Una vez hecha efectiva nuestra presencia, en calidad de potencia protectora, en la zona que, mediante los tratados internacionales derivados de la Conferencia de Algeciras (1906), se nos asignó en el norte de Marruecos y tras la promulgación del Real Decreto de 27 de febrero de 1913 que establecía los límites y la organización del territorio objeto del protectorado, se sintió la necesidad de organizar, en nuestra zona de competencia, una Policía a imitación de la que funcionaba en España.

Placa-insignia del Cuerpo de Vigilancia de la Zona Española del Protectorado marroquí

Este proyecto quedó tan solo en eso, una pretensión, ya que la inacabable guerra que nuestros Ejércitos mantenían en la región administrada por España y muy especialmente la situación derivada de los sucesos del verano de 1921, el llamado Desastre de Annual, que provocaron el desplome de la Comandancia de Melilla, fueron aplazando esta decisión, al menos en lo que al Cuerpo de Seguridad se refiere ya que efectivos del Cuerpo de Vigilancia, en su calidad de Policía Gubernativa, si fueron destacados a ciudades como Tetuán, existiendo en otras la llamada Policía Urbana con funciones similares a la Policía Municipal toda vez que el orden público y demás misiones propias de los Cuerpos policiales uniformados eran asumidos por efectivos militares. 

Pacificada la zona, un Dahir de 15 de diciembre de 1929 (Boletín Oficial de la Zona de 25 de enero de 1930), organiza los Servicios de Policía en la Zona Española.

Este Servicio queda organizado sobre la base de una Policía de Seguridad, una Policía General y una Policía Especial.

Los servicios asumidos por la Policía de Seguridad son los mismos que los desempeñados, en el territorio nacional, por el Cuerpo de Seguridad, mantenimiento del orden público, prevención de delitos, aprehensión de los autores, prestación de auxilio a las Autoridades, entre otros. Por su parte, la Policía General es la encargada de velar por el cumplimiento de Reglamentos, bandos y demás disposiciones de carácter municipal.

Por su parte, la Policía Especial gestionará los que en la península eran de competencia del Cuerpo de Vigilancia, es decir, los de carácter técnico y especializado, los reservados y los de vigilancia de ferrocarriles, puertos y fronteras.

Los servicios de Policía de Seguridad serán desempeñados por las plantillas del Cuerpo de Seguridad y por el personal auxiliar de las de Vigilancia, en tanto que los de Policía Especial le corresponderán al personal facultativo del Cuerpo de Vigilancia, apoyado por personal Auxiliar de origen indígena.

En resumen, se trata de imitar el sistema bicéfalo existente en la metrópoli, un Cuerpo -el de Vigilancia- de carácter y estructura civil, sin uniformar salvo el personal auxiliar de Vigilantes y Auxiliares, organizado sobre la base de empleos policiales a imitación de la península, con funciones investigativas de carácter reservado, y otro -el de Seguridad-, de organización y estructura militar, uniformado y militarizado, utilizando empleos y orgánicas castrenses, dedicado a funciones de prevención, seguridad ciudadana y mantenimiento del orden público.

En cada ciudad, la jefatura de todo el Servicio de Policía corresponde a un funcionario del Cuerpo de Vigilancia, a las órdenes del Interventor Local.

Con fecha 25 de enero de 1930 (BOZ de la misma fecha), un Decreto establece la composición del personal integrante del Servicio de Policía, su consignación para material, además de la uniformidad que deberá vestir.

La Sección de Vigilancia de la Policía Especial estará integrada por un Comisario, un Secretario, tres Inspectores, cuatro Agentes de 1ª, cuatro Agentes de 2ª, 26 Agentes de 3ª, formando la escala facultativa, y cinco Vigilantes europeos de 1ª, 15 Vigilantes europeos de 2ª, 13 Auxiliares indígenas de 1ª y 20 Auxiliares indígenas de 2ª, integrando la auxiliar.

En cuanto a la uniformidad, refiere que tanto los Vigilantes europeos, como los Auxiliares indígenas del Cuerpo de Vigilancia, que no realicen funciones de Policía Especial, vestirán el mismo uniforme previsto para el personal de Seguridad (Policía de Seguridad y Policía General), con la única diferencia que los Cabos usarán galones dorados, sustituyendo el color verde de los emblemas por otro anaranjado; igualmente usarán la inicial “V”, de Vigilancia, en lugar de la “SP” de Seguridad Pública en cuellos de guerreras, prendas de cabeza y chapa del cinturón.

El resto del personal del Cuerpo de Vigilancia utilizará la misma Placa insignia que utiliza la Policía Gubernativa en la península, en referencia a la reglamentada el 23 de diciembre de 1923.

Creemos que, en este mismo año, se modificó la Placa-insignia usada por el personal de Vigilancia de la Zona, manteniendo un formato similar a la usada en la península, con las modificaciones que aparecen en el modelo que ilustra estos comentarios, es decir, el sello de Salomón, emblema del Cuerpo, y, en la parte superior, en grafía árabe, la misma leyenda que aparece en la inferior “Protectorado Español de Marruecos. Policía Gubernativa”, esta inscrita en una media luna blanca.  

En cualquier caso, no se ha encontrado la resolución que decrete el uso de esta Placa que, caso de haber sido de uso generalizado en el Protectorado, sería retirada en diciembre de 1931.

Con lo referido a la Medallas de 1886 y 1887 y a las Placas de 1920 y 1923, además de esta de 1930, concluye la referencia a los modelos usados durante el reinado de Alfonso XIII.