Después de una búsqueda y de muchas consultas al fin pude encontrar la información y las fotos que se publicaron el 21 de julio de 1949 sobre la visita que una numerosa representación de los Periodistas españoles hicieron al caudillo para entregarle el Carnet número 1 de la profesión en el Palacio del Pardo… y ello me ha sido posible gracias a la ayuda inestimable de mi buen amigo, y mejor periodista, Juan Fernández- Miranda, redactor jefe de las páginas de Opinión del Diario ABC de Madrid, por lo que le estaré eternamente agradecido. Como verán los lectores la reproducción de las páginas de ABC de ese día son buenas y hasta se pueden leer, pero a pesar de ello he preferido transcribirlas para que se lean mejor. Así que lo que reproducimos es textual, sin variar una coma, lo que publicó ABC.

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Lo curioso, lo más curioso, es ver y comprobar cómo han cambiado las cosas desde aquel año. Ayer (1949) Franco era no solo el Jefe del Estado, sino también el Caudillo de España, el Generalísimo de los Ejércitos, el Jefe del Movimiento Nacional… y ¡¡Dios en la Tierra!!

Hoy, ya lo ven, Franco fue un dictador, un tirano, un asesino… del que ya pronto ni se podrá hablar ni mencionar su nombre.

SEÑORA, ASÍ ES ESPAÑA, ASÍ SOMOS LOS ESPAÑOLES. Y me complace reproducir estas páginas para que los periodistas de hoy se miren al espejo y sepan que los hechos son sagrados y que la Historia no se puede borrar de un plumazo. Ahora pasen y lean. 

ABC. Madrid, día 21 de julio de 1949

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EL CAUDILLO Y LA PRENSA EXPAÑOLA

HOMENAJE DEL PERIODISMO ESPAÑOL A SU EXCELENCIA EL JEFE DEL ESTADO

"Una Corporación de periodistas al servicio de la verdad tiene mayor importancia que el número de bayonetas para defender el orden”,

dijo el Caudillo

 

PRESIDIO EL SUBSECRETARIO DE EDUCACIÓN POPULAR

Un álbum con los nombres de los periodistas, caídos por Dios y por España

Ayer mañana, una representación de los periodistas españoles, presidida por el subsecretario de Educación Popular, D. Luis Ortiz Muñoz, a quien acompañaba el director general de Prensa, Sr. Cerro, entregó a Su Excelencia el Jefe del Estado el nuevo carnet de periodista.

Integraban la numerosa Comisión, por la Federación Nacional de Asociaciones de la Prensa, su Consejo directivo, formado por el presidente, D. Lucio del Álamo; vocales: don Javier Echarri (vicepresidente de la Asociación de Madrid), D. Diego Ramírez (presidente de la Asociación de Barcelona), D. José María Bugella (vicepresidente de la Asociación de Valencia), D. Ramón Resa (presidente de la Asociación de Sevilla), D. José Morales (presidente de la Asociación de Zaragoza), D. Francisco Mateos (vicepresidente de la Asociación de Málaga), D. Bernardo Bureba (presidente de la Asociación de Bilbao) D. Narciso García (presidente de la Asociación de Valladolid), D. José Gopi (presidente de la Asociación de Santiago de Compostela) y D. Francisco Casares, secretario técnico.

Por el Sindicato Nacional del Papel, Prensa y Artes Gráficas, el jefe nacional, D. Julián Pemartín, y el jefe de la Sección Económica, D. Francisco de Luis, y en nombre de la Mutualidad del Papel, Prensa y Artes Gráficas (Caja especial de Seguros para periodistas), su presidente, D. Francisco Guillen Salaya.

Por la Institución de San Isidoro para huérfanos de periodistas, el director, D. Hipólito Vacchiano, y en representación de los alumnos, D. Enrique Ortiz (Caballero alumno de la Academia Militar de Zaragoza).

Por la Prensa del Movimiento, el secretario nacional, D. Emilio Rodríguez Tarluchy, y por los diarios de Madrid, los directores de ABC, don Ramón Pastor; Arriba, don Ismael Herráiz; El Alcázar, D. Jesús Ercilla; Informaciones, D. Francisco Lucientes; Pueblo, D. Juan Aparicio, y el subdirector de Madrid, D. Pedro Pujol.

Por los diarios de Barcelona: el director de La Prensa, D. Antonio Sánchez, y el de La Vanguardia, D. Luis de Galinsoga.

Por las revistas, los directores de Marca y El Ruedo, D. Manuel Casanova; de Ecclesia, D. Jesús Iribarren; de La Moda en España, doña María de la Mora; de Juventud, don Jesús Fragoso; de Signo, D. Luis Mira, y de Flechas y Pelayos, fray Justo Pérez de Urbel. O. S. B.

Por las Hojas del Lunes, el director de la de Gijón, Sr. Prendes.

En nombre de las Agencias informativas: director de Efe-Cifra, D. Pedro G. Aparicio; de Logos, D. Manuel Vigil, y de Mencheta, D. Luis P. Mencheta.

Por la Escuela Oficial de Periodismo: profesor D. José Díaz de Villegas y alumna doña María de la Concepción G. Miranda.

El Caudillo saludó tino por uno a los periodistas, y seguidamente, por expresa delegación del subsecretario de Educación Popular, fue el director general de Prensa, señor Cerro, quien ofreció al Jefe del Estado el carnet profesional, pronunciando las siguientes palabras:

 

Discurso del director general de Prensa

"QUIERE SER ESTE ACTO, PRIMERO, DE HOMENAJE A UN PERIODISTA"

Señor: La orden ministerial de 27 de mayo último dispone la renovación de los documentos de identidad de los periodistas españoles y establece la categoría de honor para casos excepcionales de méritos, cargos o servicios muy importantes en relación con el periodismo. Y una amplísima, representación de la Prensa española viene hoy, con ocasión del decimotercero aniversario del Alzamiento nacional, a entregar a un periodista que honra la profesión su título de tal y, al mismo tiempo, como prenda de lealtad a unos principios, de devoción a un jefe y de orgullo por una misión, una lista de compañeros asesinados en la retaguardia roja por el comunismo y sus cómplices, o muertos como auténticos cruzados al servicio de la Religión y de la Patria en el campo de combate durante la Reconquista española de 1936 a 1939.

Quiere ser, pues, este acto, en primer lugar, de homenaje a un periodista. Porque obra de periodista auténtico y de mérito nada común son, por citar algunos ejemplos, aquella resista África, que vos fundasteis, dirigisteis y a veces escribisteis completamente solo, desde el principio al fin, como redactor único le la misma; los innumerables artículos sobre temas militares, marineros, económicos y aun políticos diseminados por diarios y revistas del más variado carácter a lo largo de muchos años; los reportajes fotográficos, sin firma, de vuestra juventud en Marruecos; y aquel Diario de una bandera, que, por tantos conceptos, recuerda el Diario de un testigo de la guerra de África, de Pedro Antonio de Alarcón.

Pero ocurre, señor, que este periodista se llama Francisco Franco, y es, al mismo tiempo, capitán de un Movimiento que quien podía hacerlo calificó solemnemente en su día de Cruzada y que salvó a España de su desaparición coma país cristiano y culto; artífice de una neutralidad que nos libró de los horrores de la más espantosa guerra de todos los tiempos; Caudillo de la resistencia española, ya hoy triunfante, contra la inicua presión exterior de quienes en nombre de la libertad de los pueblos han querido destruir nuestra libertad, dándonos un trato peor que a los mismos enemigos vencidos, verdadera ''batalla del Ebro" de la política internacional; alma de la reconstrucción espiritual y material de la Patria en medio de un mundo en ruinas y ante dificultades de tal género que muy pocos gobernantes de ningún país y de ninguna época hubieran sido capaces de vencer; y símbolo y personificación mundial de la lucha activa contra el comunismo ateo, tal modo como en el siglo XVI lo fuera Felipe II frente a su antecedente lógico, el racionalismo protestante.

Sería ciertamente empequeñecer algo demasiado grande que unos periodistas que, en muchos casos, os deben literalmente la vida y en todos el orgullo de volver a sentirse españoles, fundamentasen su agradecimiento a quien es nada menos que todo eso en unas mejoras de más o menos importancia -y la tienen muy grande en el orden económico, profesional y social, obtenidas bajo el régimen que Vuestra Excelencia encarna y preside.

He aquí por qué los periodistas españoles han querido que esta proclamación de fidelidad a vuestra persona y a los valores de la España eterna coincidiese con un 18 de julio y fuera acompañada de un recuerdo a quienes cayeron en la lucha.

Señor, nos hablasteis en Valencia un día de la responsabilidad y del valor educativo de la Prensa. Nos dijisteis después en Barcelona que un periodista digno de este nombre no puede tener otros señores que la verdad, la Patria y el servicio. Habéis contado en un libro salido de vuestra pluma que al constituirse la primera bandera de la Legión, como su jefe, dirigiéndose a los futuros soldados, les hablase de que sólo conseguirían la gloria a costa de los más duros sacrificios y les invitara a rescindir su compromiso si no se creían con fuerzas para cumplirlo hasta la muerte, ni uno solo retrocedió. Pues bien: yo estoy seguro de poderos decir, en nombre de todos los periodistas de España, que, en servicio de la verdad, de Dios y de la Patria, ni uno solo retrocederá tampoco ni olvidará nunca el ejemplo que recibieron con la muerte de los que componen esa relación y con vuestra vida de periodista, de gobernante y de soldado.

 

Palabras del Caudillo

TRANSCENDENTE MISIÓN DE LA PRENSA

Su Excelencia contestó con las siguientes palabras:

"Señores: Lo primero, agradeceros este acto, que me proporciona la satisfacción de estrechar vuestra mano y de sentir de cerca el calor de vuestros corazones en estas batallas de la paz.

Desde que acabó nuestra contienda habéis venido alimentando, día tras día, las inquietudes de nuestro pueblo, que así como precisa del pan cotidiano, necesita también de la alimentación de su espíritu. Si ese hueco que todo hombre lleva dentro no se le llena con las flores del bien, vendrán a llenarlo irremisiblemente las fuerzas del mal. El que exista en una nación buena Prensa, el que posea una corporación de periodistas al servicio de la verdad, tiene una importancia y trascendencia mucho mayores que el número de las bayonetas que se sumen para defender el orden. Este es el hecho trascendental que nos diferencia de los de fuera: el sentido católico de nuestra revolución nacional, en cuyas empresas no puede darse igual campo a los batalladores del bien y a los del mal. Por eso he de agradeceros la espontaneidad y entusiasmo que ponéis en vuestra obra: todos esos esfuerzos, ese exprimir diariamente vuestra inteligencia, cualesquiera, que sean la hora y las vicisitudes, para servir a la verdad sirviendo al bien; dando un ejemplo al mundo como corporaciones en el sentido de la defensa del honor y en el de la defensa de la verdad.

El director de Prensa, muy cariñosamente, me recuerda aquellos años mozos, cuando batallábamos en Marruecos por el mejor servicio de España, por la verdad y la continuidad de una acción, por liberar a España de aquella carga, en que no nos bastaron tampoco nuestras acciones militares y tuvimos que cambiar las armas por la pluma, para decirle al pueblo y a España lo que aquella acción necesitaba. Y lo mismo que en aquellos momentos estuvimos al servicio de la verdad y robamos horas al descanso para dar aquella modesta batalla, que haciéndome periodista por necesidad me otorga hoy este honor del título de periodista que me ofrecéis, lo mismo me ha venido aconteciendo en los otros momentos de la vida en que hemos sentido la necesidad de ilustrar al pueblo para el logro feliz de nuestra revolución nacional.

La Prensa tiene una trascendencia tal en la educación y formación de la conciencia individual y colectiva que, conforme el mundo progresa, se complica la vida y se vive más de prisa, la gente acaba no discurriendo por sí, y se ve en algunos países, como en Norteamérica, que igual que se toma el desayuno se toman en la Prensa las ideas. Por eso tiene tal trascendencia, el que la Prensa se dignifique, que la Prensa constituya una corporación, con su honor y su espíritu, como tenéis vosotros; el que haya una nación que pueda enorgullecerse de su nombre por el mundo, mientras que otras de mayor fortaleza y peso industrial, pero no espiritual como España, descienden por las pendientes de la decadencia mayor, que es la de los valores del espíritu.

Muchas gracias, repito, por la satisfacción de poder estrechar vuestra mano, por esta ocasión que me ofrecéis para estimularos a que continuéis la batalla de la paz y seáis en ella los adelantados que, pese a todas las encrucijadas del mundo contra España, ha de triunfar por el sacrificio de nuestras juventudes y el de aquellos gloriosos y numerosos periodistas caídos por defender su honor y la verdad."

 

ENTREGA A S. E. DEL CARNET PROFESIONAL Y EL ÁLBUM DE LOS CAÍDOS

El director general de Prensa, hizo a continuación entrega del primer carnet profesional de periodista a Su Excelencia el Jefe del Estado, y D. Lucio del Álamo, como presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa, entregó al Caudillo el álbum con la relación de cuantos periodistas perdieron la vida en el frente nacional, durante la Cruzada, o asesinados en la retaguardia roja.

El Caudillo estuvo leyendo emocionado las páginas que recuerdan a nuestros caídos y examinó el carnet. Finalmente se despidió de los Sres. Ortiz Muñoz, Cerro Corrochano y de todos sus visitantes.

El carnet y álbum ofrecidos

ES IDENTICO AL DE CUALQUIER OTRO PERIODISTA

El carnet entregado a Su Excelencia el Jefe del Estado es idéntico al de cualquier otro periodista español; excepción hecha de que en el dorso lleva impreso en oro el escudo personal del Caudillo.

Va en un estuche de 14 por 24 centímetros, de piel roja, que lleva la tapa recuadrada en oro por el cuádruple entorchado de capitán general, con la Laureada en los vértices. En el centro, en oro y esmalte, el escudo personal de Su Excelencia.

EL ÁLBUM

Mide 40 centímetros de largo por 29 de ancho. Encuadernado en piel colar corinto. Costa de 36 folios. Va en un estuche, con el escudo de España grabado en oro. En la tapa figura una cruz, en oro, con la leyenda: "Periodistas muertos por Dios y por España.". Las guardas son de moaré de seda roja.

En la página primera se lee:

"A Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, D. Francisco Franco Bahamonte, primer periodista de España”.

''Señor: En el Altar de los Mártires del Santuario Nacional de la Gran Promesa está depositada una relación de periodistas caídos por Dios y por la Patria, idéntica a la que en este 18 de julio de 1949 ponemos en vuestras manos.

Dignaos recibirla como prenda de leal y fervorosa adhesión a vuestra persona y de que los periodistas españoles no olvidarán jamás a sus muertos ni los principios e ideales porque ellos cayeron y que Vuestra Excelencia sostuvo ayer heroicamente con la pluma y con la espada y encarna y defiende hoy como Caudillo de una victoria que no se puede perder."

La página segunda va encabezada con el escudo nacional y la invocación de: "Periodistas caídos por Dios y por España."

La página tercera lleva el siguiente texto:

"Cayeran como cruzados en el frente o como mártires en la retaguardia. Que el testimonio de su sangre haga más firme la fe en el Corazón de Jesús y más fecunda la obra de su reinado en España de quienes El no permitió que les acompañáramos en la Cruzada ni en el Martirio."

En la página cuarta, la inscripción latina: Becti qui in Domino moriuntur.

Las páginas quinta a la 34 contienen la relación de todas las provincias de España con los escudos respectivos y la lista nominal de sus periodistas muertos, en el número que indica seguidamente: Albacete, 3; Alicante, 2; Almería, 4; Badajoz, 1; Baleares, 4; Barcelona, 10; Castellón de la Plana, 2; Ciudad Real, 5; La. Coruña, 2; Cuenca, 4; Gerona, 1; Granada, 1; Guadalajara, 7; Guipúzcoa, 4; Huelva, 1; Huesca, 1; Jaén, 12; Lérida, 5; Madrid, 57; Málaga, 6; Murcia, 9; Oviedo, 7; Sevilla, 3; Tarragona, 17; Teruel, 3; Toledo, 2; Valencia, 3; Valladolid, 2; Zamora, 1; Tetuán, 1.

En total, 180 caídos por Dios y por España.

Por último, la página 35 reza: Dulce ét decorum est pro patria mori.

La contratapa lleva grabada una corona de laurel en oro.

Solo lamento no poder reproducir la lista de los periodistas, con sus nombres y apellidos, que fueron asesinados por los rojos. Como puede verse en la información de ABC: 180 caídos por Dios y por España. Y recordarles que solo han pasado 71 años.

Por la transcripción:

Julio MERINO