vida ferrolana, con reproducción de planos, proyectos y numerosas fotografías. El Caudillo agradeció el regalo y felicitó al alcalde por tan elegante y cuidada publicación.

Sobre la nueve de la noche, el Caudillo de España abandonó el parque municipal ferrolano, emprendiendo el regreso a su residencia veraniega del Pazo de Meirás. Para festejar aquel día la corporación Municipal de El Ferrol repartió 5000 pesetas entre las asociaciones benéficas de la ciudad departamental, para ayuda a los más necesitados.