Hoy completamos el Estudio Histórico, con vídeos incluidos, realizado por un equipo de la Universidad CEU (Universidad San Pablo ) dirigido por el profesor Alfonso Buyón de Mendoza

El “Frente Popular” abrió 395 Checas repartidas por toda Madrid”

¿Qué son las Checas?

El nombre “checa” se atribuye a centros que asumían tareas represivas con facultades para realizar detenciones, requisas y asesinatos.

El término “checa” procede de la Cheká, la primera policía política soviética creada en Rusia en 1917, la “Comisión extraordinaria panrusa para la supresión de la contrarrevolución y el espionaje” (las iniciales Chk son las iniciales del nombre de este organismo en ruso).

A diferencia del caso bolchevique, en España las checas no iban a ser exclusivas del Partido Comunista sino de todas las organizaciones activas en la retaguardia controlada por el Frente Popular. La proliferación del término es un indicio del alto grado de influencia soviética.

La denominación de “checa” se difundió entre la población madrileña y de otras capitales ya en el verano de 1936 y lo extendieron por la retaguardia nacional personas que huían de Madrid, haciéndose eco de los sufrimientos y vicisitudes pasadas. A partir de 1937 –como señala Julius Ruiz– la palabra fue empleada por los anarcosindicalistas para denunciar los métodos de terror empleados entonces por la policía gubernamental y los comunistas.Defender la República equivale a desencadenar la revolución, y la revolución presupone el terror. Toda una serie de personas y organizaciones van a practicar ese terror, utilizando –entre otros instrumentos– las checas.

Antes del 18 de julio, el Gobierno se apoyaba en las organizaciones revolucionarias de izquierda para obtener apoyo parlamentario y mantenerse en el poder. Al mismo tiempo, aquéllas fomentaban una situación prerrevolucionaria. Con el comienzo de la guerra, la revolución se abrió paso mediante la formación de comités, el reparto de armas, la actuación conjunta de las milicias con las fuerzas de seguridad del Estado y el inicio del terror. El Gobierno renuncia a emplear los recursos a que le autorizaban la Constitución y la Ley de Orden Público, es decir, la declaración del estado de guerra y disposiciones anejas a esta situación.

El funcionamiento de las checas resulta difícil de interpretar si se olvida la existencia en paralelo de un Gobierno y de un proceso revolucionario, así como la pugna entre los protagonistas de éste para determinar cuál de las fuerzas implicadas lograría imponer su hegemonía al resto.

Los sectores del Frente Popular implicados en la revolución coincidían en la voluntad de exterminio de las personas y sectores sociales considerados un obstáculo para la nueva sociedad que se pretendía implantar. El Gobierno nunca demostró voluntad efectiva de hacerles respetar la ley, consciente de que dependía de ellos para garantizar su propia supervivencia. Y tampoco los revolucionarios sintieron la inmediata necesidad de crear un nuevo orden jurídico y político. De ahí el caos imperante en una retaguardia donde cada grupo (anarquistas, socialistas, comunistas, poumistas, regionalistas…) movilizó milicias, constituyó órganos de gobierno y administración, creó policías y tribunales y se dedicó a toda clase de ensayos económicos y sociales. La situación empieza a cambiar cuando el Partido Comunista da pasos decisivos para el control del proceso revolucionario al servicio de sus intereses.

Las checas tendrán una evolución semejante, comenzando con una inicial proliferación al servicio de los más diversos grupos, pasando por su drástica reducción en número (sobre todo a partir de la llegada a Madrid de las tropas nacionales en noviembre de 1936), para desembocar en su control por un aparato policíaco desde instancias comunistas.

Periodo

El período de mayor actividad de las checas transcurre entre la creación de las checas oficiales de Fomento y Bellas Artes a principios de agosto de 1936 y la formación de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia a finales de septiembre del mismo año. La actividad continúa hasta noviembre de 1936.

¿Qué determina la práctica desaparición de las checas madrileñas en noviembre de 1936?

La estabilización del frente nacional en Madrid. Ante la huida del Gobierno a Valencia, la situación queda en manos de la Junta de Defensa de Madrid, creada el 6 de noviembre bajo la presidencia del general Miaja y con el comunista Santiago Carrillo al frente de la consejería de Orden Público. Los miembros de las checas que se disuelven se trasladan a lugares de la retaguardia más seguros, siendo dedicados los edificios a otros usos y sufriendo los avatares del conflicto. Las checas que quedan se integran en el aparato policial.

Las patrullas de milicianos formadas en los primeros días de la guerra adquieren pronto carta de naturaleza y se multiplican los registros y detenciones. Cuando las milicias sacan a la gente de sus casas y la llevan en automóvil a la Casa de Campo o a otros lugares de las afueras para ser fusilada se dice que “les dan el paseo” o “paseíllo”. A medida que pasan los días, el procedimiento se vuelve más largo y sistemático y es cuando hacen su aparición las checas: agosto de 1936.

La Policía y el Servicio de Investigación Militar (SIM), creado en agosto de 1937, acogerán a quienes intervinieron en las primeras etapas de las checas.

 

Cómo era una checa

Conocemos detalles de las checas por las noticias publicadas en la prensa, los relatos de los supervivientes y diversas obras literarias.

Algunos ejemplos:

  • Checa de la calle Marqués de Riscal nº 1. El edificio de la checa del Círculo socialista del Sur y de la Compañía de enlace, dependiente del ministro de la Gobernación, tenía planta baja y dos pisos. En la primera planta había un cuartelillo para la guardia, los cuartos de los detenidos, la escalera, el patio de coches (había cinco o seis) y la portería. A la puerta del sótano y dentro de éste hacían guardia los milicianos para que los presos no hablaran entre sí (un testigo declara haber encontrado allí a unas diecisiete o dieciocho personas vigiladas por un miliciano con fusil). En el primer piso estaba el despacho del capitán Vázquez, otro con tres mesas, la habitación de Vázquez, el comedor de todos, un cuarto de baño, la biblioteca, la cocina y varias habitaciones más. En la última planta estaban los dormitorios de los milicianos y la habitación donde se guardaba la ropa de las incautaciones.

 

  • Checa de la calle San Bernardo nº 72. De la checa comunista instalada en el convento de las Salesas de la calle San Bernardo nº 72 se sabe que: “En los pisos altos estaban los calabozos de los detenidos cuyas ventanas carecían de rejas; como algunos de los detenidos se suicidaran tirándose al patio por las mismas, les pusieron las rejas que tienen en la actualidad; una parte de los pisos de referencia estaba ocupado por el Tribunal Sentenciador de la Checa que lo componían Diego Romanillos, Carlos Escanillas (detenidos), el Popelle, Santi, Mario, Víctor y Lucas, estos cuatro últimos eran policías de la DGS; en el piso bajo la Iglesia la tenían convertida en Almacén donde depositaban todos los muebles y enseres que robaban a las víctimas y en los demás departamentos, en unos tenían taller de carpintería, de lavado, de planchado y de arreglo y confección de los géneros que robaban y lo demás se habilitaba para reuniones de las distintas Células de que se componía el Radio; en un techado del patio hay dos grandes boquetes producidos por las balas cuando asesinaban allí a las víctimas (pues según ha manifestado algún detenido, a los más peligrosos los ejecutaban allí, sacando los cadáveres por la noche); en los sótanos está el cementerio de las monjas el que se ha encontrado profanado, las cajas fuera de los nichos, algunas sin tapas, dejando al descubierto los cadáveres; hay allí enterrado un Marqués al que después de profanar el nicho fue fusilado el cadáver”.

 

  • Checa de la calle Fuencarral nº 101. La checa del Comité de la CNT instalada en convento de María Inmaculada de la calle Fuencarral nº 101 tenían habilitado para calabozos un corredor, los sótanos del lado de la cocina, dos celdas de castigo en la planta principal y la cripta del templo; también tenían habilitado para interrogar a los detenidos unos salones existentes en el primer piso, donde algunos de ellos pasaron más de dos días.

 

  • Checa de la Carrera de San Francisco nº 2. En la antigua casa-palacio del duque del Infantado, incautada el 20 de septiembre de 1936 a la familia de Fermín Abella, sus entonces dueños. Utilizada como checa por una Brigada de la Agrupación Socialista Madrileña a las órdenes de García Atadell y, más tarde, por la Inspección de Milicias Populares. El sótano y las celdas se conservan en buen estado. La checa fue testigo de múltiples detenciones y asesinatos, como el del diputado conservador Luis Hermida y su familia.

 

  • Checa de la calle Monederos nº 2. Otro edificio que a pesar de ser de nueva planta alberga en su interior evidencias notables del terror policíaco en el seno del Ejército Popular es el Colegio de las Religiosas Teatinas de la Inmaculada Concepción en Usera. En octubre y noviembre de 1937 perecieron numerosas personas en el entorno, llevadas con engaño y robo a un lugar que acabaría denominándose “túnel de la muerte”. Esta trama fue puesta en práctica por los mandos militares y el comisariado político de la 36 Brigada, de acuerdo con la organización comunista madrileña. Las víctimas eran concentradas en una casa que daba entrada a una bodega con largas galerías que servían de lugar de detención, interrogatorio y tortura. Los componentes de las diversas expediciones fueron asesinados junto a las tapias de la casa y enterrados en unas fosas comunes preparadas a tal efecto en aquel mismo lugar. Según el dictamen emitido por las autoridades forenses el día 29 de octubre de 1939, el número de cadáveres exhumados fue de 67.

 

Organizaciones responsables


Organizaciones de las checas incluidas en La dominación roja. Fuente: Instituto CEU de Estudios Históricos.

Organizaciones de las checas no incluidas en La dominación roja. Fuente: Instituto CEU de Estudios Históricos.

¿Qué organizaciones dominan los resortes de la represión y el terror en Madrid durante los primeros meses de la Guerra Civil? Grupos anarcosindicalistas, comunistas y socialistas se reparten el protagonismo.

Organizaciones responsables de las checas incluidas en la lista de La dominación roja y de las no incluidas (otras checas)

Grupo

Número de checas

Anarcosindicalistas

83

Comunistas

54

Socialistas

40

Juventudes Socialistas Unificadas (JSU)

17

Milicias y Ejército Popular: Anarcosindicalistas

6

Milicias y Ejército Popular: Comunistas

14

Milicias y Ejército Popular: Socialistas

9

Milicias y Ejército Popular: JSU

1

Milicias y Ejército Popular: Otros

32

Inspección General de Milicias Populares (IGMP)

29

Dirección General de Seguridad

12

Otros

48

Total

345

 

Organizaciones responsables de otros lugares de detención (sin contar cárceles oficiales)

Grupo

Número

Anarcosindicalistas

7

Comunistas

15

Socialistas

8

JSU

3

Milicias y Ejército Popular: Anarcosindicalistas

3

Milicias y Ejército Popular: Comunistas

1

Milicias y Ejército Popular: Socialistas

1

Milicias y Ejército Popular: JSU

1

Milicias y Ejército Popular: Otros

6

Otros

5

Total

50

 

Resumen del entramado represivo

Tipología

Número de lugares

Checas de la lista del libro La dominación roja

225

Otras checas

120

Otros lugares de detención

50

Total

395

 

Actividades

Las checas actúan como centros de detención, interrogatorio, asesinato, robo e incautación.

Las checas hacen una utilización sistemática de la tortura de personas sospechosas o que puedan proporcionar información de interés para los chequistas. Los testigos y supervivientes coinciden en hablar de los métodos usados, como golpes, introducción de palillos en las uñas de manos y pies, aplicación de corriente eléctrica sobre los genitales, quemaduras, inmersiones en agua, mutilaciones… Es en la última fase de las checas, la del terror policíaco, cuando se introducen los métodos específicos de los consejeros soviéticos.

Los detenidos llevados a las checas eran interrogados y la decisión sobre su muerte o su libertad se tomaba con rapidez ya que, por su propia naturaleza, las checas no podían albergar presos durante mucho tiempo. Se dieron numerosos casos de personas que pasaron de las checas a las prisiones oficiales, donde resultaron víctimas de las frecuentes “sacas” (Las sacas consistían en la extracción masiva de presos con el objeto de ser asesinados o trasladados).

La actuación de las checas no derivó de incontrolados sino que eran un instrumento privilegiado del terror organizado por los partidos y sindicatos al servicio del Frente Popular y, en ocasiones, por órganos de ese Gobierno. La responsabilidad de lo ocurrido estaba en manos de todas las fuerzas frente populistas y del mismo aparato del Estado. Las checas actuaban según su propia iniciativa, aunque no por ello carecieran del apoyo de las autoridades oficiales, que dotaron de carnets de agentes de orden a numerosos chequistas. Sin embargo, nunca se llegó a una actuación coordinada, por lo que el terror de las checas, siendo particularmente cruel y sanguinario, resultó contraproducente e ineficaz en relación con el esfuerzo que supuso la guerra durante los primeros meses.

 

Localización

Madrid fue una ciudad salpicada de checas, cárceles oficiales y otros lugares de detención, así como de sitios en los que hay documentados asesinatos y hallazgo de restos de víctimas.

Las checas se localizan allí donde cada organización tiene dependencias, pero la mayoría están en edificios arrebatados ilegalmente a sus propietarios a partir del 18 de julio, como palacios y lugares especialmente representativos, iglesias y edificios religiosos. La proximidad de otra checa no es determinante a la hora de elegir ubicación. Todo parece indicar que no hubo un reparto del espacio urbano atendiendo a criterios estratégicos o de planificación para el conjunto de la ciudad.

Checas por distrito de Madrid

DISTRITO

SUPERFICIE

Nº CHECAS

DENSIDAD

1- Centro

0’69km2

10

14’49

2- Hospicio

0’65km2

9

13’85

3- Chamberí

4’10km2

40

9’76

4- Buenavista

8’33km2

54

6’48

5- Congreso

6’91km2

38

5’50

6- Hospital

4’32km2

16

3’70

7- Inclusa

4’55km2

17

3’74

8- Latina

4’40km2

25

5,68

9- Palacio

21’48km2

37

1’72

10- Universidad

4’31km2

30

6’96

                Total Madrid

68’42 km2

276

4’03

Checas próximas a Madrid

64

Total checas georreferenciadas

340

 

Los chequistas anarquistas aprovecharon sus ateneos libertarios, mientras los comunistas y las Juventudes Socialistas Unificadas se sirvieron de sus Radios y los socialistas de sus Agrupaciones. A estos enclaves se irán sumando edificios incautados, extendiendo su presencia por toda la ciudad, llegando incluso a lugares donde antes de la guerra tenían escaso arraigo.

Atendiendo a la distribución de la ciudad en Interior, Ensanche y Extrarradio, la mayor concentración de checas se observa en el Interior, en los barrios centrales de los distritos de Centro, Palacio, Universidad, Latina, Congreso, Hospital e Inclusa. El parque del Retiro, a pesar de su emplazamiento y extensión, queda al margen de los enclaves represivos, a diferencia de lo sucedido con la Casa de Campo. La densidad de checas disminuye del centro a la periferia, siendo menor en el Ensanche que en Interior y en el Extrarradio que en el Ensanche. En el Ensanche, la zona Sur es la que registra un menor número de checas. Del total de distritos de la ciudad, los de menor superficie son Centro y Hospicio, que además son los únicos que tienen la totalidad de su superficie dentro de la zona de Interior, es decir, sin suelo en el Ensanche o en el Extrarradio, lo que explica el diferencial de densidad respecto al resto de distritos. Por el contrario, la gran peso que en el distrito de Palacio tienen la Casa de Campo y, en menor medida, El Pardo explica la baja densidad de checas en el conjunto del distrito.

Atendiendo a las vías de comunicación, destaca la concentración de checas junto a las principales vías radiales de acceso de la ciudad, siendo especialmente significativo su número en las zonas de Vallecas y Pueblo Nuevo. La línea que atraviesa la ciudad de Este a Oeste, y une el Paseo de Extremadura con la calle Alcalá, permiten dividir Madrid en dos zonas con un volumen de checas muy distinto: la mitad Norte casi duplica el número de checas identificadas en el Sur.

Fuera del término municipal de Madrid, con un número menor de checas, destacan Carabanchel Bajo, Puente de Vallecas, Pueblo Nuevo y Chamartín de la Rosa.

 

Víctimas

El proyecto Checas de Madrid ha registrado un total de 1.823 víctimas mortales, si bien Nunca será posible saber el número exacto de víctimas de las checas, puesto que muchos de los detenidos eran sacados de sus domicilios y asesinados sin que los familiares pudieran saber cuál de las organizaciones frentepopulistas era la responsable del crimen. A veces las desapariciones dejaban durante años la incertidumbre acerca del paradero de la víctima y lo mismo ocurre con los lugares de enterramiento: aunque en la posguerra se exhuman algunas fosas comunes, en muchos casos no es posible la identificación. El cálculo a partir de los casos localizados con posterioridad a la entrega del proyecto y de los datos sobre la represión en Madrid elevaría la cifra de asesinados a 3.000.

Las detenciones que realizaban los miembros de las checas respondían muchas veces a denuncias anónimas; otras veces, se buscaba a los miembros de partidos políticos y de Congregaciones o Agrupaciones piadosas de fieles. Las víctimas de condición eclesiástica (sacerdotes, religiosos y religiosas) constituyen el sector porcentualmente más destacado. Por ello, las checas resultan elemento inseparable del proceso de persecución religiosa sufrido en la retaguardia madrileña.

El método seguido con las víctimas era generalmente el siguiente: después de comparecer el detenido ante el tribunal constituido en la propia checa, éste le interrogaba entre insultos y amenazas, que tenían por objeto arrancarle la confesión de creencias religiosas o ideas políticas; acabado el interrogatorio, dicho tribunal resolvía. Si el detenido era considerado culpable, se escribía en su sentencia la palabra “libertad” seguida de un punto y se le invitaba a irse a su casa. A la salida, le esperaba un grupo de milicianos que le subían en un automóvil y le asesinaban. Si se declaraba que no era culpable quedaba libre, excepto cuando se trataba de personal militar o diputados a Cortes, en cuyo caso pasaban a la Dirección de Seguridad. Los crímenes iban frecuentemente acompañados de robos que alcanzaron cifras de gran magnitud.

Las milicias y checas identificaban a sus víctimas por los ficheros que se les proporcionaban, como el de la Secretaria Técnica del Director de Seguridad, o por los ficheros que conseguían en sus saqueos, como los de Acción Católica y Adoración Nocturna.

Un centenar de checas que causaron víctimas de manera directa (asesinados por miembros de la checa) o indirecta por la entrega de presos a la checa oficial de Fomento, a otras checas o a las cárceles gubernamentales, donde fueron objeto de las “sacas” de presos con destino a los fusilamientos masivos de noviembre y diciembre del 36.

 

En Madrid capital, la renovación de las edificaciones ha hecho desaparecer buena parte de los inmuebles que en su día albergaron checas, como es el caso de algunos palacios, ateneos, hoteles, cines y conventos. Aunque los edificios que las albergaron se conserven, las reformas y adaptaciones han propiciado la desaparición o completa transformación de las dependencias utilizadas por los chequistas. Por otro lado, el crecimiento urbano en lo que eran barrios del extrarradio ha supuesto la transformación de calles enteras y la desaparición de las construcciones características de estas zonas.

 

Por la transcripción Julio MERINO